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La estrecha relación entre la obesidad y los problemas visuales

Ya conocíamos la relación entre la obesidad y una alimentación poco saludable con el aumento del riesgo de probabilidades de padecer una complicación visual como la degeneración macular o cataratas.

A su vez, la obesidad puede generar una serie de problemas asociados como la diabetes y la hipertensión, unas enfermedades que pueden derivar en importantes afecciones oculares.

El exceso de peso no es bueno, ni para nuestra salud, ni para nuestro organismo. 

Quizás te ayude a comer mejor, el saber que la pérdida de peso influye también de forma muy positiva en nuestra visión.

Un equipo de investigadores finlandeses examinó la salud ocular de 22 pacientes obesos antes de perder peso y seis meses después, con un peso sensiblemente menor tras una cirugía bariátrica y encontraron que la salud ocular de los pacientes era mucho mejor después de haber perdido peso.

Esto se ha relacionado con las mejoras en la microvasculatura de la retina generadas con la pérdida de peso. Los resultados del estudio se presentaron en la reunión anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) que se celebró en Portugal el mes pasado.

La obesidad es un riesgo para nuestra salud ocular y especialmente por el aumento de probabilidades de padecer enfermedades oculares de gravedad, como la degeneración macular, la retinopatíapexes.

Sin olvidarnos de la retinopatía hipertensiva producida por la hipertensión arterial relacionada con el sobrepeso. La presión arterial alta afecta a la retina que cuenta con muchos vasos sanguíneos minúsculos que oxigenan al ojo, estas se vuelven más gruesa y pueden llegar a bloquearse.

La retinopatía diabética e hipertensiva son especialmente preocupantes por la ausencia de síntomas hasta que la enfermedad se encuentra en una fase muy avanzada y los efectos son ya irreversibles.

Por eso, la importancia en las personas obesas de los controles oftalmológicos periódicos, con el fin de prevenir estas situaciones. E insistimos en la necesidad de plantearse una pérdida de peso por el bien de su visión

Qué hacer si te entra gel hidroalcohólico en los ojos

Desde que el gel hidroalcohólico forma parte de nuestra vida diaria, nos llegan muchas consultas sobre cómo actuar si nos entra gel hidroalcohólico en el ojo. En el post de hoy resolvemos todas las dudas.

Hace ya un año desde que la COVID-19 llegó a nuestras vidas. Con la pandemia hemos extremado las medidas de higiene (realmente esperamos que esta concienciación se quede para siempre), ahora los geles hidroalcohólicos nos acompañan allá donde vamos y últimamente recibimos muchas consultas sobre qué hacer si nos entra gel hidroalcohólico en el ojo.

Debemos saber que el contacto del gel con el ojo puede causar quemaduras y lesiones oculares, por eso es fundamental actuar con la mayor rapidez posible.

Si por accidente entra algún higienizante en tus ojos, debes enjuagar con abundante agua, durante varios minutos. Es importante que sea lo más rápido posible, para que no se agraven sus efectos.

Otra de las situaciones que se nos presentan con el tema de los geles, es que a veces tocamos las lentillas con las manos impregnadas aún en la solución hidroalcohólica y al contacto con el ojo, sentimos escozor o incluso se nos puede irritar. En este caso, retira la lentilla, y enjuaga el ojo con abundante agua. Es importante que cambies la solución líquida para garantizar su correcta higiene en cada uso.

Para que esto no ocurra, te recomendamos que antes de tocar tus lentes de contacto te laves las manos con jabón neutro y agua.

En ambas situaciones es importante recordar que no debemos frotarnos los ojos, para no expandir el producto dentro de nuestros ojos. Recuerda: enjuagar con agua fría los ojos durante varios minutos.

Pasadas unas horas, si la molestia permanece, debes consultar a un profesional, ve a la clínica oftalmológica más cercana para que te examinen, si te encuentras en Granada o Jaén, te esperamos en clínica VISIÓON Oftalmólogos.

Cómo afecta a la vista los excesos con el alcohol

Sin olvidarnos de Navidad, es en los meses de verano cuando hay un mayor consumo de alcohol provocado por las vacaciones, las reuniones con familiares o amigos y el tiempo caluroso, que invita a beber cervezas y combinados bien fresquitos sin parar.

Con moderación, el consumo de alcohol en cantidades limitadas no debe preocuparnos, incluso hay estudios que recomiendan el consumo de pequeñas cantidades de cerveza o vino tinto.

La visión doble

El problema es el exceso y su abuso puede tener graves consecuencias para nuestra visión. Uno de los síntomas más llamativos del exceso de alcohol relacionados con la vista es la visión doble.

Técnicamente hablamos de un trastorno de la visión llamado diplopía por el que las imágenes que perciben el ojo izquierdo y el derecho no se procesan en el cerebro formando una única imagen espacial. La consecuencia es la visión doble.

El alcohol afecta tan significativamente nuestro sistema nervioso que somos incapaces de que nuestros globos oculares miren el mismo objeto y la percepción parece sobreponer dos figuras.

La dificultad para percibir colores

Otro de los problemas del exceso de alcohol y que es menos conocido es que nos dificulta para distinguir los colores y no es un problema menor si vamos al volante o realizamos determinados trabajos. Unos problemas visuales que unidos a la falta de valoración de los riesgos, la pérdida de equilibrio o la falta de coordinación y reflejos nos recuerda que el alcohol es incompatible con el volante.

Según los estudios es suficiente una concentración de entre 0.2 a 0.4 gramos de alcohol por litro de sangre para que tengamos dificultad para percibir los colores, incluso el color rojo. Y además tenemos más dificultad a la hora de adaptarnos a los cambios de iluminación debido al efecto de las pupilas, que es más lento.

Pérdida de la película lacrimal

Nuestros compañeros del Laboratorio de Ciencias de la Visión y Aplicaciones de la Universidad de Granada, incluso han descubierto que un factor causante de todos estos problemas visuales es el etanol.

El etanol, presente en el alcohol, disuelve y evapora la película lacrimal que protege a nuestro ojo. Un efecto que durante la noche aumenta la percepción de halos y otras alteraciones que se producen en la visión cuando nos encontramos en espacios con una baja iluminación.

Pérdida de la visión

La mayoría de estos efectos desaparecen con el tiempo y tras pasar la obligatoria resaca. Los casos más serios y preocupantes son en pacientes alcohólicos crónicos. Estas personas presentan una carencia de ciertas vitaminas que son vitales para la visión y su falta puede originar la pérdida de visión central de forma progresiva.

Una situación que se puede empeorar si le sumamos el tabaquismo, ambos factores provocan provoca una inflamación del nervio óptico que lleva a la pérdida progresiva de la visión.

¿Cómo interpretar una receta de gafas?

Tras la visita en nuestra clínica oftalmológica es probable que le hayamos entregado la prescripción óptica, es decir, la receta de gafas.

En la receta de gafas, hay una serie de números y letras que explicaremos a continuación para ayudar a entenderla mejor:

  • OD: Significa la corrección que necesita el ojo derecho.
  • OI: En esta línea, está escrita la graduación óptica necesaria para el ojo izquierdo.
  • ESFÉRICO: Se trata de la cantidad de graduación esférica que es requerida. Cuando el signo es +, nos indica la cantidad de hipermetropía que necesita el paciente, y si el signo es – se trata de miopía. En el caso de que sólo haya valor en el componente de la esfera, se tratará de un ojo completamente esférico, a no ser que haya anotado también componente cilíndrico que explicaremos más adelante.
  • CILÍNDRICO: Corresponde con el valor del astigmatismo, principalmente es debido a que la córnea es tórica, tiene la forma de un balón de rugby, es más curvada en un eje aunque también puede ser debido al cristalino o incluso al globo ocular en sí.
  • EJE (º): Se corresponde con el eje radial, grados sexagesimales en el cual está orientado el astigmatismo que oscila entre 0º y 180º.
  • ADICCIÓN O ESFERA VISIÓN PRÓXIMA: Es la graduación que se necesita para poder ver bien de cerca, nos ayuda a valorar la evolución de la presbicia o también llamada vista cansada. Se tiene que sumar al valor de la esfera en visión lejana.
  • CENTROS O DIP/DISTANCIA INTERPUPILAR: La distancia que hay entre el centro de ambas pupilas respecto al centro de la nariz.

¿A qué edad tengo que llevar a mi hijo al oftalmólogo por primera vez?

Muchas disfunciones pueden pasar desapercibidas por los padres y por eso debemos realizar una primera revisión oftalmológica de nuestros hijos a partir de los 3 ó 4 años de edad para que el oftalmólogo evalúe la integridad y funcionalidad plena de la visión de nuestros hijos.

Cuando nacemos nuestro sistema visual aún no está desarrollado del todo. Necesita de unos años de maduración durante la infancia hasta alcanzar el pleno rendimiento.

Durante los primeros cinco a seis años de vida del niño su agudeza visual se va perfeccionando hasta alcanzar el 100% de la agudeza sobre los ochos años de edad.

Estos años de madurez visual son cruciales para el correcto desarrollo de la visión de nuestros hijos. Por eso los padres debemos extremar las precauciones y mantener un exhaustivo seguimiento sobre la vista de nuestros hijos para detectar cualquier posible anomalía.

La detección precoz de cualquier problema puede ser vital para tratarla lo antes posible y evitar posibles secuelas que puedan afectar a la visión del niño en su edad adulta.

La recomendación de la gran mayoría de oftalmólogos es realizar la primera revisión al niño a partir de los 3 a 4 años. Con esa edad los niños ya tienen la suficiente autonomía para colaborar con el oftalmólogo y estamos a tiempo de tratar muchos problemas oculares.

Si detecta cualquier alteración en la evolución normal de la visión de su hijo lo más recomendable es adelantar la revisión y acudir a un oftalmólogo lo antes posible.

Las etapas de la visión de nuestro hijo:
  • Al nacer, el bebé posee un sistema visual poco maduro. Pero eso no significa que la vista no empiece a funcionar desde el primer momento. Incluso dentro del útero materno es capaz de reaccionar ante una fuente de luz intensa si la aplicamos directamente en la barriga de la madre.
  • Durante los primeros 30 días el niño ya reacciona cerrando los ojos ante fuentes de luz y es capaz de detener la vista y seguir puntos luminosos que se encuentren a unos 20 centímetros de distancia.
  • Con tres meses el bebé ya es capaz de distinguir, diferenciar algunos colores y seguir con los ojos objetos en movimiento más lejanos. También es capaz de seguir sus manos y empieza a reconocer algunas caras.
  • Con cuatro meses el bebé es capaz de percibir relieves.
  • Con seis meses distingue perfectamente los colores, reconoce las caras de las personas cercanas, sus rasgos y es capaz de localizar, coger y presionar con sus manos objetos a su alcance. Con esta edad el niño ya mueve los ojos de forma perfectamente coordinada.
  • Con doce meses el bebé intenta descubrir el mundo de le rodea. Ya tiene desarrollada la coordinación entre ojos y manos por lo que podrá lanzar objetos. Y ya será consciente de su entorno gracias a su memoria visual y la discriminación visual e intentará la gran aventura de andar.

Debemos recordar que hasta los ocho o nueve años el niño no alcanzará la madurez visual plena. Pero no debemos esperar hasta que cumpla esta edad para acudir a su primera revisión.

En VISIÓON Oftalmólogos contamos con profesionales especializados en oftalmología infantil. No lo dudes y llama ya para pedir cita para tus hijos al 958 20 70 70. Te esperamos en nuestras clínicas de Granada y Jaén.

¿Puedo operarme de miopía si estoy embarazada?

En muchas ocasiones acuden a nuestra clínica oftalmológica, VISIÓON Oftalmólogos, pacientes embarazadas que desean operarse de miopía, hipermetropía o astigmatismo.

Vamos a intentar explicar este asunto tan importante para la salud de los más pequeños.

La respuesta es muy sencilla, rotundamente no, nunca debe operarse a una mujer embarazada de cirugía refractiva, ya sea con láser, con lentes intraoculares o cualquier método.

El problema radica en que no conocemos el efecto del láser sobre el feto, por lo que es una contraindicación absoluta, además el efecto de los colirios se absorbe, aunque sean cantidades muy pequeñas por vía sistémica y pueden afectar al feto igualmente.

No debe operarse a una mujer embarazada de nada, salvo necesidad de fuerza mayor y debe hacerse todo lo posible por evitar cirugías en esas condiciones ya sean en los ojos o en cualquier parte del cuerpo.

¿Puedo operarme de miopía si estoy dando el pecho en la lactancia?

La respuesta es que no. Los colirios se absorben por vía sistémica y van a pasar al bebé, y aunque sean cantidades muy pequeñas, deben ser evitadas a toda costa.

Por tanto, si deseas operarte de miopía, hipermetropía o astigmatismo, pero estas embarazada, debes esperar a dar a luz y terminar la lactancia si vas a darle el pecho al bebé.

Disfruta todo lo que puedas de esta etapa tan bonita como es el embarazo y la lactancia del bebé, ya habrá tiempo para operase de miopía más adelante

VISIÓON ha sido pionera en Andalucía en implantar la nueva lente monofocal que mejora la visión cercana en cataratas

La multinacional Johnson & Johnson Vision, empresa líder mundial en salud ocular, anunció el lanzamiento de sus modernas lentes Tecnis Eyhance IOL hace unos pocos días.

En VISIÓON Oftalmólogos, como partner estratégico de Johnson & Johnson, hemos tenido el privilegio de ser la primera clínica oftalmológica de Andalucía en poder implantar la nueva lente intraocular monofocal de nueva generación.

Una lente que permite a los pacientes experimentar una visión de alta calidad tanto a distancias intermedias como lejanas. Todo un adelanto en la categoría de las lentes monofocales y que va a permitir mejorar la visión de los pacientes para ver con claridad tanto a distancia como en la visión intermedia que se requiere para muchas tareas diarias importantes.

Las nuevas lentes mejoran la visión de los pacientes al permitirles disfrutar de una visión intermedia significativamente mejorada, en comparación con cualquier lente monofocal asférica estándar.

Además, los datos muestran una baja incidencia de halos, resplandores o los habituales círculos brillantes de luz que rodean los faros y otras fuentes de luz. Las nuevas lentes permiten a la mayoría de los pacientes realizar ciertas actividades con mayor facilidad, como caminar sobre superficies irregulares o disfrutar de sus actividades y aficiones favoritas con normalidad.

Hasta ahora los pacientes operados de cataratas que optaban por una lente intraocular monofocal tenían una buena visión a distancia pero muchos seguían necesitando de gafas para actividades de visión cercana e intermedia. La nueva tecnología de lentes que ya podemos ofrecer en VISIÓON Oftalmólogos ofrece una alta calidad de visión intermedia y a distancia, lo que es un avance importante para permitir a los pacientes una mayor facilidad en sus actividades diarias.

¿Es posible perder la vista por llevar una mala alimentación?

Hace unos meses conocimos el asombroso caso de un adolescente que había perdido la visión por una dieta de comida basura. ¿Esto es posible?

La realidad es que esto puede suceder, incluso en el mundo desarrollado en el que es muy fácil acceder a alimentos nutritivos y el enriquecimiento vitamínico de nuestros alimentos de uso cotidiano.

Pero puede ocurrir en pacientes que están desnutridos por factores como el alcoholismo crónico, son vegetarianos estrictos, se han sometido a una cirugía gastrointestinal o tienen un trastorno alimentario severo, como por ejemplo una anorexia nerviosa.

El joven que perdió la visión presentaba anemia macrocítica y bajo nivel de vitamina B 12 entre otras anomalías. Pese a esto, tenía un peso corporal normal y no había signos visibles de malnutrición. En el plazo de un año, sufrió pérdida de audición y problemas de visión.

Lamentablemente, el adolescente perdió la vista antes de que se revelara la verdadera causa de su problema, su alimentación estaba basada en patatas fritas, pan blanco y cerdo procesado. Los oftalmólogos que le revisaron posteriormente descubrieron que sufría deficiencia de B12, bajos niveles de vitamina D, cobre y selenio, altos niveles de zinc, reducción de la densidad ósea y una grave neuropatía óptica.

Una buena nutrición beneficia a todo el cuerpo, incluidos los ojos.

Nos debemos asegurar siempre de incluir estos cinco tipos de alimentos en la dieta para tener una visión saludable.

Verduras de hoja verde. La col rizada y las espinacas son ricas en luteína y zeaxantina. Otras verduras con cantidades significativas de luteína y zeaxantina incluyen la lechuga, las coles, el brócoli y los guisantes.

Cítricos. Las naranjas, las mandarinas, los pomelos y los limones tienen un alto contenido de vitamina C, un antioxidante fundamental para la salud de la vista.  Muchos otros alimentos con vitamina C son los melocotones, los pimientos rojos, los tomates y las fresas.

Las legumbres. Todos los tipos de legumbres contienen zinc, un oligoelemento esencial que se encuentra en alta concentración en los ojos.

Salmón. Las investigaciones demuestran que las dietas ricas en ácidos grasos omega-3 procedentes del pescado de agua fría pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades oculares más adelante. Entre estos pescados se encuentran el salmón, el atún o las sardinas.

Verduras y frutas. Las zanahorias son ricas en betacaroteno, un nutriente que ayuda a la visión nocturna, al igual que otras frutas y verduras como las batatas, los albaricoques y el melón.

Por otra parte, una mala alimentación generalmente también se asocia con un aumento de la obesidad. Existen numerosos estudios científicos que analizaban y demostraban la relación de la obesidad con numerosas enfermedades y problemas de salud. Algunos tan conocidos como las enfermedades coronarias, la diabetes tipo 2, la hipertensión, la artrosis, la dislipidemia, problemas respiratorios, etc.

Un estudio de la Universidad de St Andrews y el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido también ha resaltado el impacto negativo de la obesidad en la salud ocular.

Los datos de la investigación se han publicado recientemente en el Scottish Medical Journal y comprende los datos recogidos por los investigadores del departamento de oftalmología de NHS Fife, una de las 14 regiones en las que se divide el Servicio Escocés de Salud.

La elección de esta zona de Escocia responde a un motivo, es una de las regiones con mayores niveles de obesidad.

Para estudiar cómo afecta la obesidad a la pérdida de visión se recurrió al estudio de pacientes con hipertensión intracraneal idiopática. Una enfermedad que afecta especialmente a mujeres jóvenes con sobrepeso.

Todos los pacientes diagnosticados con hipertensión intracraneal idiopática tenían sobrepeso, con un IMC promedio de 36. El primer signo de problemas en la vista de las personas que sufren esta enfermedad es la pérdida de visión periférica. Posteriormente, la vista se vuelve borrosa, y la persona afectada puede incluso volverse ciega.

Cerca del 5% de los afectados pierde la vista parcialmente o por completo en uno o ambos ojos. Y los datos recogidos en el estudio de pacientes con obesidad indicaron que alrededor del 10 al 15% de los pacientes padecieron una discapacidad visual irreversible.

El tratamiento principal para esta enfermedad es recudir el sobrepeso y alcanzar un IMC normal. Sin embargo, existen pacientes que aún pueden desarrollar una pérdida de visión progresiva y permanente a pesar del tratamiento y la pérdida de peso.

Debemos recordar que el sedentarismo y una alimentación poco saludable están relacionadas con la obesidad que, a su vez, puede incidir directamente en problemas visuales de gravedad como la retinopatía diabética, una enfermedad producida por el daño de las células y los vasos sanguíneos de la retina.

Por eso, la importancia en las personas obesas de los controles oftalmológicos periódicos, con el fin de prevenir estas situaciones. E insistimos en la necesidad de plantearse una pérdida de peso por el bien de su visión.

¿Tienen los niños con Síndrome de Down mayor incidencia de problemas de visión?

El síndrome de Down es un trastorno genético causado por la presencia de una copia extra del cromosoma 21, o una parte del mismo, en vez de los dos habituales. Lo más característico son unos rasgos físicos peculiares y la presencia de un grado variable de discapacidad cognitiva.

Le debemos su nombre a John Langdon Down y sus investigaciones en el siglo XIX sobre estas alteraciones genéticas. Un trabajo que concluyó Jérôme Lejeune en el siglo XX al descubrir que el síndrome es una alteración de cromosoma 21.

Actualmente aún no conocemos las causas exactas de este exceso cromosómico, sólo que estadísticamente se relaciona más frecuentemente en mujeres gestantes con edades superiores a 35 años. La incidencia actual en Europa de nacimientos con síndrome de Down es de 11,2 por cada 10.000 alumbramientos.

Las personas con síndrome de Down tienen una probabilidad superior a la de la población general de padecer algunas enfermedades, generalmente problemas del corazón y del sistema digestivo o endocrino. Lo que es menos conocido es que en un gran porcentaje, las personas con síndrome de Down suelen presentar problemas visuales.

Hay fuentes que hablan de que un 80% de las personas con síndrome de Down tienen problemas de visión, aunque la cifra más aceptada es de entre un 60 a 70% de estas personas presentan durante su vida algún trastorno de la visión susceptible de tratamiento o intervención.

Lo que es incuestionable es que las personas con síndrome de Down presentan una mayor incidencia de alteraciones oftalmológicas y de la calidad de visión si lo comparamos con el resto de la población.

El culpable de esta elevada proporción es nuevamente, una consecuencia de la alteración cromosómica. Esta alteración genética provoca que el desarrollo del sistema visual y oculomutor sea diferente. Se ha demostrado que la trisomía 21 tiene efectos sobre el ojo en desarrollo que afectan al adecuado desarrollo de la visión.

El astigmatismo, las cataratas congénitas o la miopía son las enfermedades más frecuentes entre las personas con síndrome de Down aunque también se pueden dar problemas de estrabismo, ambliopía, queratocono o conjuntivitis entre otras afecciones menos frecuentes.

La salud visual de una persona con síndrome de Down es de suma importancia debido a la gran trascendencia que tiene para ellos la esfera visual en la fase de aprendizaje. Una visión con alguna alteración puede afectar directamente al entorno educacional ya que podría disminuir a su capacidad de aprendizaje y de comunicación.

La salud visual de las personas con síndrome de Down está muy vinculada con su calidad de vida e incluso con su integración. La mayor parte de las alteraciones visuales que normalmente padecen pueden ser tratadas si se detectan precozmente.

Los avances en oftalmología y el diagnóstico temprano nos permiten actualmente tratar la mayoría de los problemas oculares que puedan presentar a lo largo de su vida. Por eso la importancia de las revisiones oftalmológicas periódicas.

Los exámenes visuales optométricos y oftalmológicos a pacientes con síndrome de Down se deben realizar de forma periódica para comprobar la correcta salud visual. Estas revisiones nos permitirán corregir de manera temprana cualquier déficit a nivel ocular garantizando que cualquier persona con síndrome de Down presenta una salud visual óptima y con total garantías para que cualquier problema visual no interfiera en su integración social.

Una persona no puede directamente escoger sus circunstancias, pero si puede escoger sus pensamientos e indirectamente -y con seguridad- darle forma a sus circunstancias. (James Allen)

Si quiere profundizar más sobre el tema le dejamos esta Guía Oftalmológica del síndrome de Down elaborada por la Sociedad Española de Oftalmología.

La visión teñida de azul, efecto secundario de las pastillas contra la disfunción

Uno de los efectos secundarios de la famosa marca de pastillas vendidas para tratar la disfunción eréctil y la hipertensión arterial pulmonar, más curioso es el de la visión azul.

Algunas personas que han tomado las conocidas pastillas azules han experimentado como su visión se teñía de azul, en la mayoría de los casos este curioso efecto desaparece transcurrido unas horas.

Un efecto secundario que saltó a los medios de comunicación en 2008 cuando un ingeniero inglés de 58 años llamado John Pettigrew experimentó cómo su visión se volvió azul durante varias semanas debido a un exceso de euforia en la toma de las pastillas.

Ahora, este medicamento ha vuelto a la actualidad tras conocerse el caso de un joven tratado por el prestigioso Hospital Monte Sinaí de Nueva York. El joven acudió a urgencias del hospital tras una sobredosis de consumo de las pastillas para la disfunción sexual compradas en internet y tras ver angustiado como su visión se tiño de rojo.

El joven está siendo tratado por los oftalmólogos del hospital y lo preocupante del caso es que la visión del joven no ha vuelto a la normalidad transcurrido días después. En este caso en concreto el paciente había excedido enormemente en la dosis recomendada para la toma de este medicamento que es de 30 a 50 mg cómo máximo.

Estas pastillas han revolucionado la vida sexual de muchos hombres con disfunción eréctil al inhibir la enzima fosfodiesterasa-5 y conseguir la vasodilatación en esta zona favoreciendo el flujo de sangre y las erecciones de mayor duración y calidad.

La parte negativa son los efectos secundarios que se producen al inhibir también la enzima fosfodiesterasa-6, una enzima que juega un papel destacado en la células fotorreceptoras del ojo. Esto puede generar en algunos casos una distorsión de la visión, que funciona cómo si aplicamos un filtro de color a nuestra visión.

Es un efecto no muy estudiado y según los especialistas se produce en un 3% de los hombres que toman estos medicamentos. Un porcentaje que aumenta si excedemos de la dosis recomendada. Por ejemplo si se toma el doble de la dosis recomendada, unos 100mg, este efecto se produce en el 50% de las ocasiones. Además, el efecto se intensifica si el paciente ya tiene alguna enfermedad ocular previa.

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