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    Llegué a la Clínica VISIÓON con un poco de miedo por todo…

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    las pantallas dañan la vista

    ¿Las pantallas dañan la vista? Síntomas y consejos para proteger tus ojos

    Cada día pasamos varias horas mirando el móvil, trabajando frente al ordenador o viendo contenidos en una televisión. Por eso, es normal que muchas personas se pregunten: ¿las pantallas dañan la vista?

    La respuesta requiere algunos matices. Utilizar dispositivos digitales no suele provocar un daño permanente en los ojos. Sin embargo, pasar demasiado tiempo frente a una pantalla, especialmente sin realizar descansos, puede causar molestias visuales y favorecer determinados problemas, sobre todo durante la infancia.

    ¿Es cierto que las pantallas dañan la vista?

    Actualmente, no existen evidencias de que mirar una pantalla durante un uso habitual provoque lesiones permanentes en la retina o deteriore directamente la visión. Tampoco se ha demostrado que la luz azul emitida por móviles y ordenadores alcance una intensidad suficiente como para dañar los ojos.

    Lo que sí puede aparecer es la denominada fatiga visual digital. No significa que el ojo se esté estropeando, sino que está realizando un esfuerzo prolongado al mantener la mirada enfocada a una distancia corta.

    Además, cuando prestamos mucha atención a una pantalla, parpadeamos con menor frecuencia. Esto hace que la lágrima se evapore más rápido y puede provocar sequedad ocular.

    Síntomas provocados por el uso excesivo de pantallas

    Las molestias pueden variar de una persona a otra. Los síntomas más habituales son:

    • Sequedad, picor o sensación de arenilla.
    • Ojos cansados o pesados.
    • Visión borrosa temporal.
    • Dificultad para cambiar el enfoque de cerca a lejos.
    • Dolor de cabeza.
    • Mayor sensibilidad a la luz.
    • Molestias en el cuello y los hombros.

    Normalmente, estos síntomas mejoran al descansar la vista. Sin embargo, si aparecen con frecuencia, podrían estar revelando un defecto de graduación no corregido, un problema de ojo seco u otra alteración visual.

    ¿Las pantallas dañan la vista de los niños?

    En el caso de los niños, conviene prestar una atención especial. El problema no se encuentra únicamente en la pantalla, sino en la cantidad de tiempo dedicado a actividades de cerca y en la reducción de las horas que pasan al aire libre.

    La Organización Mundial de la Salud señala que reducir el tiempo frente a las pantallas y aumentar las actividades en exteriores puede ayudar a proteger a los niños frente al desarrollo de la miopía.

    Por eso, es recomendable alternar el estudio, la lectura y el uso de dispositivos con juegos o actividades realizadas en espacios exteriores.

    Cómo cuidar la vista frente a las pantallas

    Una medida sencilla es seguir la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mira durante al menos 20 segundos un objeto situado a unos seis metros de distancia.

    También puedes adoptar estos hábitos:

    • Parpadea conscientemente con mayor frecuencia.
    • Mantén una distancia adecuada respecto a la pantalla.
    • Sitúa el monitor ligeramente por debajo de la altura de los ojos.
    • Evita utilizar dispositivos a oscuras.
    • Reduce los reflejos y ajusta el brillo al entorno.
    • Aumenta el tamaño del texto antes de acercarte demasiado.
    • Realiza descansos periódicos.

    Estas medidas ayudan a reducir la sequedad y la sobrecarga visual asociadas al uso prolongado de dispositivos.

    ¿Cuándo deberías acudir a una revisión?

    Aunque las pantallas no suelen producir daños permanentes, no deberías normalizar una visión borrosa frecuente, los dolores de cabeza recurrentes o una sequedad ocular persistente.

    En Visióon podemos evaluar tu visión, comprobar si necesitas corregir algún defecto refractivo y detectar posibles alteraciones en la superficie ocular. Una revisión oftalmológica permite saber si las molestias se deben simplemente a tus hábitos digitales o si existe algún problema que necesita tratamiento.

    Cada día pasamos varias horas mirando el móvil, trabajando frente al ordenador o viendo contenidos en una televisión. Por eso, es normal que muchas personas se pregunten: ¿las pantallas dañan la vista?

    La respuesta requiere algunos matices. Utilizar dispositivos digitales no suele provocar un daño permanente en los ojos. Sin embargo, pasar demasiado tiempo frente a una pantalla, especialmente sin realizar descansos, puede causar molestias visuales y favorecer determinados problemas, sobre todo durante la infancia.

    ¿Es cierto que las pantallas dañan la vista?

    Actualmente, no existen evidencias de que mirar una pantalla durante un uso habitual provoque lesiones permanentes en la retina o deteriore directamente la visión. Tampoco se ha demostrado que la luz azul emitida por móviles y ordenadores alcance una intensidad suficiente como para dañar los ojos.

    Lo que sí puede aparecer es la denominada fatiga visual digital. No significa que el ojo se esté estropeando, sino que está realizando un esfuerzo prolongado al mantener la mirada enfocada a una distancia corta.

    Además, cuando prestamos mucha atención a una pantalla, parpadeamos con menor frecuencia. Esto hace que la lágrima se evapore más rápido y puede provocar sequedad ocular.

    Síntomas provocados por el uso excesivo de pantallas

    Las molestias pueden variar de una persona a otra. Los síntomas más habituales son:

    • Sequedad, picor o sensación de arenilla.
    • Ojos cansados o pesados.
    • Visión borrosa temporal.
    • Dificultad para cambiar el enfoque de cerca a lejos.
    • Dolor de cabeza.
    • Mayor sensibilidad a la luz.
    • Molestias en el cuello y los hombros.

    Normalmente, estos síntomas mejoran al descansar la vista. Sin embargo, si aparecen con frecuencia, podrían estar revelando un defecto de graduación no corregido, un problema de ojo seco u otra alteración visual.

    ¿Las pantallas dañan la vista de los niños?

    En el caso de los niños, conviene prestar una atención especial. El problema no se encuentra únicamente en la pantalla, sino en la cantidad de tiempo dedicado a actividades de cerca y en la reducción de las horas que pasan al aire libre.

    La Organización Mundial de la Salud señala que reducir el tiempo frente a las pantallas y aumentar las actividades en exteriores puede ayudar a proteger a los niños frente al desarrollo de la miopía.

    Por eso, es recomendable alternar el estudio, la lectura y el uso de dispositivos con juegos o actividades realizadas en espacios exteriores.

    Cómo cuidar la vista frente a las pantallas

    Una medida sencilla es seguir la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mira durante al menos 20 segundos un objeto situado a unos seis metros de distancia.

    También puedes adoptar estos hábitos:

    • Parpadea conscientemente con mayor frecuencia.
    • Mantén una distancia adecuada respecto a la pantalla.
    • Sitúa el monitor ligeramente por debajo de la altura de los ojos.
    • Evita utilizar dispositivos a oscuras.
    • Reduce los reflejos y ajusta el brillo al entorno.
    • Aumenta el tamaño del texto antes de acercarte demasiado.
    • Realiza descansos periódicos.

    Estas medidas ayudan a reducir la sequedad y la sobrecarga visual asociadas al uso prolongado de dispositivos.

    ¿Cuándo deberías acudir a una revisión?

    Aunque las pantallas no suelen producir daños permanentes, no deberías normalizar una visión borrosa frecuente, los dolores de cabeza recurrentes o una sequedad ocular persistente.

    En Visióon podemos evaluar tu visión, comprobar si necesitas corregir algún defecto refractivo y detectar posibles alteraciones en la superficie ocular. Una revisión oftalmológica permite saber si las molestias se deben simplemente a tus hábitos digitales o si existe algún problema que necesita tratamiento.

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    hipermetropía y astigmatismo juntos

    ¿Se puede tener hipermetropía y astigmatismo a la vez?

    Ver borroso no siempre se debe a un único problema visual. De hecho, muchas personas descubren en una revisión oftalmológica que tienen hipermetropía y astigmatismo al mismo tiempo. Aunque al principio pueda parecer algo complicado, ambas afecciones son errores refractivos frecuentes y pueden tratarse de distintas formas.

    La hipermetropía y el astigmatismo afectan a la manera en la que el ojo enfoca la luz. Cuando el sistema visual no consigue enfocar correctamente sobre la retina, la imagen que percibimos puede verse borrosa, distorsionada o poco definida.

    ¿Qué es la hipermetropía?

    La hipermetropía suele relacionarse con la dificultad para ver bien de cerca. Leer, mirar el móvil, trabajar con el ordenador o realizar tareas que requieren atención visual próxima puede resultar incómodo o cansado.

    En la hipermetropía, la imagen tiende a enfocarse por detrás de la retina. En algunos casos leves, especialmente en personas jóvenes, el ojo puede compensar ese defecto haciendo un esfuerzo extra de enfoque. Sin embargo, ese esfuerzo puede provocar fatiga visual, dolor de cabeza, picor de ojos o sensación de cansancio al final del día.

    ¿Qué es el astigmatismo?

    El astigmatismo aparece cuando la córnea o el cristalino tienen una curvatura irregular. Esto hace que la luz no se enfoque en un único punto, sino de forma desigual. Como consecuencia, la visión puede ser borrosa o distorsionada tanto de lejos como de cerca.

    Algunas personas con astigmatismo notan que las letras no se ven del todo definidas, que las luces tienen halos o destellos, o que conducir de noche les resulta más incómodo. También puede aparecer cansancio ocular, necesidad de entrecerrar los ojos o dificultad para mantener la concentración visual durante mucho tiempo.

    Entonces, ¿se puede tener hipermetropía y astigmatismo a la vez?

    Sí. Es posible tener hipermetropía y astigmatismo a la vez, incluso en el mismo ojo. En estos casos, la visión puede verse afectada por dos factores: por un lado, la dificultad de enfoque propia de la hipermetropía; por otro, la distorsión o falta de nitidez provocada por el astigmatismo.

    Esto puede hacer que la persona note visión borrosa de cerca, dificultad para enfocar, molestias al leer, cansancio visual o una sensación de que la imagen no termina de ser clara. A veces no se percibe como dos problemas distintos, sino como una visión incómoda o poco estable en el día a día.

    ¿Cómo se diagnostican?

    Para saber si una persona tiene hipermetropía, astigmatismo o ambos, es necesario realizar una revisión oftalmológica completa. Los síntomas pueden orientar, pero no son suficientes para conocer con precisión la graduación ni el estado general del ojo.

    Durante la consulta se valora la agudeza visual, la graduación, la córnea y otros aspectos importantes de la salud ocular. Este estudio es especialmente importante si se está pensando en una corrección más allá de las gafas o lentillas.

    Tratamientos para la hipermetropía con astigmatismo

    La hipermetropía y el astigmatismo pueden corregirse con gafas o lentes de contacto. Esta suele ser la solución más habitual para mejorar la visión y reducir las molestias visuales.

    Sin embargo, algunas personas desean depender menos de las gafas o lentillas. En esos casos, puede valorarse la cirugía refractiva, siempre después de un estudio personalizado. En VISIÓON Oftalmólogos, este tipo de tratamiento se plantea de forma individual, teniendo en cuenta la graduación, la edad, la estabilidad visual, el grosor y la forma de la córnea, así como la salud ocular general.

    Dependiendo de cada caso, pueden contemplarse técnicas láser o procedimientos con lentes intraoculares. La elección de una u otra opción debe realizarse tras una valoración oftalmológica completa.

    ¿Se pueden corregir las dos afecciones en una misma intervención?

    En muchos casos, sí es posible corregir hipermetropía y astigmatismo dentro de una misma planificación quirúrgica. No obstante, cada ojo es diferente, y no todas las personas son candidatas a la misma técnica.

    Por eso, antes de decidir, es fundamental acudir a una clínica especializada en cirugía refractiva. El objetivo no es solo reducir dioptrías, sino conseguir una visión de calidad, estable y segura.

    Cuidar tu visión empieza por una buena revisión

    Si notas visión borrosa, cansancio ocular, dificultad para enfocar o molestias al leer, puede que exista más de un defecto refractivo. La hipermetropía y el astigmatismo pueden aparecer a la vez, pero también pueden corregirse con el tratamiento adecuado.

    En VISIÓON Oftalmólogos, podemos estudiar tu caso de forma personalizada y orientarte sobre la mejor opción para cuidar tu visión.

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    Operación de cataratas: ¿en qué consiste?

    La operación de cataratas es uno de los procedimientos oftalmológicos más habituales y seguros para recuperar la visión cuando el cristalino, la lente natural del ojo, se vuelve opaco. Esta opacidad hace que la luz no entre correctamente y provoca síntomas como visión borrosa, deslumbramientos, pérdida de contraste, dificultad para conducir de noche o necesidad de cambiar con frecuencia la graduación de las gafas.

    Aunque las cataratas suelen aparecer con la edad, también pueden estar relacionadas con traumatismos, enfermedades, ciertos medicamentos o factores genéticos. La buena noticia es que, cuando afectan a la calidad de vida, pueden tratarse mediante una intervención rápida y eficaz.

    ¿Qué son exactamente las cataratas?

    Dentro del ojo tenemos una lente natural llamada cristalino. Su función es enfocar las imágenes para que podamos ver con nitidez. Con el paso del tiempo, esta lente puede perder transparencia y volverse cada vez más opaca. A eso lo llamamos catarata.

    Al principio, los cambios pueden ser leves y pasar casi desapercibidos. Sin embargo, a medida que la catarata avanza, la visión se vuelve más apagada, como si se mirara a través de un cristal empañado. Muchas personas notan que necesitan más luz para leer, que los colores parecen menos vivos o que los faros de los coches les molestan más de lo normal.

    ¿Cuándo se recomienda operar?

    La cirugía se recomienda cuando la catarata empieza a interferir en las actividades diarias del paciente: leer, trabajar, conducir, ver la televisión o reconocer caras con comodidad. No siempre es necesario operar en cuanto se detecta una catarata; la decisión depende del grado de afectación visual y de las necesidades de cada persona.

    Por eso, antes de indicar la intervención, el oftalmólogo realiza una valoración completa. En esa consulta se estudia el estado del ojo, la graduación, la salud de la retina y la córnea, y se toman medidas para elegir la lente intraocular más adecuada.

    ¿En qué consiste la operación de cataratas?

    La operación de cataratas consiste en retirar el cristalino opaco y sustituirlo por una lente intraocular transparente. Esta lente queda dentro del ojo de forma permanente y permite que la luz vuelva a enfocarse correctamente.

    La técnica más utilizada es la facoemulsificación. A través de una pequeña incisión, el cirujano introduce una sonda que fragmenta la catarata mediante ultrasonidos y la aspira cuidadosamente. Después, coloca la lente intraocular plegada, que se despliega una vez dentro del ojo.

    La intervención suele realizarse con anestesia local mediante gotas o una pequeña sedación, por lo que el paciente no siente dolor. Normalmente dura pocos minutos y no requiere ingreso hospitalario. Tras un breve periodo de observación, la persona puede volver a casa siguiendo las indicaciones médicas.

    Tipos de lentes intraoculares

    Uno de los puntos importantes de la cirugía es la elección de la lente intraocular. Existen lentes monofocales, que suelen corregir la visión a una distancia principal, y lentes premium, como las multifocales o tóricas, que pueden ayudar a reducir la dependencia de las gafas en determinados casos.

    La elección no es igual para todos. Depende del estilo de vida, la salud ocular, la graduación previa y las expectativas del paciente. Por eso es fundamental recibir una recomendación personalizada por parte del especialista.

    ¿Cómo es la recuperación?

    La recuperación suele ser rápida. Es habitual notar mejoría visual en los primeros días, aunque la visión puede estabilizarse progresivamente durante las semanas siguientes. Después de la cirugía, el oftalmólogo suele indicar colirios antiinflamatorios y antibióticos, además de algunas precauciones básicas.

    Durante los primeros días conviene evitar frotarse el ojo, levantar peso, realizar esfuerzos intensos o exponerse a ambientes con polvo. También se recomienda seguir todas las revisiones programadas para comprobar que el ojo evoluciona correctamente.

    ¿Es una intervención segura?

    La operación de cataratas tiene una alta tasa de éxito y se realiza de forma rutinaria en centros especializados. Aun así, como cualquier cirugía, no está completamente libre de riesgos. Por eso es importante acudir a un equipo oftalmológico con experiencia, realizar un buen estudio previo y seguir las recomendaciones postoperatorias.

    En la mayoría de los casos, el resultado es una visión más clara, luminosa y funcional. Para muchas personas, supone recuperar actividades cotidianas que habían dejado de hacer con comodidad.

    Recuperar la claridad visual

    En definitiva, la operación de cataratas es un procedimiento destinado a sustituir el cristalino opaco por una lente artificial transparente. Es una cirugía breve, generalmente indolora y con una recuperación sencilla. Cuando la catarata limita la vida diaria, consultar con un oftalmólogo es el primer paso para valorar el tratamiento y volver a disfrutar de una visión más nítida.

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