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Eclipse solar de 2026: recomendaciones para proteger tu vista

El próximo 12 de agosto de 2026, España vivirá uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de los últimos años: el primer eclipse total de Sol visible desde la península ibérica en más de un siglo.

La franja de totalidad atravesará buena parte del norte y el este del país, desde Galicia hasta Baleares. En otras zonas, como Granada y Jaén, el eclipse se observará de manera parcial. Además, se producirá al atardecer, con el Sol muy cerca del horizonte, por lo que será importante buscar un lugar abierto y con buena visibilidad hacia el oeste.

Será un momento espectacular, pero también una ocasión en la que debemos prestar especial atención a nuestros ojos.

¿Por qué es peligroso mirar directamente al eclipse?

Aunque el Sol parezca menos intenso al estar parcialmente cubierto por la Luna, su radiación continúa siendo capaz de dañar la retina, el tejido sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo.

Mirarlo directamente, incluso durante unos segundos, puede provocar una lesión conocida como retinopatía solar. Esta alteración puede causar visión borrosa, sensibilidad a la luz, cambios en la percepción de los colores o la aparición de una mancha oscura en el centro de la visión. Además, los síntomas no siempre aparecen inmediatamente: pueden manifestarse varias horas después de la exposición.

El problema es que la retina no tiene receptores del dolor. Por tanto, una persona puede estar dañándose los ojos sin sentir ninguna molestia en ese momento.

Utiliza gafas específicas para eclipses

La forma correcta de mirar directamente al eclipse es utilizar gafas de observación solar que cumplan la norma internacional ISO 12312-2. Estas gafas están diseñadas específicamente para filtrar la radiación solar y son miles de veces más oscuras que unas gafas de sol normales.

Antes de utilizarlas, comprueba que no tengan arañazos, perforaciones, roturas o zonas deterioradas. También deben proceder de fabricantes o distribuidores fiables.

Las gafas de sol convencionales, aunque sean muy oscuras o estén polarizadas, no ofrecen protección suficiente. Tampoco son seguros los cristales ahumados, las radiografías, los filtros fotográficos, los negativos, los discos compactos ni otros remedios caseros.

Cuidado con móviles, cámaras y prismáticos

No debes mirar el eclipse a través de una cámara, unos prismáticos o un telescopio sin que el dispositivo tenga instalado un filtro solar específico en la parte frontal.

Estos aparatos concentran la luz y pueden provocar una lesión ocular grave de manera prácticamente inmediata. Tampoco deben utilizarse unas gafas de eclipse detrás del visor, ya que el calor concentrado podría dañar el filtro.

Una alternativa sencilla y segura es la observación indirecta mediante un proyector estenopeico, que permite proyectar la imagen del Sol sobre una superficie sin mirarlo directamente.

¿Se pueden quitar las gafas durante la totalidad?

Solo puede observarse el Sol sin protección durante los breves instantes de totalidad y únicamente desde lugares situados dentro de esa franja. En Granada, Jaén y cualquier otra zona donde el eclipse sea parcial, las gafas deben mantenerse puestas durante toda la observación.

Ante cualquier duda, lo más prudente es no retirar la protección.

¿Qué hacer si notas cambios en la visión?

Si después de observar el eclipse notas visión borrosa, manchas centrales, líneas deformadas, sensibilidad a la luz o alteraciones en los colores, solicita una revisión oftalmológica lo antes posible.

En VISIÓON Oftalmólogos recomendamos preparar con antelación la observación y utilizar únicamente métodos homologados. Disfrutar de este acontecimiento único es posible, pero siempre poniendo la salud visual en primer lugar.

El próximo 12 de agosto de 2026, España vivirá uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de los últimos años: el primer eclipse total de Sol visible desde la península ibérica en más de un siglo.

La franja de totalidad atravesará buena parte del norte y el este del país, desde Galicia hasta Baleares. En otras zonas, como Granada y Jaén, el eclipse se observará de manera parcial. Además, se producirá al atardecer, con el Sol muy cerca del horizonte, por lo que será importante buscar un lugar abierto y con buena visibilidad hacia el oeste.

Será un momento espectacular, pero también una ocasión en la que debemos prestar especial atención a nuestros ojos.

¿Por qué es peligroso mirar directamente al eclipse?

Aunque el Sol parezca menos intenso al estar parcialmente cubierto por la Luna, su radiación continúa siendo capaz de dañar la retina, el tejido sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo.

Mirarlo directamente, incluso durante unos segundos, puede provocar una lesión conocida como retinopatía solar. Esta alteración puede causar visión borrosa, sensibilidad a la luz, cambios en la percepción de los colores o la aparición de una mancha oscura en el centro de la visión. Además, los síntomas no siempre aparecen inmediatamente: pueden manifestarse varias horas después de la exposición.

El problema es que la retina no tiene receptores del dolor. Por tanto, una persona puede estar dañándose los ojos sin sentir ninguna molestia en ese momento.

Utiliza gafas específicas para eclipses

La forma correcta de mirar directamente al eclipse es utilizar gafas de observación solar que cumplan la norma internacional ISO 12312-2. Estas gafas están diseñadas específicamente para filtrar la radiación solar y son miles de veces más oscuras que unas gafas de sol normales.

Antes de utilizarlas, comprueba que no tengan arañazos, perforaciones, roturas o zonas deterioradas. También deben proceder de fabricantes o distribuidores fiables.

Las gafas de sol convencionales, aunque sean muy oscuras o estén polarizadas, no ofrecen protección suficiente. Tampoco son seguros los cristales ahumados, las radiografías, los filtros fotográficos, los negativos, los discos compactos ni otros remedios caseros.

Cuidado con móviles, cámaras y prismáticos

No debes mirar el eclipse a través de una cámara, unos prismáticos o un telescopio sin que el dispositivo tenga instalado un filtro solar específico en la parte frontal.

Estos aparatos concentran la luz y pueden provocar una lesión ocular grave de manera prácticamente inmediata. Tampoco deben utilizarse unas gafas de eclipse detrás del visor, ya que el calor concentrado podría dañar el filtro.

Una alternativa sencilla y segura es la observación indirecta mediante un proyector estenopeico, que permite proyectar la imagen del Sol sobre una superficie sin mirarlo directamente.

¿Se pueden quitar las gafas durante la totalidad?

Solo puede observarse el Sol sin protección durante los breves instantes de totalidad y únicamente desde lugares situados dentro de esa franja. En Granada, Jaén y cualquier otra zona donde el eclipse sea parcial, las gafas deben mantenerse puestas durante toda la observación.

Ante cualquier duda, lo más prudente es no retirar la protección.

¿Qué hacer si notas cambios en la visión?

Si después de observar el eclipse notas visión borrosa, manchas centrales, líneas deformadas, sensibilidad a la luz o alteraciones en los colores, solicita una revisión oftalmológica lo antes posible.

En VISIÓON Oftalmólogos recomendamos preparar con antelación la observación y utilizar únicamente métodos homologados. Disfrutar de este acontecimiento único es posible, pero siempre poniendo la salud visual en primer lugar.

¿Qué es la presbicia o también llamada vista cansada?

La presbicia (o vista cansada) es la pérdida gradual de la capacidad ocular para enfocar objetos cercanos. Se trata de un proceso natural y universal que aparece con la edad, haciendo necesaria al utilización de gafas para la realización de tareas cotidianas.

¿Qué es la cirugía de presbicia?

La cirugía de presbicia consiste en sustituir el cristalino natural del ojo por una lente intraocular, diseñada para corregir y obtener una buena visión en distancia cercana, intermedia y lejana. A diferencia del láser, la cirugía con lente intraocular permite corregir tanto la miopía o hipermetropía como la presbicia, reduciendo o eliminando así el uso de gafas.

¿En qué casos se recomienda la cirugía de presbicia?

Es esencial saber que cada paciente requiere de una valoración y un estudio oftalmológico completo, en el que el oftalmólogo especialista le recomendará la técnica más adecuada para su caso. No obstante, la cirugía de presbicia suele recomendarse en pacientes que:

– A partir de los 45 años

– Presentan hipermetropía y/o astigmatismo elevado asociada a la presbicia

– Buscan una solución definitiva para recuperar su calidad visual

Cabe destacar que no existe una lente única para todos los casos. La elección del tipo de lente (multifocal, trifocal o de rango extendido) dependerá de varios factores como la graduación, la edad, otros defectos refractivos, las características del ojo e incluso los hábitos o el estilo de vida del paciente.

¿Cómo es la cirugía de presbicia?

Antes de la intervención, en la valoración de cirugía completa el oftalmólogo examina y descarta la existencia de otra patología ocular. Asimismo, se realizará el cálculo de la potencia de la lente para ofrecer un resultado preciso para cada paciente. La cirugía de presbicia es una cirugía ambulatoria totalmente indolora, rápida y segura. La intervención se realiza con anestesia tópica (anestesia en gotas) y tiene una duración entre 10-15 minutos.

¿Cómo es la recuperación de la cirugía?

La recuperación de la cirugía de presbicia suele ser rápida. En la mayoría de los casos, pasadas

las 24 horas el paciente operado suele alcanzar una visión correcta permitiendo así una actividad normal por parte del mismo, siempre y cuando siga las indicaciones personalizadas del oftalmólogo.

¿Qué beneficios tiene la cirugía de presbicia?

La operación de vista cansada con lente intraocular, ofrece un elevado nivel de satisfacción con múltiples beneficios. Una vez operado, la refracción permanecerá estable a partir del momento de la intervención frenando así el aumento de la graduación. Además, evitará que se desarrolle en el paciente una catarata en el futuro gracias a la sustitución del cristalino.

¿Quieres saber si eres candidato para la cirugía de presbicia?

Es imprescindible que el paciente interesado acuda a su consulta prequirúrgica donde el oftalmólogo le realizará un estudio pormenorizado que permita valorar la salud ocular, el estilo de vida y las expectativas visuales. En nuestras clínicas de Granada y Jaén, disponemos de amplio equipo de profesionales basado en la experiencia clínica, la innovación e investigación.

Solicita tu valoración de cirugía personalizada aquí o llámanos al 958 20 70 70

La presbicia (o vista cansada) es la pérdida gradual de la capacidad ocular para enfocar objetos cercanos. Se trata de un proceso natural y universal que aparece con la edad, haciendo necesaria al utilización de gafas para la realización de tareas cotidianas.

¿Qué es la cirugía de presbicia?

La cirugía de presbicia consiste en sustituir el cristalino natural del ojo por una lente intraocular, diseñada para corregir y obtener una buena visión en distancia cercana, intermedia y lejana. A diferencia del láser, la cirugía con lente intraocular permite corregir tanto la miopía o hipermetropía como la presbicia, reduciendo o eliminando así el uso de gafas.

¿En qué casos se recomienda la cirugía de presbicia?

Es esencial saber que cada paciente requiere de una valoración y un estudio oftalmológico completo, en el que el oftalmólogo especialista le recomendará la técnica más adecuada para su caso. No obstante, la cirugía de presbicia suele recomendarse en pacientes que:

– A partir de los 45 años

– Presentan hipermetropía y/o astigmatismo elevado asociada a la presbicia

– Buscan una solución definitiva para recuperar su calidad visual

Cabe destacar que no existe una lente única para todos los casos. La elección del tipo de lente (multifocal, trifocal o de rango extendido) dependerá de varios factores como la graduación, la edad, otros defectos refractivos, las características del ojo e incluso los hábitos o el estilo de vida del paciente.

¿Cómo es la cirugía de presbicia?

Antes de la intervención, en la valoración de cirugía completa el oftalmólogo examina y descarta la existencia de otra patología ocular. Asimismo, se realizará el cálculo de la potencia de la lente para ofrecer un resultado preciso para cada paciente. La cirugía de presbicia es una cirugía ambulatoria totalmente indolora, rápida y segura. La intervención se realiza con anestesia tópica (anestesia en gotas) y tiene una duración entre 10-15 minutos.

¿Cómo es la recuperación de la cirugía?

La recuperación de la cirugía de presbicia suele ser rápida. En la mayoría de los casos, pasadas

las 24 horas el paciente operado suele alcanzar una visión correcta permitiendo así una actividad normal por parte del mismo, siempre y cuando siga las indicaciones personalizadas del oftalmólogo.

¿Qué beneficios tiene la cirugía de presbicia?

La operación de vista cansada con lente intraocular, ofrece un elevado nivel de satisfacción con múltiples beneficios. Una vez operado, la refracción permanecerá estable a partir del momento de la intervención frenando así el aumento de la graduación. Además, evitará que se desarrolle en el paciente una catarata en el futuro gracias a la sustitución del cristalino.

¿Quieres saber si eres candidato para la cirugía de presbicia?

Es imprescindible que el paciente interesado acuda a su consulta prequirúrgica donde el oftalmólogo le realizará un estudio pormenorizado que permita valorar la salud ocular, el estilo de vida y las expectativas visuales. En nuestras clínicas de Granada y Jaén, disponemos de amplio equipo de profesionales basado en la experiencia clínica, la innovación e investigación.

Solicita tu valoración de cirugía personalizada aquí o llámanos al 958 20 70 70

Cómo cuidar la vista en verano: consejos para proteger tus ojos

El verano es sinónimo de vacaciones, playa, piscina y más tiempo al aire libre. Sin embargo, también es una época en la que nuestros ojos están expuestos a factores que pueden provocar irritación, sequedad o molestias. El sol, el cloro, la sal, la arena y el aire acondicionado forman parte de nuestro día a día durante estos meses, por lo que conviene adoptar algunos hábitos sencillos para cuidar la vista en verano.

No se trata de renunciar a los planes estivales, sino de disfrutarlos protegiendo también nuestra visión.

Elige unas gafas de sol adecuadas

Las gafas de sol no son únicamente un complemento estético. Su principal función debe ser proteger los ojos frente a la radiación ultravioleta. Por eso, es importante adquirirlas en establecimientos especializados y comprobar que cuentan con protección UV400 o que bloquean entre el 99 % y el 100 % de los rayos UVA y UVB.

El color oscuro de una lente no garantiza una mayor protección. De hecho, unas gafas muy oscuras sin un filtro adecuado pueden resultar perjudiciales, ya que la pupila se dilata y permite la entrada de más radiación.

Los modelos grandes o envolventes ofrecen una protección adicional al reducir la entrada de luz por los laterales. También puede ser útil acompañar las gafas con un sombrero o una gorra, especialmente durante las horas centrales del día.

Protege tus ojos en la piscina y en el mar

El cloro puede alterar temporalmente la película lagrimal y provocar escozor, sequedad o enrojecimiento. En el mar, la sal, la arena y otros pequeños residuos también pueden causar irritación.

Para evitar estas molestias, es aconsejable utilizar gafas de natación y no frotarse los ojos al salir del agua. Si entra arena o aparece irritación, podemos enjuagar los ojos con suero fisiológico o lágrimas artificiales, evitando hacerlo con las manos sucias.

Estas pequeñas precauciones son fundamentales para cuidar la salud ocular en verano, especialmente en niños y personas con ojos sensibles.

Evita bañarte con lentillas

Aunque pueda resultar cómodo, no es recomendable nadar ni ducharse llevando lentes de contacto. El agua puede contener microorganismos capaces de adherirse a las lentillas y aumentar el riesgo de infecciones oculares. Los CDC aconsejan retirarlas antes de nadar, ducharse o utilizar un jacuzzi.

Una alternativa puede ser utilizar gafas de natación graduadas. También conviene llevar siempre en el bolso unas gafas, líquido de mantenimiento y un estuche limpio, sobre todo durante los viajes.

Cuidado con el aire acondicionado

El aire acondicionado reduce la humedad ambiental y puede favorecer la sensación de ojo seco. Para disminuir las molestias, evita que el flujo de aire apunte directamente hacia el rostro, parpadea con frecuencia y realiza descansos si pasas muchas horas frente al ordenador o al teléfono.

Las lágrimas artificiales pueden aliviar temporalmente la sequedad, aunque lo más adecuado es consultar previamente con un profesional para elegir el producto que mejor se adapte a cada caso.

Escucha las señales de tus ojos

El enrojecimiento leve o una pequeña sensación de sequedad suelen mejorar al retirar el agente irritante y descansar la vista. Sin embargo, si aparece dolor intenso, sensibilidad excesiva a la luz, secreción, inflamación o pérdida de visión, es importante solicitar una valoración profesional.

En Visióon recomendamos prestar atención a estas señales y mantener las revisiones visuales también durante el verano. Con unas gafas de sol homologadas, una buena higiene y algunos cuidados cotidianos, es posible disfrutar de las vacaciones sin perder de vista lo más importante: la salud de tus ojos.

El verano es sinónimo de vacaciones, playa, piscina y más tiempo al aire libre. Sin embargo, también es una época en la que nuestros ojos están expuestos a factores que pueden provocar irritación, sequedad o molestias. El sol, el cloro, la sal, la arena y el aire acondicionado forman parte de nuestro día a día durante estos meses, por lo que conviene adoptar algunos hábitos sencillos para cuidar la salud ocular en verano.

No se trata de renunciar a los planes estivales, sino de disfrutarlos protegiendo también nuestra visión.

Elige unas gafas de sol adecuadas

Las gafas de sol no son únicamente un complemento estético. Su principal función debe ser proteger los ojos frente a la radiación ultravioleta. Por eso, es importante adquirirlas en establecimientos especializados y comprobar que cuentan con protección UV400 o que bloquean entre el 99 % y el 100 % de los rayos UVA y UVB.

El color oscuro de una lente no garantiza una mayor protección. De hecho, unas gafas muy oscuras sin un filtro adecuado pueden resultar perjudiciales, ya que la pupila se dilata y permite la entrada de más radiación.

Los modelos grandes o envolventes ofrecen una protección adicional al reducir la entrada de luz por los laterales. También puede ser útil acompañar las gafas con un sombrero o una gorra, especialmente durante las horas centrales del día.

Protege tus ojos en la piscina y en el mar

El cloro puede alterar temporalmente la película lagrimal y provocar escozor, sequedad o enrojecimiento. En el mar, la sal, la arena y otros pequeños residuos también pueden causar irritación.

Para evitar estas molestias, es aconsejable utilizar gafas de natación y no frotarse los ojos al salir del agua. Si entra arena o aparece irritación, podemos enjuagar los ojos con suero fisiológico o lágrimas artificiales, evitando hacerlo con las manos sucias.

Estas pequeñas precauciones son fundamentales para cuidar la salud ocular en verano, especialmente en niños y personas con ojos sensibles.

Evita bañarte con lentillas

Aunque pueda resultar cómodo, no es recomendable nadar ni ducharse llevando lentes de contacto. El agua puede contener microorganismos capaces de adherirse a las lentillas y aumentar el riesgo de infecciones oculares. Los CDC aconsejan retirarlas antes de nadar, ducharse o utilizar un jacuzzi.

Una alternativa puede ser utilizar gafas de natación graduadas. También conviene llevar siempre en el bolso unas gafas, líquido de mantenimiento y un estuche limpio, sobre todo durante los viajes.

Cuidado con el aire acondicionado

El aire acondicionado reduce la humedad ambiental y puede favorecer la sensación de ojo seco. Para disminuir las molestias, evita que el flujo de aire apunte directamente hacia el rostro, parpadea con frecuencia y realiza descansos si pasas muchas horas frente al ordenador o al teléfono.

Las lágrimas artificiales pueden aliviar temporalmente la sequedad, aunque lo más adecuado es consultar previamente con un profesional para elegir el producto que mejor se adapte a cada caso.

Escucha las señales de tus ojos

El enrojecimiento leve o una pequeña sensación de sequedad suelen mejorar al retirar el agente irritante y descansar la vista. Sin embargo, si aparece dolor intenso, sensibilidad excesiva a la luz, secreción, inflamación o pérdida de visión, es importante solicitar una valoración profesional.

En Visióon recomendamos prestar atención a estas señales y mantener las revisiones visuales también durante el verano. Con unas gafas de sol homologadas, una buena higiene y algunos cuidados cotidianos, es posible disfrutar de las vacaciones sin perder de vista lo más importante: la salud de tus ojos.

¿Las pantallas dañan la vista? Síntomas y consejos para proteger tus ojos

Cada día pasamos varias horas mirando el móvil, trabajando frente al ordenador o viendo contenidos en una televisión. Por eso, es normal que muchas personas se pregunten: ¿las pantallas dañan la vista?

La respuesta requiere algunos matices. Utilizar dispositivos digitales no suele provocar un daño permanente en los ojos. Sin embargo, pasar demasiado tiempo frente a una pantalla, especialmente sin realizar descansos, puede causar molestias visuales y favorecer determinados problemas, sobre todo durante la infancia.

¿Es cierto que las pantallas dañan la vista?

Actualmente, no existen evidencias de que mirar una pantalla durante un uso habitual provoque lesiones permanentes en la retina o deteriore directamente la visión. Tampoco se ha demostrado que la luz azul emitida por móviles y ordenadores alcance una intensidad suficiente como para dañar los ojos.

Lo que sí puede aparecer es la denominada fatiga visual digital. No significa que el ojo se esté estropeando, sino que está realizando un esfuerzo prolongado al mantener la mirada enfocada a una distancia corta.

Además, cuando prestamos mucha atención a una pantalla, parpadeamos con menor frecuencia. Esto hace que la lágrima se evapore más rápido y puede provocar sequedad ocular.

Síntomas provocados por el uso excesivo de pantallas

Las molestias pueden variar de una persona a otra. Los síntomas más habituales son:

  • Sequedad, picor o sensación de arenilla.
  • Ojos cansados o pesados.
  • Visión borrosa temporal.
  • Dificultad para cambiar el enfoque de cerca a lejos.
  • Dolor de cabeza.
  • Mayor sensibilidad a la luz.
  • Molestias en el cuello y los hombros.

Normalmente, estos síntomas mejoran al descansar la vista. Sin embargo, si aparecen con frecuencia, podrían estar revelando un defecto de graduación no corregido, un problema de ojo seco u otra alteración visual.

¿Las pantallas dañan la vista de los niños?

En el caso de los niños, conviene prestar una atención especial. El problema no se encuentra únicamente en la pantalla, sino en la cantidad de tiempo dedicado a actividades de cerca y en la reducción de las horas que pasan al aire libre.

La Organización Mundial de la Salud señala que reducir el tiempo frente a las pantallas y aumentar las actividades en exteriores puede ayudar a proteger a los niños frente al desarrollo de la miopía.

Por eso, es recomendable alternar el estudio, la lectura y el uso de dispositivos con juegos o actividades realizadas en espacios exteriores.

Cómo cuidar la vista frente a las pantallas

Una medida sencilla es seguir la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mira durante al menos 20 segundos un objeto situado a unos seis metros de distancia.

También puedes adoptar estos hábitos:

  • Parpadea conscientemente con mayor frecuencia.
  • Mantén una distancia adecuada respecto a la pantalla.
  • Sitúa el monitor ligeramente por debajo de la altura de los ojos.
  • Evita utilizar dispositivos a oscuras.
  • Reduce los reflejos y ajusta el brillo al entorno.
  • Aumenta el tamaño del texto antes de acercarte demasiado.
  • Realiza descansos periódicos.

Estas medidas ayudan a reducir la sequedad y la sobrecarga visual asociadas al uso prolongado de dispositivos.

¿Cuándo deberías acudir a una revisión?

Aunque las pantallas no suelen producir daños permanentes, no deberías normalizar una visión borrosa frecuente, los dolores de cabeza recurrentes o una sequedad ocular persistente.

En Visióon podemos evaluar tu visión, comprobar si necesitas corregir algún defecto refractivo y detectar posibles alteraciones en la superficie ocular. Una revisión oftalmológica permite saber si las molestias se deben simplemente a tus hábitos digitales o si existe algún problema que necesita tratamiento.

Cada día pasamos varias horas mirando el móvil, trabajando frente al ordenador o viendo contenidos en una televisión. Por eso, es normal que muchas personas se pregunten: ¿las pantallas dañan la vista?

La respuesta requiere algunos matices. Utilizar dispositivos digitales no suele provocar un daño permanente en los ojos. Sin embargo, pasar demasiado tiempo frente a una pantalla, especialmente sin realizar descansos, puede causar molestias visuales y favorecer determinados problemas, sobre todo durante la infancia.

¿Es cierto que las pantallas dañan la vista?

Actualmente, no existen evidencias de que mirar una pantalla durante un uso habitual provoque lesiones permanentes en la retina o deteriore directamente la visión. Tampoco se ha demostrado que la luz azul emitida por móviles y ordenadores alcance una intensidad suficiente como para dañar los ojos.

Lo que sí puede aparecer es la denominada fatiga visual digital. No significa que el ojo se esté estropeando, sino que está realizando un esfuerzo prolongado al mantener la mirada enfocada a una distancia corta.

Además, cuando prestamos mucha atención a una pantalla, parpadeamos con menor frecuencia. Esto hace que la lágrima se evapore más rápido y puede provocar sequedad ocular.

Síntomas provocados por el uso excesivo de pantallas

Las molestias pueden variar de una persona a otra. Los síntomas más habituales son:

  • Sequedad, picor o sensación de arenilla.
  • Ojos cansados o pesados.
  • Visión borrosa temporal.
  • Dificultad para cambiar el enfoque de cerca a lejos.
  • Dolor de cabeza.
  • Mayor sensibilidad a la luz.
  • Molestias en el cuello y los hombros.

Normalmente, estos síntomas mejoran al descansar la vista. Sin embargo, si aparecen con frecuencia, podrían estar revelando un defecto de graduación no corregido, un problema de ojo seco u otra alteración visual.

¿Las pantallas dañan la vista de los niños?

En el caso de los niños, conviene prestar una atención especial. El problema no se encuentra únicamente en la pantalla, sino en la cantidad de tiempo dedicado a actividades de cerca y en la reducción de las horas que pasan al aire libre.

La Organización Mundial de la Salud señala que reducir el tiempo frente a las pantallas y aumentar las actividades en exteriores puede ayudar a proteger a los niños frente al desarrollo de la miopía.

Por eso, es recomendable alternar el estudio, la lectura y el uso de dispositivos con juegos o actividades realizadas en espacios exteriores.

Cómo cuidar la vista frente a las pantallas

Una medida sencilla es seguir la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mira durante al menos 20 segundos un objeto situado a unos seis metros de distancia.

También puedes adoptar estos hábitos:

  • Parpadea conscientemente con mayor frecuencia.
  • Mantén una distancia adecuada respecto a la pantalla.
  • Sitúa el monitor ligeramente por debajo de la altura de los ojos.
  • Evita utilizar dispositivos a oscuras.
  • Reduce los reflejos y ajusta el brillo al entorno.
  • Aumenta el tamaño del texto antes de acercarte demasiado.
  • Realiza descansos periódicos.

Estas medidas ayudan a reducir la sequedad y la sobrecarga visual asociadas al uso prolongado de dispositivos.

¿Cuándo deberías acudir a una revisión?

Aunque las pantallas no suelen producir daños permanentes, no deberías normalizar una visión borrosa frecuente, los dolores de cabeza recurrentes o una sequedad ocular persistente.

En Visióon podemos evaluar tu visión, comprobar si necesitas corregir algún defecto refractivo y detectar posibles alteraciones en la superficie ocular. Una revisión oftalmológica permite saber si las molestias se deben simplemente a tus hábitos digitales o si existe algún problema que necesita tratamiento.

¿Se puede tener hipermetropía y astigmatismo a la vez?

Ver borroso no siempre se debe a un único problema visual. De hecho, muchas personas descubren en una revisión oftalmológica que tienen hipermetropía y astigmatismo al mismo tiempo. Aunque al principio pueda parecer algo complicado, ambas afecciones son errores refractivos frecuentes y pueden tratarse de distintas formas.

La hipermetropía y el astigmatismo afectan a la manera en la que el ojo enfoca la luz. Cuando el sistema visual no consigue enfocar correctamente sobre la retina, la imagen que percibimos puede verse borrosa, distorsionada o poco definida.

¿Qué es la hipermetropía?

La hipermetropía suele relacionarse con la dificultad para ver bien de cerca. Leer, mirar el móvil, trabajar con el ordenador o realizar tareas que requieren atención visual próxima puede resultar incómodo o cansado.

En la hipermetropía, la imagen tiende a enfocarse por detrás de la retina. En algunos casos leves, especialmente en personas jóvenes, el ojo puede compensar ese defecto haciendo un esfuerzo extra de enfoque. Sin embargo, ese esfuerzo puede provocar fatiga visual, dolor de cabeza, picor de ojos o sensación de cansancio al final del día.

¿Qué es el astigmatismo?

El astigmatismo aparece cuando la córnea o el cristalino tienen una curvatura irregular. Esto hace que la luz no se enfoque en un único punto, sino de forma desigual. Como consecuencia, la visión puede ser borrosa o distorsionada tanto de lejos como de cerca.

Algunas personas con astigmatismo notan que las letras no se ven del todo definidas, que las luces tienen halos o destellos, o que conducir de noche les resulta más incómodo. También puede aparecer cansancio ocular, necesidad de entrecerrar los ojos o dificultad para mantener la concentración visual durante mucho tiempo.

Entonces, ¿se puede tener hipermetropía y astigmatismo a la vez?

Sí. Es posible tener hipermetropía y astigmatismo a la vez, incluso en el mismo ojo. En estos casos, la visión puede verse afectada por dos factores: por un lado, la dificultad de enfoque propia de la hipermetropía; por otro, la distorsión o falta de nitidez provocada por el astigmatismo.

Esto puede hacer que la persona note visión borrosa de cerca, dificultad para enfocar, molestias al leer, cansancio visual o una sensación de que la imagen no termina de ser clara. A veces no se percibe como dos problemas distintos, sino como una visión incómoda o poco estable en el día a día.

¿Cómo se diagnostican?

Para saber si una persona tiene hipermetropía, astigmatismo o ambos, es necesario realizar una revisión oftalmológica completa. Los síntomas pueden orientar, pero no son suficientes para conocer con precisión la graduación ni el estado general del ojo.

Durante la consulta se valora la agudeza visual, la graduación, la córnea y otros aspectos importantes de la salud ocular. Este estudio es especialmente importante si se está pensando en una corrección más allá de las gafas o lentillas.

Tratamientos para la hipermetropía con astigmatismo

La hipermetropía y el astigmatismo pueden corregirse con gafas o lentes de contacto. Esta suele ser la solución más habitual para mejorar la visión y reducir las molestias visuales.

Sin embargo, algunas personas desean depender menos de las gafas o lentillas. En esos casos, puede valorarse la cirugía refractiva, siempre después de un estudio personalizado. En VISIÓON Oftalmólogos, este tipo de tratamiento se plantea de forma individual, teniendo en cuenta la graduación, la edad, la estabilidad visual, el grosor y la forma de la córnea, así como la salud ocular general.

Dependiendo de cada caso, pueden contemplarse técnicas láser o procedimientos con lentes intraoculares. La elección de una u otra opción debe realizarse tras una valoración oftalmológica completa.

¿Se pueden corregir las dos afecciones en una misma intervención?

En muchos casos, sí es posible corregir hipermetropía y astigmatismo dentro de una misma planificación quirúrgica. No obstante, cada ojo es diferente, y no todas las personas son candidatas a la misma técnica.

Por eso, antes de decidir, es fundamental acudir a una clínica especializada en cirugía refractiva. El objetivo no es solo reducir dioptrías, sino conseguir una visión de calidad, estable y segura.

Cuidar tu visión empieza por una buena revisión

Si notas visión borrosa, cansancio ocular, dificultad para enfocar o molestias al leer, puede que exista más de un defecto refractivo. La hipermetropía y el astigmatismo pueden aparecer a la vez, pero también pueden corregirse con el tratamiento adecuado.

En VISIÓON Oftalmólogos, podemos estudiar tu caso de forma personalizada y orientarte sobre la mejor opción para cuidar tu visión.

Operación de cataratas: ¿en qué consiste?

La operación de cataratas es uno de los procedimientos oftalmológicos más habituales y seguros para recuperar la visión cuando el cristalino, la lente natural del ojo, se vuelve opaco. Esta opacidad hace que la luz no entre correctamente y provoca síntomas como visión borrosa, deslumbramientos, pérdida de contraste, dificultad para conducir de noche o necesidad de cambiar con frecuencia la graduación de las gafas.

Aunque las cataratas suelen aparecer con la edad, también pueden estar relacionadas con traumatismos, enfermedades, ciertos medicamentos o factores genéticos. La buena noticia es que, cuando afectan a la calidad de vida, pueden tratarse mediante una intervención rápida y eficaz.

¿Qué son exactamente las cataratas?

Dentro del ojo tenemos una lente natural llamada cristalino. Su función es enfocar las imágenes para que podamos ver con nitidez. Con el paso del tiempo, esta lente puede perder transparencia y volverse cada vez más opaca. A eso lo llamamos catarata.

Al principio, los cambios pueden ser leves y pasar casi desapercibidos. Sin embargo, a medida que la catarata avanza, la visión se vuelve más apagada, como si se mirara a través de un cristal empañado. Muchas personas notan que necesitan más luz para leer, que los colores parecen menos vivos o que los faros de los coches les molestan más de lo normal.

¿Cuándo se recomienda operar?

La cirugía se recomienda cuando la catarata empieza a interferir en las actividades diarias del paciente: leer, trabajar, conducir, ver la televisión o reconocer caras con comodidad. No siempre es necesario operar en cuanto se detecta una catarata; la decisión depende del grado de afectación visual y de las necesidades de cada persona.

Por eso, antes de indicar la intervención, el oftalmólogo realiza una valoración completa. En esa consulta se estudia el estado del ojo, la graduación, la salud de la retina y la córnea, y se toman medidas para elegir la lente intraocular más adecuada.

¿En qué consiste la operación de cataratas?

La operación de cataratas consiste en retirar el cristalino opaco y sustituirlo por una lente intraocular transparente. Esta lente queda dentro del ojo de forma permanente y permite que la luz vuelva a enfocarse correctamente.

La técnica más utilizada es la facoemulsificación. A través de una pequeña incisión, el cirujano introduce una sonda que fragmenta la catarata mediante ultrasonidos y la aspira cuidadosamente. Después, coloca la lente intraocular plegada, que se despliega una vez dentro del ojo.

La intervención suele realizarse con anestesia local mediante gotas o una pequeña sedación, por lo que el paciente no siente dolor. Normalmente dura pocos minutos y no requiere ingreso hospitalario. Tras un breve periodo de observación, la persona puede volver a casa siguiendo las indicaciones médicas.

Tipos de lentes intraoculares

Uno de los puntos importantes de la cirugía es la elección de la lente intraocular. Existen lentes monofocales, que suelen corregir la visión a una distancia principal, y lentes premium, como las multifocales o tóricas, que pueden ayudar a reducir la dependencia de las gafas en determinados casos.

La elección no es igual para todos. Depende del estilo de vida, la salud ocular, la graduación previa y las expectativas del paciente. Por eso es fundamental recibir una recomendación personalizada por parte del especialista.

¿Cómo es la recuperación?

La recuperación suele ser rápida. Es habitual notar mejoría visual en los primeros días, aunque la visión puede estabilizarse progresivamente durante las semanas siguientes. Después de la cirugía, el oftalmólogo suele indicar colirios antiinflamatorios y antibióticos, además de algunas precauciones básicas.

Durante los primeros días conviene evitar frotarse el ojo, levantar peso, realizar esfuerzos intensos o exponerse a ambientes con polvo. También se recomienda seguir todas las revisiones programadas para comprobar que el ojo evoluciona correctamente.

¿Es una intervención segura?

La operación de cataratas tiene una alta tasa de éxito y se realiza de forma rutinaria en centros especializados. Aun así, como cualquier cirugía, no está completamente libre de riesgos. Por eso es importante acudir a un equipo oftalmológico con experiencia, realizar un buen estudio previo y seguir las recomendaciones postoperatorias.

En la mayoría de los casos, el resultado es una visión más clara, luminosa y funcional. Para muchas personas, supone recuperar actividades cotidianas que habían dejado de hacer con comodidad.

Recuperar la claridad visual

En definitiva, la operación de cataratas es un procedimiento destinado a sustituir el cristalino opaco por una lente artificial transparente. Es una cirugía breve, generalmente indolora y con una recuperación sencilla. Cuando la catarata limita la vida diaria, consultar con un oftalmólogo es el primer paso para valorar el tratamiento y volver a disfrutar de una visión más nítida.

Estructura ocular: partes del ojo y funcionamiento de la visión

El ojo humano es uno de los órganos más fascinantes del cuerpo. Aunque muchas veces no somos conscientes de todo lo que ocurre cada vez que miramos a nuestro alrededor, la visión es el resultado de un proceso muy preciso en el que intervienen diferentes estructuras. Conocer las partes del ojo nos ayuda a entender mejor cómo vemos, por qué pueden aparecer algunos problemas visuales y la importancia de cuidar nuestra salud ocular.

¿Por qué es importante conocer la estructura ocular?

La vista nos permite interpretar el mundo: leer, conducir, reconocer rostros, calcular distancias o disfrutar de un paisaje. Para que todo esto sea posible, el ojo capta la luz, la enfoca y transforma esa información en señales que el cerebro puede interpretar.

Cuando hablamos de estructura ocular, nos referimos al conjunto de tejidos y órganos que forman el ojo y que trabajan de manera coordinada. Cada una de las partes del ojo cumple una función concreta, y cualquier alteración en una de ellas puede afectar a la calidad de la visión.

Principales partes del ojo y sus funciones

Córnea

La córnea es la capa transparente que se encuentra en la parte más externa del ojo. Su función principal es permitir la entrada de la luz y ayudar a enfocarla. Es una estructura muy sensible y esencial para una visión clara.

Iris y pupila

El iris es la parte coloreada del ojo. En el centro se encuentra la pupila, una abertura que regula la cantidad de luz que entra. Cuando hay mucha luz, la pupila se contrae; cuando hay poca, se dilata. Este mecanismo permite que el ojo se adapte a diferentes ambientes.

Cristalino

El cristalino actúa como una lente natural. Se encarga de enfocar la luz sobre la retina y permite ver con claridad a distintas distancias. Con el paso de los años, puede perder transparencia y dar lugar a cataratas.

Retina

La retina es una capa situada en el fondo del ojo. En ella se encuentran células sensibles a la luz, llamadas conos y bastones. Los conos permiten percibir los colores y los detalles, mientras que los bastones ayudan a ver en condiciones de poca luz.

Nervio óptico

El nervio óptico transmite la información visual desde la retina hasta el cerebro. Podríamos decir que es el “cable” que conecta el ojo con el sistema nervioso. Sin esta comunicación, la imagen no podría interpretarse correctamente.

¿Cómo funciona la visión?

El proceso visual comienza cuando la luz entra en el ojo a través de la córnea. Después pasa por la pupila y el cristalino, que ajusta el enfoque para proyectar la imagen sobre la retina. Allí, las células sensibles a la luz transforman esa información en impulsos nerviosos.

Estos impulsos viajan por el nervio óptico hasta el cerebro, concretamente a la corteza visual. Es entonces cuando dejamos de hablar solo de luz y señales, y empezamos a “ver” realmente: formas, colores, profundidad, movimiento y detalles.

El papel del cerebro en la visión

Aunque los ojos captan la información, es el cerebro quien la interpreta. Por eso la visión no depende únicamente de las estructuras oculares, sino también de una correcta conexión entre el ojo y el sistema nervioso.

De hecho, vemos con ambos ojos a la vez, y el cerebro combina las imágenes de cada uno para crear una percepción tridimensional. Gracias a esto podemos calcular distancias y movernos con seguridad en nuestro entorno.

Cuidar las partes del ojo para proteger la visión

Conocer las partes del ojo también nos recuerda la importancia de revisarnos la vista de forma periódica. Muchas alteraciones visuales aparecen poco a poco y pueden pasar desapercibidas al principio.

Una buena higiene visual, descansar la vista durante el uso de pantallas, utilizar gafas de sol homologadas y acudir a revisiones oftalmológicas son hábitos sencillos que ayudan a proteger la salud ocular.

En definitiva, las partes del ojo forman un sistema complejo, delicado y perfectamente coordinado. Gracias a ellas, la luz se convierte en imágenes y podemos disfrutar de uno de los sentidos más valiosos: la visión.

Glándulas de Meibomio: qué son y cómo evitar su obstrucción

Si alguna vez has sentido los ojos secos, irritados o con esa molesta sensación de arenilla, es muy posible que tus glándulas de Meibomio estén intentando decirte algo. Aunque su nombre suene complicado, su función es esencial para mantener tus ojos cómodos y sanos en el día a día.

¿Qué son las glándulas de Meibomio?

Las glándulas de Meibomio son pequeñas glándulas sebáceas que se encuentran en los párpados, tanto superiores como inferiores. Su trabajo principal es producir una sustancia grasa (llamada meibum) que forma parte de la lágrima.

Esta capa lipídica cumple una función clave: evita que las lágrimas se evaporen demasiado rápido. Gracias a ellas, la superficie del ojo se mantiene hidratada, protegida y estable.

Cuando funcionan correctamente, ni siquiera notas que están ahí. Es cuando se obstruyen que puedes empezar sentir síntomas.

¿Qué pasa cuando se obstruyen las glándulas de Meibomio?

La obstrucción de estas glándulas es más común de lo que parece. Puede provocar:

  • Sequedad ocular
  • Sensación de ardor o picor
  • Visión borrosa intermitente
  • Inflamación en los párpados
  • Aparición de orzuelos o chalaziones

En muchos casos, esta condición está relacionada con el síndrome de ojo seco evaporativo, una de las causas más frecuentes de molestias oculares hoy en día, especialmente con el uso intensivo de pantallas.

¿Por qué se bloquean las glándulas de Meibomio?

Las glándulas de Meibomio pueden obstruirse por diferentes razones:

  • Exceso de secreciones espesas
  • Mala higiene palpebral
  • Uso prolongado de pantallas (parpadeamos menos)
  • Edad
  • Factores hormonales
  • Uso de maquillaje mal retirado

La buena noticia es que, en muchos casos, se puede prevenir o mejorar con hábitos bastante sencillos.

Cómo evitar la obstrucción de las glándulas de Meibomio

Aquí van algunas recomendaciones prácticas que puedes incorporar fácilmente a tu rutina:

1. Aplica calor en los párpados

El calor ayuda a que la grasa dentro de las glándulas se vuelva más fluida y pueda salir correctamente. Puedes usar una compresa tibia durante unos 5-10 minutos al día.

2. Mantén una buena higiene de los párpados

Limpia suavemente los párpados, especialmente si usas maquillaje. Existen toallitas específicas o puedes usar productos suaves recomendados por especialistas.

3. Parpadea más

Aunque parezca un recomendación rara tiene su razón ya que, cuando usamos pantallas, tendemos a parpadear menos. Intenta hacer pausas conscientes y parpadear completamente para ayudar a distribuir la lágrima.

4. Reduce el uso excesivo de pantallas

Si trabajas frente a un ordenador, sigue la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mira algo a 20 a unos 6 metros durante 20 segundos.

5. Cuida tu alimentación

Una dieta rica en ácidos grasos omega-3 puede mejorar la calidad del meibum. Alimentos como el pescado azul, las nueces o las semillas pueden ser buenos aliados.

6. Evita frotarte los ojos

Aunque a veces apetezca, frotar los ojos puede empeorar la inflamación y afectar negativamente a estas glándulas.

Escucha a tus ojos

Muchas veces normalizamos las molestias oculares, pero no deberíamos. Los ojos secos o irritados no son algo que haya que aguantar sin más.

Cuidar de las glándulas de Meibomio es, en realidad, cuidar de tu bienestar visual diario. Con pequeños cambios en tu rutina, puedes evitar molestias y mejorar notablemente la salud de tus ojos.

Si quieres cuidar tu salud ocular con un enfoque profesional y personalizado, puedes confiar en VISIÓON, contamos con más de 60 años de experiencia y un equipo especializado en prevención, diagnóstico y tratamiento de todo tipo de patologías oculares, ofrecemos soluciones avanzadas adaptadas a cada paciente.

Ojos llorosos: causas, síntomas y posibles soluciones

Tener los ojos llorosos de forma frecuente puede resultar incómodo y molesto. Muchas personas lo relacionan únicamente con la tristeza o con haber estado expuestas al viento, pero la realidad es que existen distintos factores detrás de este síntoma. Cuando buscamos información sobre las causas de los ojos llorosos, es importante entender que el lagrimeo excesivo no siempre significa que el ojo esté “demasiado húmedo”. A veces sucede justo lo contrario: el ojo está irritado o seco y reacciona produciendo más lágrima.

El lagrimeo puede aparecer de manera puntual o mantenerse durante días o semanas. En algunos casos afecta a un solo ojo, y en otros a ambos. Saber identificar el origen ayuda a encontrar la mejor solución y a evitar que el problema se vuelva recurrente.

Principales causas de los ojos llorosos

Entre las más frecuentes dentro de las causas de los ojos llorosos encontramos las alergias. El polen, el polvo, los ácaros o el pelo de animales pueden provocar picor, enrojecimiento y un aumento notable del lagrimeo. En estas situaciones, también suele aparecer sensibilidad a la luz o sensación de escozor.

Otra causa habitual es la sequedad ocular. Aunque pueda parecer contradictorio, cuando el ojo está seco se irrita más fácilmente y responde produciendo lágrimas de forma refleja. Estas lágrimas, sin embargo, no siempre hidratan bien la superficie ocular, por lo que la molestia continúa.

También pueden influir factores ambientales como el viento, el humo, el aire acondicionado o pasar muchas horas frente a pantallas. Todo esto altera la estabilidad de la lágrima y favorece la irritación. Además, infecciones como la conjuntivitis, obstrucciones en el conducto lagrimal o incluso una pestaña mal colocada pueden estar detrás del problema.

Cuándo conviene prestar más atención

Aunque muchas veces el lagrimeo no reviste gravedad, hay señales que conviene no pasar por alto. Si además del lagrimeo notas dolor, secreción, visión borrosa, inflamación o enrojecimiento persistente, lo mejor es acudir a un profesional. Lo mismo ocurre si el síntoma aparece de forma continua y sin una causa clara.

Al hablar de ojos llorosos, también es importante recordar que no siempre es recomendable automedicarse. El uso de gotas sin un diagnóstico adecuado puede aliviar temporalmente, pero no solucionar el origen del problema.

Qué puedes hacer para aliviarlo

En casos leves, algunos hábitos pueden marcar la diferencia. Descansar la vista, parpadear con frecuencia cuando trabajas con pantallas y evitar ambientes muy secos ayuda bastante. También es recomendable no frotarse los ojos, ya que esto puede aumentar la irritación.

Si sospechas que el origen es una alergia, reducir la exposición al desencadenante puede mejorar mucho los síntomas. Y si el lagrimeo persiste, una revisión visual permitirá valorar qué está ocurriendo exactamente.

Escuchar a tus ojos es importante

En Visióon Oftalmólogos, te daremos un diagnóstico preciso y personalizado para encontrar el origen del problema y ofrecerte el tratamiento más adecuado

Blefaritis: qué es, causas y tratamiento

La blefaritis es una de las afecciones oculares más comunes, aunque muchas personas no saben exactamente qué es hasta que empiezan a notar molestias en los ojos. Picor, enrojecimiento en los párpados o sensación de arenilla son algunos de los síntomas que suelen acompañarla.

Aunque no suele ser una enfermedad grave, puede resultar muy molesta si no se trata adecuadamente. En este artículo, te explicamos de forma clara qué es la blefaritis, cuáles son sus causas más habituales y qué tratamientos existen para aliviarla y prevenirla.

¿Qué es la blefaritis?

La blefaritis es una inflamación del borde de los párpados, la zona donde nacen las pestañas. Esta inflamación puede afectar a uno o ambos ojos y, en muchos casos, tiende a volverse crónica, es decir, puede aparecer de forma recurrente.

Suele producirse cuando las glándulas sebáceas del párpado (glándulas de Meibomio) no funcionan correctamente. Estas glándulas producen una sustancia grasa que forma parte de la lágrima y ayuda a evitar que se evapore demasiado rápido. Cuando se obstruyen o se alteran, pueden provocar irritación, sequedad y acumulación de secreciones en el borde del párpado.

Aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en adultos y en personas con piel grasa o con problemas dermatológicos como la dermatitis seborreica.

Síntomas más comunes de la blefaritis

Los síntomas de la blefaritis pueden variar de una persona a otra, pero los más frecuentes incluyen:

  • Enrojecimiento e inflamación en el borde de los párpados

  • Picor o escozor en los ojos

  • Sensación de arenilla o cuerpo extraño

  • Ojos secos o llorosos

  • Costras o secreciones en la base de las pestañas, especialmente al despertar

  • Sensibilidad a la luz

  • Pestañas pegadas al levantarse

En algunos casos, la blefaritis también puede provocar caída de pestañas, irritación ocular persistente o infecciones repetidas, como los conocidos orzuelos.

Causas de la blefaritis

La blefaritis no tiene una única causa. De hecho, suele estar relacionada con varios factores que favorecen la inflamación del párpado.

Entre las causas más frecuentes se encuentran:

Alteración de las glándulas de Meibomio

Es una de las causas más comunes. Cuando estas glándulas se obstruyen o producen una secreción anormal, se altera la calidad de la lágrima y aparece irritación ocular.

Bacterias en el borde del párpado

Las bacterias que viven de forma natural en la piel pueden multiplicarse en el borde de los párpados y provocar inflamación o infecciones leves.

Problemas dermatológicos

Algunas enfermedades de la piel pueden favorecer la aparición de blefaritis, como:

  • Dermatitis seborreica

  • Rosácea

  • Caspa en el cuero cabelludo o cejas

Uso prolongado de pantallas y sequedad ocular

Aunque no es una causa directa, el uso intensivo de pantallas puede empeorar los síntomas, ya que reduce el parpadeo y favorece la sequedad ocular.

Tratamiento de la blefaritis

El tratamiento de la blefaritis suele centrarse en controlar los síntomas y mantener una buena higiene palpebral, ya que en muchos casos se trata de una afección crónica que puede reaparecer.

Las principales medidas incluyen:

Higiene de los párpados

Es la base del tratamiento. Consiste en limpiar el borde de los párpados diariamente para eliminar secreciones y bacterias. Normalmente se recomienda:

  • Aplicar compresas tibias durante unos minutos

  • Realizar un masaje suave en los párpados

  • Limpiar el borde palpebral con toallitas específicas o soluciones recomendadas por el especialista

Lágrimas artificiales

Las lágrimas artificiales ayudan a aliviar la sequedad y la irritación ocular, mejorando el confort visual.

Tratamiento médico

En algunos casos, el oftalmólogo puede recomendar:

  • Antibióticos tópicos en forma de pomada o colirio

  • Antiinflamatorios para reducir la inflamación

  • Tratamientos específicos si existe rosácea u otra afección asociada

¿Se puede prevenir la blefaritis?

Aunque no siempre se puede evitar, sí es posible reducir el riesgo de brotes siguiendo algunas recomendaciones:

  • Mantener una buena higiene de los párpados

  • Desmaquillar correctamente los ojos

  • Evitar frotarse los ojos con frecuencia

  • Controlar problemas de piel como la caspa o la rosácea

  • Realizar revisiones oftalmológicas periódicas

Cuándo acudir al oftalmólogo

Si notas molestias persistentes en los ojos, enrojecimiento en los párpados o secreciones frecuentes, es recomendable acudir a un especialista.

En Visióon, nuestro equipo de oftalmólogos puede evaluar tu caso, identificar la causa de la blefaritis y recomendar el tratamiento más adecuado para aliviar los síntomas y mejorar la salud de tus ojos.

Cuidar la salud ocular no solo mejora tu comodidad diaria, también ayuda a prevenir problemas mayores en el futuro. Si tienes dudas o síntomas, una revisión a tiempo puede marcar la diferencia.

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