Desprendimiento de retina

Confía en VISIÓON para descubrir una nueva forma de ver las cosas. Los mejores oftalmólogos y la tecnología al servicio de tus ojos.

El desprendimiento de retina es una de las enfermedades más graves que existen y que precisan atención oftalmológica preferente. Los síntomas aparecen de forma súbita en la mayoría de los casos y en personas sin antecedentes previos de enfermedades oftalmológicas.

En el desprendimiento de retina las capas de células nerviosas de la retina se separan de la parte del ojo que proporciona oxígeno y nutrientes, es por esto, que cuanto más tiempo pase la retina desprendida mayor será el riesgo de perder la visión del ojo afectado.

La retina es el tejido más importante del ojo ya que es la encargada de la funcionalidad del sistema visual, es parte del sistema nervioso central y al igual que el tejido del cerebro no tiene apenas capacidad de recuperación una vez dañada. Debemos evitar el sufrimiento de la retina ya que una vez que se haya dañado no habrá vuelta atrás con su recuperación funcional, sólo podremos aspirar a una recuperación anatómica de la retina.

Un diagnóstico a tiempo puede evitar la cirugía

Los pacientes con desprendimiento de retina suelen empezar con visión de manchas oscuras móviles o miodesopsias en su campo visual central, muchas veces acompañadas de luces o flashes denominados fotopsias. En unas horas el paciente comenzará con una pérdida de visión en el campo visual periférico, con la sensación de un telón negro que sube o baja y a través del cual el paciente no es capaz de ver nada.

Con estos síntomas el paciente debe ser atendido por un Oftalmólogo urgentemente. Si somos capaces de diagnosticar al paciente a tiempo se puede evitar la cirugía intraocular para el desprendimiento de retina mediante un tratamiento con láser en la retina periférica, sin necesidad de entrar al quirófano y mejorando de forma muy significativa el pronóstico visual.

Una vez que el paciente ha sido diagnosticado debe ser operado a la mayor brevedad posible para evitar una pérdida de la funcionalidad de la retina e intentar que la pérdida de visión sea la mínima posible.

Existen varios tipos de cirugías para el desprendimiento de retina, intraocular o vitrectomía, y extraocular o procedimientos que utilizan la indentación extraesclerar. Es el Oftalmólogo quien decide qué tipo de cirugía está más indicada en cada paciente.

El postoperatorio de estas cirugías ocupa un tiempo que ronda entre uno y dos meses, en los cuales el paciente debe mantener un posicionamiento determinado, evitar los esfuerzos y usar un tratamiento médico que suele ser en colirios, aplicando unas gotas en el ojo operado según la pauta marcada.