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Síntomas de Cataratas: ¿Cuándo necesitas cirugía?
La visión borrosa, una mayor sensibilidad a la luz o la dificultad para conducir de noche pueden parecer cambios normales asociados a la edad. Sin embargo, también pueden indicar la aparición de una catarata.
Las cataratas se producen cuando el cristalino, la lente natural del ojo, pierde transparencia. Como consecuencia, la luz no llega correctamente a la retina y la visión se vuelve progresivamente más borrosa, apagada o imprecisa.
En sus fases iniciales, algunos síntomas pueden compensarse con una nueva graduación, una iluminación más intensa o determinados cambios en los hábitos diarios. No obstante, cuando la catarata empieza a limitar actividades como leer, conducir, trabajar o reconocer rostros, puede ser necesario valorar una intervención.
En esta guía te explicamos qué síntomas indican que podrías necesitar una cirugía de cataratas, qué pruebas permiten tomar la decisión y cuáles son las principales opciones de tratamiento disponibles.
¿Cuáles son los síntomas que indican que necesitas cirugía de cataratas?
La presencia de una catarata no implica que tengas que operarte inmediatamente.
La decisión no depende únicamente del tamaño o del grado de opacidad del cristalino. También se tiene en cuenta cómo afecta la catarata a tu calidad de vida, a tu autonomía y a las actividades que realizas habitualmente.
Estos son algunos de los síntomas que pueden indicar que ha llegado el momento de solicitar una valoración oftalmológica.
Visión borrosa que no mejora al cambiar de gafas
Uno de los síntomas más frecuentes de las cataratas es la pérdida progresiva de nitidez.
Puedes tener la sensación de estar mirando a través de un cristal empañado o de una niebla que no desaparece. Al principio, un cambio de graduación puede ofrecer cierta mejoría. Sin embargo, cuando la opacidad del cristalino avanza, las gafas dejan de ser suficientes.
Si has cambiado recientemente de graduación y sigues sin ver con claridad, conviene estudiar si existe una catarata u otro problema ocular.
Deslumbramiento y sensibilidad a la luz
Las cataratas pueden hacer que la luz se disperse de forma irregular dentro del ojo.
Esto provoca una mayor sensibilidad al sol, a las lámparas intensas o a las pantallas. También pueden aparecer reflejos, destellos o una sensación de deslumbramiento que dificulta mantener los ojos abiertos en espacios muy iluminados.
Este síntoma puede llegar a ser especialmente molesto al salir al exterior o al pasar de un ambiente oscuro a otro con mucha luz.
Halos alrededor de las luces
Ver círculos luminosos alrededor de farolas, semáforos o faros de vehículos es otro posible síntoma de cataratas.
Los halos suelen resultar más evidentes por la noche. Aunque también pueden aparecer por otras alteraciones oculares, su presencia junto con visión borrosa o deslumbramiento merece una revisión.
Dificultad para conducir de noche
Conducir de noche puede convertirse en una de las primeras actividades afectadas por las cataratas.
La reducción del contraste dificulta distinguir objetos, peatones, señales o límites de la carretera. Además, los faros de los vehículos que circulan en sentido contrario pueden producir un deslumbramiento intenso.
Cuando estos problemas comprometen tu seguridad o hacen que evites conducir, puede ser un indicio claro de que la catarata ya está interfiriendo en tu vida cotidiana.
Los colores se ven apagados o amarillentos
La opacidad del cristalino puede cambiar la forma en la que percibes los colores.
Es posible que los tonos pierdan intensidad, que los blancos parezcan amarillentos o que te cueste diferenciar colores similares. Este cambio suele producirse lentamente, por lo que no siempre resulta fácil detectarlo.
Algunas personas solo son conscientes de cuánto había cambiado su percepción del color después de operarse.
Necesidad de más luz para leer
Si cada vez necesitas acercarte más a una lámpara para leer, coser, cocinar o realizar tareas de precisión, puede existir una pérdida de contraste relacionada con las cataratas.
También puedes notar que las letras parecen menos definidas, que el fondo blanco del papel está apagado o que te cansas rápidamente al leer.
Cambios frecuentes en la graduación
Las cataratas pueden modificar temporalmente la graduación del ojo.
Por este motivo, algunas personas necesitan cambiar sus gafas con más frecuencia de lo habitual. Incluso puede aparecer una mejoría momentánea de la visión de cerca, conocida popularmente como “segunda vista”.
Esta mejoría no significa que la catarata esté desapareciendo. Suele deberse a un cambio en la capacidad de enfoque del cristalino y puede ir seguida de un nuevo deterioro visual.
Visión doble en un solo ojo
La visión doble monocular ocurre cuando ves dos imágenes con un ojo abierto y el otro tapado.
Puede estar relacionada con cambios en la estructura del cristalino, aunque también existen otras posibles causas. Por ello, es necesario realizar una exploración oftalmológica antes de atribuirla directamente a una catarata.
Dificultad para realizar actividades cotidianas
El principal criterio para valorar una cirugía de cataratas es el impacto real sobre tu día a día.
Puede ser el momento de considerar la intervención cuando la pérdida visual te impide o dificulta:
- Leer libros, documentos o mensajes.
- Conducir con seguridad.
- Trabajar frente a una pantalla.
- Reconocer caras a distancia.
- Cocinar o realizar tareas domésticas.
- Practicar tus aficiones.
- Caminar con seguridad, especialmente en lugares poco iluminados.
- Mantener tu independencia habitual.
No es necesario esperar a perder gran parte de la visión. Si la catarata limita actividades importantes para ti, puedes consultar las opciones disponibles.
¿Cuándo debes acudir urgentemente al oftalmólogo?
Las cataratas suelen avanzar de manera lenta y no acostumbran a provocar dolor.
Una pérdida repentina de visión, dolor ocular intenso, destellos luminosos, una sombra similar a una cortina, un aumento brusco de manchas flotantes o un ojo muy rojo no son síntomas habituales de una catarata.
Ante cualquiera de estas señales, debes solicitar atención oftalmológica urgente, ya que podrían estar relacionadas con otros problemas oculares.
¿Cómo se determina si necesitas una cirugía de cataratas?
La decisión de operar debe basarse en una exploración oftalmológica completa.
Durante la consulta, el especialista valorará tus síntomas, tu agudeza visual, el estado del cristalino y la posible presencia de otras enfermedades que puedan afectar al resultado de la intervención.
Entre las pruebas que pueden realizarse se encuentran:
Medición de la agudeza visual
Permite comprobar cuánto ves a diferentes distancias y si la pérdida visual mejora con una nueva graduación.
No debe interpretarse como el único criterio para decidir una cirugía. Dos personas con la misma agudeza visual pueden experimentar dificultades muy diferentes según su profesión, sus hábitos o sus necesidades.
Exploración con lámpara de hendidura
La lámpara de hendidura permite observar las estructuras de la parte anterior del ojo con gran aumento.
Gracias a esta prueba, el oftalmólogo puede analizar la localización, el tipo y el grado de opacidad del cristalino.
Examen del fondo de ojo
La exploración de la retina y del nervio óptico ayuda a descartar otras patologías que puedan limitar la visión.
Es especialmente importante comprobar si existen alteraciones como degeneración macular, glaucoma, retinopatía diabética o problemas en la retina antes de plantear la cirugía.
Biometría ocular
La biometría mide distintas características del ojo y permite calcular la potencia de la lente intraocular que sustituirá al cristalino.
Este cálculo es una parte esencial de la planificación quirúrgica, ya que influye directamente en la graduación que tendrás después de la intervención.
Topografía o tomografía corneal
Estas pruebas analizan la forma y la curvatura de la córnea.
Resultan útiles para estudiar el astigmatismo y para valorar si determinadas lentes intraoculares pueden adaptarse a las características de tus ojos.
Tomografía de coherencia óptica
La OCT proporciona imágenes detalladas de la retina y la mácula.
Permite detectar alteraciones que podrían no ser evidentes en una exploración básica y que pueden condicionar tanto la elección de la lente como las expectativas visuales después de la operación.
Opciones de tratamiento para las cataratas
No existen colirios, ejercicios visuales ni medicamentos capaces de eliminar una catarata ya formada.
En las primeras etapas pueden aplicarse medidas para mejorar temporalmente la visión. Cuando la catarata afecta de forma significativa a las actividades cotidianas, la cirugía es el tratamiento que permite retirar el cristalino opacificado.
Seguimiento y medidas temporales
Si los síntomas son leves y todavía realizas tus actividades con normalidad, el oftalmólogo puede recomendar revisiones periódicas.
Mientras tanto, algunas medidas pueden ayudarte:
- Actualizar la graduación de las gafas.
- Utilizar una iluminación más intensa para leer.
- Evitar conducir de noche si existe deslumbramiento.
- Usar gafas de sol con protección ultravioleta.
- Aumentar el tamaño del texto en pantallas y dispositivos.
- Mantener controladas enfermedades como la diabetes.
Estas medidas no eliminan la catarata ni impiden necesariamente que avance, pero pueden ayudarte durante sus fases iniciales.
Cirugía de cataratas
La intervención consiste en retirar el cristalino que ha perdido transparencia y sustituirlo por una lente intraocular artificial.
Habitualmente, el cristalino se fragmenta mediante ultrasonidos y se extrae a través de una pequeña incisión. Esta técnica se conoce como facoemulsificación.
La lente artificial permanece dentro del ojo y no requiere cuidados especiales por parte del paciente. Su potencia se calcula previamente mediante las pruebas realizadas en consulta.
La cirugía suele hacerse con anestesia local y, en la mayoría de los casos, no requiere ingreso hospitalario. La recuperación es progresiva y puede variar según el estado del ojo y la existencia de otras patologías.
Comparativa de lentes intraoculares
La elección de la lente es una de las decisiones más importantes dentro de la planificación quirúrgica.
No existe una lente perfecta para todo el mundo. La opción adecuada dependerá del estado de tus ojos, de tu graduación, de tus actividades y del grado de dependencia de las gafas que estés dispuesto a aceptar.
| Tipo de lente | Principal ventaja | Posibles limitaciones | Puede ser adecuada para |
|---|---|---|---|
| Monofocal | Ofrece un punto de enfoque definido y buena calidad visual | Normalmente requiere gafas para otras distancias | Personas que priorizan una visión nítida a una distancia concreta |
| Multifocal | Distribuye el enfoque entre varias distancias | Puede producir halos o deslumbramiento y no es adecuada para todos los ojos | Personas que buscan reducir su dependencia de las gafas |
| EDOF | Amplía el rango de visión, especialmente en distancias lejanas e intermedias | Puede seguir siendo necesaria una ayuda para leer letras pequeñas | Personas que utilizan ordenadores o realizan muchas tareas a distancia intermedia |
Independientemente del tipo de lente, existen variaciones como las lentes tóricas que permiten adaptarse a la anatomía cada ojo.
Lentes tóricas
Las lentes tóricas están diseñadas para corregir el astigmatismo corneal al mismo tiempo que se trata la catarata.
Para obtener un buen resultado es necesario medir cuidadosamente la córnea y colocar la lente en una orientación precisa.
Pueden utilizarse tanto en diseños monofocales como en algunas lentes que ofrecen más de un rango de visión.
Lentes monofocales
Las lentes monofocales proporcionan un único punto principal de enfoque.
Lo habitual es calcularlas para ver bien de lejos. En ese caso, necesitarás gafas para leer o trabajar a corta distancia. También es posible plantear otras estrategias según tus necesidades y las características de ambos ojos.
Su principal ventaja es que ofrecen una solución visual predecible y suelen generar menos fenómenos luminosos que otras lentes.
Lentes multifocales
Las lentes multifocales distribuyen la luz entre diferentes focos para proporcionar visión a varias distancias.
Su objetivo es reducir la necesidad de gafas, aunque no garantizan una independencia completa en todas las situaciones. Además, algunas personas pueden notar halos, reflejos o una reducción del contraste, especialmente durante el periodo de adaptación.
No están indicadas para todos los pacientes. La retina, la córnea, el nervio óptico y la superficie ocular deben encontrarse en condiciones adecuadas.
Lentes de profundidad de foco extendida
Las lentes EDOF amplían el rango de enfoque y ofrecen, principalmente, visión lejana e intermedia.
Pueden resultar interesantes para actividades como utilizar el ordenador, cocinar, consultar el salpicadero del coche o mantener una conversación. Para leer textos pequeños de cerca puede seguir siendo necesario utilizar gafas.
La elección entre una lente EDOF y una multifocal debe realizarse después de valorar las características del ojo y tus prioridades visuales.
¿Qué opción de tratamiento es mejor?
La mejor opción no es necesariamente la lente más avanzada o la que promete una mayor independencia de las gafas.
Es la que mejor se adapta a tu salud ocular, a tus expectativas y a tu forma de vida.
Una lente monofocal puede ser la alternativa más adecuada si priorizas la calidad visual y no te importa utilizar gafas para leer. Una lente tórica puede marcar una diferencia importante si tienes astigmatismo. Por otro lado, una lente multifocal o EDOF puede valorarse si deseas reducir el uso de gafas y tus ojos cumplen los requisitos necesarios.
Antes de tomar una decisión, es importante que expliques al oftalmólogo:
- A qué distancia trabajas habitualmente.
- Si conduces con frecuencia y especialmente por la noche.
- Cuánto tiempo utilizas pantallas.
- Qué actividades deportivas o aficiones practicas.
- Si te importa utilizar gafas para leer.
- Qué resultado visual esperas conseguir.
- Si has tenido cirugías o enfermedades oculares previas.
¿Qué debes valorar al elegir dónde operarte?
Además del tipo de lente, conviene prestar atención a todo el proceso asistencial.
Una cirugía de cataratas debe comenzar con un diagnóstico completo y continuar con revisiones postoperatorias adecuadas.
Antes de elegir un centro, puedes preguntar:
- Qué pruebas incluye el estudio preoperatorio.
- Quién realizará la intervención.
- Qué tipos de lentes están disponibles.
- Por qué se recomienda una lente concreta en tu caso.
- Qué resultado visual puedes esperar de forma realista.
- Qué incluye el presupuesto.
- Cómo se organiza el seguimiento después de la cirugía.
- A quién debes llamar si aparece alguna molestia o síntoma inesperado.
La información debe ser clara y personalizada. Desconfía de las recomendaciones generales que no tengan en cuenta el estado completo de tus ojos.
Valoración personalizada de las cataratas en Visioon
En Visioon, en Granada, cada caso se estudia de manera individual antes de recomendar una cirugía.
La valoración permite analizar el estado del cristalino, la graduación, la córnea, la retina y tus necesidades visuales. A partir de estos datos, el equipo oftalmológico puede explicarte si ha llegado el momento de operar y qué tipo de lente puede adaptarse mejor a tu caso.
El objetivo no es únicamente retirar la catarata. También es planificar la intervención teniendo en cuenta cómo utilizas tu visión en el trabajo, al conducir, durante tus actividades cotidianas y en tu tiempo libre.
Una conversación clara sobre tus expectativas resulta tan importante como las propias pruebas diagnósticas.
Conclusión
La visión borrosa persistente, el deslumbramiento, los halos, la pérdida de contraste y la dificultad para conducir o leer pueden indicar que una catarata está afectando a tu vida cotidiana.
No tienes que esperar a perder gran parte de la visión para consultar tus opciones. El momento adecuado para operarte depende del impacto funcional de los síntomas, del estado general del ojo y de tus necesidades personales.
La cirugía es el único tratamiento capaz de eliminar una catarata. Sin embargo, el resultado no depende solamente de retirar el cristalino opacificado. Un diagnóstico preoperatorio completo y una correcta elección de la lente intraocular son fundamentales.
Si estás notando cambios en tu visión, una revisión oftalmológica te permitirá conocer el origen de los síntomas y valorar de forma personalizada las distintas alternativas de tratamiento.
¿Tienes preguntas? Consulta nuestra página de operación de cataratas
La visión borrosa, una mayor sensibilidad a la luz o la dificultad para conducir de noche pueden parecer cambios normales asociados a la edad. Sin embargo, también pueden indicar la aparición de síntomas de cataratas.
Las cataratas se producen cuando el cristalino, la lente natural del ojo, pierde transparencia. Como consecuencia, la luz no llega correctamente a la retina y la visión se vuelve progresivamente más borrosa, apagada o imprecisa.
En sus fases iniciales, algunos síntomas pueden compensarse con una nueva graduación, una iluminación más intensa o determinados cambios en los hábitos diarios. No obstante, cuando la catarata empieza a limitar actividades como leer, conducir, trabajar o reconocer rostros, puede ser necesario valorar una intervención.
En esta guía te explicamos qué síntomas indican que podrías necesitar una cirugía de cataratas, qué pruebas permiten tomar la decisión y cuáles son las principales opciones de tratamiento disponibles.
¿Cuáles son los síntomas que indican que necesitas cirugía de cataratas?
La presencia de una catarata no implica que tengas que operarte inmediatamente.
La decisión no depende únicamente del tamaño o del grado de opacidad del cristalino. También se tiene en cuenta cómo afecta la catarata a tu calidad de vida, a tu autonomía y a las actividades que realizas habitualmente.
Estos son algunos de los síntomas que pueden indicar que ha llegado el momento de solicitar una valoración oftalmológica.
Visión borrosa que no mejora al cambiar de gafas
Uno de los síntomas más frecuentes de las cataratas es la pérdida progresiva de nitidez.
Puedes tener la sensación de estar mirando a través de un cristal empañado o de una niebla que no desaparece. Al principio, un cambio de graduación puede ofrecer cierta mejoría. Sin embargo, cuando la opacidad del cristalino avanza, las gafas dejan de ser suficientes.
Si has cambiado recientemente de graduación y sigues sin ver con claridad, conviene estudiar si existe una catarata u otro problema ocular.
Deslumbramiento y sensibilidad a la luz
Las cataratas pueden hacer que la luz se disperse de forma irregular dentro del ojo.
Esto provoca una mayor sensibilidad al sol, a las lámparas intensas o a las pantallas. También pueden aparecer reflejos, destellos o una sensación de deslumbramiento que dificulta mantener los ojos abiertos en espacios muy iluminados.
Este síntoma puede llegar a ser especialmente molesto al salir al exterior o al pasar de un ambiente oscuro a otro con mucha luz.
Halos alrededor de las luces
Ver círculos luminosos alrededor de farolas, semáforos o faros de vehículos es otro posible síntoma de cataratas.
Los halos suelen resultar más evidentes por la noche. Aunque también pueden aparecer por otras alteraciones oculares, su presencia junto con visión borrosa o deslumbramiento merece una revisión.
Dificultad para conducir de noche
Conducir de noche puede convertirse en una de las primeras actividades afectadas por las cataratas.
La reducción del contraste dificulta distinguir objetos, peatones, señales o límites de la carretera. Además, los faros de los vehículos que circulan en sentido contrario pueden producir un deslumbramiento intenso.
Cuando estos problemas comprometen tu seguridad o hacen que evites conducir, puede ser un indicio claro de que la catarata ya está interfiriendo en tu vida cotidiana.
Los colores se ven apagados o amarillentos
La opacidad del cristalino puede cambiar la forma en la que percibes los colores.
Es posible que los tonos pierdan intensidad, que los blancos parezcan amarillentos o que te cueste diferenciar colores similares. Este cambio suele producirse lentamente, por lo que no siempre resulta fácil detectarlo.
Algunas personas solo son conscientes de cuánto había cambiado su percepción del color después de operarse.
Necesidad de más luz para leer
Si cada vez necesitas acercarte más a una lámpara para leer, coser, cocinar o realizar tareas de precisión, puede existir una pérdida de contraste relacionada con las cataratas.
También puedes notar que las letras parecen menos definidas, que el fondo blanco del papel está apagado o que te cansas rápidamente al leer.
Cambios frecuentes en la graduación
Las cataratas pueden modificar temporalmente la graduación del ojo.
Por este motivo, algunas personas necesitan cambiar sus gafas con más frecuencia de lo habitual. Incluso puede aparecer una mejoría momentánea de la visión de cerca, conocida popularmente como “segunda vista”.
Esta mejoría no significa que la catarata esté desapareciendo. Suele deberse a un cambio en la capacidad de enfoque del cristalino y puede ir seguida de un nuevo deterioro visual.
Visión doble en un solo ojo
La visión doble monocular ocurre cuando ves dos imágenes con un ojo abierto y el otro tapado.
Puede estar relacionada con cambios en la estructura del cristalino, aunque también existen otras posibles causas. Por ello, es necesario realizar una exploración oftalmológica antes de atribuirla directamente a una catarata.
Dificultad para realizar actividades cotidianas
El principal criterio para valorar una cirugía de cataratas es el impacto real sobre tu día a día.
Puede ser el momento de considerar la intervención cuando la pérdida visual te impide o dificulta:
- Leer libros, documentos o mensajes.
- Conducir con seguridad.
- Trabajar frente a una pantalla.
- Reconocer caras a distancia.
- Cocinar o realizar tareas domésticas.
- Practicar tus aficiones.
- Caminar con seguridad, especialmente en lugares poco iluminados.
- Mantener tu independencia habitual.
No es necesario esperar a perder gran parte de la visión. Si la catarata limita actividades importantes para ti, puedes consultar las opciones disponibles.
¿Cuándo debes acudir urgentemente al oftalmólogo?
Las cataratas suelen avanzar de manera lenta y no acostumbran a provocar dolor.
Una pérdida repentina de visión, dolor ocular intenso, destellos luminosos, una sombra similar a una cortina, un aumento brusco de manchas flotantes o un ojo muy rojo no son síntomas habituales de una catarata.
Ante cualquiera de estas señales, debes solicitar atención oftalmológica urgente, ya que podrían estar relacionadas con otros problemas oculares.
¿Cómo se determina si necesitas una cirugía de cataratas?
La decisión de operar debe basarse en una exploración oftalmológica completa, así como el grado en que la limitación visual interfiere en las tareas cotidianas del paciente.
Durante la consulta, el especialista valorará tus síntomas, tu agudeza visual, el estado del cristalino y la posible presencia de otras enfermedades que puedan afectar al resultado de la intervención.
Entre las pruebas que pueden realizarse se encuentran:
Medición de la agudeza visual
Permite comprobar cuánto ves a diferentes distancias y si la pérdida visual mejora con una nueva graduación.
No debe interpretarse como el único criterio para decidir una cirugía. Dos personas con la misma agudeza visual pueden experimentar dificultades muy diferentes según su profesión, sus hábitos o sus necesidades.
Exploración con lámpara de hendidura
La lámpara de hendidura permite observar las estructuras de la parte anterior del ojo con gran aumento.
Gracias a esta prueba, el oftalmólogo puede analizar la localización, el tipo y el grado de opacidad del cristalino.
Examen del fondo de ojo
La exploración de la retina y del nervio óptico ayuda a descartar otras patologías que puedan limitar la visión.
Es especialmente importante comprobar si existen alteraciones como degeneración macular, glaucoma, retinopatía diabética o problemas en la retina antes de plantear la cirugía.
Biometría ocular
La biometría mide distintas características del ojo y permite calcular la potencia de la lente intraocular que sustituirá al cristalino.
Este cálculo es una parte esencial de la planificación quirúrgica, ya que influye directamente en la graduación que tendrás después de la intervención.
Topografía o tomografía corneal
Estas pruebas analizan la forma y la curvatura de la córnea.
Resultan útiles para estudiar el astigmatismo y para valorar si determinadas lentes intraoculares pueden adaptarse a las características de tus ojos.
Tomografía de coherencia óptica
La OCT proporciona imágenes detalladas de la retina y la mácula.
Permite detectar alteraciones que podrían no ser evidentes en una exploración básica y que pueden condicionar tanto la elección de la lente como las expectativas visuales después de la operación.
Opciones de tratamiento para las cataratas
No existen colirios, ejercicios visuales ni medicamentos capaces de eliminar una catarata ya formada.
En las primeras etapas pueden aplicarse medidas para mejorar temporalmente la visión. Cuando la catarata afecta de forma significativa a las actividades cotidianas, la cirugía es el tratamiento que permite retirar el cristalino opacificado.
Seguimiento y medidas temporales
Si los síntomas son leves y todavía realizas tus actividades con normalidad, el oftalmólogo puede recomendar revisiones periódicas.
Mientras tanto, algunas medidas pueden ayudarte:
- Actualizar la graduación de las gafas.
- Utilizar una iluminación más intensa para leer.
- Evitar conducir de noche si existe deslumbramiento.
- Usar gafas de sol con protección ultravioleta.
- Aumentar el tamaño del texto en pantallas y dispositivos.
- Mantener controladas enfermedades como la diabetes.
Estas medidas no eliminan la catarata ni impiden necesariamente que avance, pero pueden ayudarte durante sus fases iniciales.
Cirugía de cataratas
La intervención consiste en retirar el cristalino que ha perdido transparencia y sustituirlo por una lente intraocular artificial.
Habitualmente, el cristalino se fragmenta mediante ultrasonidos y se extrae a través de una pequeña incisión. Esta técnica se conoce como facoemulsificación.
La lente artificial permanece dentro del ojo y no requiere cuidados especiales por parte del paciente. Su potencia se calcula previamente mediante las pruebas realizadas en consulta.
La cirugía suele hacerse con anestesia local y, en la mayoría de los casos, no requiere ingreso hospitalario. La recuperación es progresiva y puede variar según el estado del ojo y la existencia de otras patologías.
Comparativa de lentes intraoculares
La elección de la lente es una de las decisiones más importantes dentro de la planificación quirúrgica.
No existe una lente perfecta para todo el mundo. La opción adecuada dependerá del estado de tus ojos, de tu graduación, de tus hábitos o actividades y del grado de dependencia de las gafas que estés dispuesto a aceptar.
| Tipo de lente | Principal ventaja | Posibles limitaciones | Puede ser adecuada para |
|---|---|---|---|
| Monofocal | Ofrece un punto de enfoque definido y buena calidad visual | Normalmente requiere gafas para otras distancias | Personas que priorizan una visión nítida a una distancia concreta |
| Multifocal | Distribuye el enfoque entre varias distancias | Puede producir halos o deslumbramiento y no es adecuada para todos los ojos | Personas que buscan reducir su dependencia de las gafas |
| EDOF | Amplía el rango de visión, especialmente en distancias lejanas e intermedias | Puede seguir siendo necesaria una ayuda para leer letras pequeñas | Personas que utilizan ordenadores o realizan muchas tareas a distancia intermedia |
Independientemente del tipo de lente, existen variaciones como las lentes tóricas que permiten adaptarse a la anatomía cada ojo. Estas lentes, están diseñadas para corregir el astigmatismo corneal al mismo tiempo que se trata la catarata. Para obtener un buen resultado es necesario medir cuidadosamente la córnea y colocar la lente en una orientación precisa.
Lentes monofocales
Las lentes monofocales proporcionan un único punto principal de enfoque.
Lo habitual es calcularlas para ver bien de lejos. En ese caso, necesitarás gafas para leer o trabajar a corta distancia. También es posible plantear otras estrategias según tus necesidades y las características de ambos ojos.
Su principal ventaja es que ofrecen una solución visual predecible y suelen generar menos fenómenos luminosos que otras lentes.
Lentes multifocales
Las lentes multifocales distribuyen la luz entre diferentes focos para proporcionar visión a varias distancias.
Su objetivo es reducir la necesidad de gafas, aunque no garantizan una independencia completa en todas las situaciones. Además, algunas personas pueden notar halos, reflejos o una reducción del contraste, especialmente durante el periodo de adaptación.
No están indicadas para todos los pacientes. La retina, la córnea, el nervio óptico y la superficie ocular deben encontrarse en condiciones adecuadas.
Lentes de profundidad de foco extendida
Las lentes EDOF amplían el rango de enfoque y ofrecen, principalmente, visión lejana e intermedia.
Pueden resultar interesantes para actividades como utilizar el ordenador, cocinar, consultar el salpicadero del coche o mantener una conversación. Para leer textos pequeños de cerca puede seguir siendo necesario utilizar gafas.
La elección entre una lente EDOF y una multifocal debe realizarse después de valorar las características del ojo y tus prioridades visuales.
¿Qué opción de tratamiento es mejor?
La mejor opción no es necesariamente la lente más avanzada o la que promete una mayor independencia de las gafas.
Es la que mejor se adapta a tu salud ocular, a tus expectativas y a tu forma de vida.
Una lente monofocal puede ser la alternativa más adecuada si priorizas la calidad visual y no te importa utilizar gafas para leer. Una lente tórica puede marcar una diferencia importante si tienes astigmatismo. Por otro lado, una lente multifocal o EDOF puede valorarse si deseas reducir el uso de gafas y tus ojos cumplen los requisitos necesarios.
Antes de tomar una decisión, es importante que expliques al oftalmólogo:
- A qué distancia trabajas habitualmente.
- Si conduces con frecuencia y especialmente por la noche.
- Cuánto tiempo utilizas pantallas.
- Qué actividades deportivas o aficiones practicas.
- Si te importa utilizar gafas para leer.
- Qué resultado visual esperas conseguir.
- Si has tenido cirugías o enfermedades oculares previas.
¿Qué debes valorar al elegir dónde operarte?
Además del tipo de lente, conviene prestar atención a todo el proceso asistencial.
Una cirugía de cataratas debe comenzar con un diagnóstico completo y continuar con revisiones postoperatorias adecuadas.
Antes de elegir un centro, puedes preguntar:
- Qué pruebas incluye el estudio preoperatorio.
- Quién realizará la intervención.
- Qué tipos de lentes están disponibles.
- Por qué se recomienda una lente concreta en tu caso.
- Qué resultado visual puedes esperar de forma realista.
- Qué incluye el presupuesto.
- Cómo se organiza el seguimiento después de la cirugía.
- A quién debes llamar si aparece alguna molestia o síntoma inesperado.
La información debe ser clara y personalizada. Desconfía de las recomendaciones generales que no tengan en cuenta el estado completo de tus ojos.
Valoración personalizada de las cataratas en VISIÓON
En VISIÓON, en Granada y Jaén, cada caso se estudia de manera individual antes de recomendar una cirugía.
La valoración permite analizar el estado del cristalino, la graduación, la córnea, la retina y tus necesidades visuales. A partir de estos datos, el equipo oftalmológico puede explicarte si ha llegado el momento de operar y qué tipo de lente puede adaptarse mejor a tu caso.
El objetivo no es únicamente retirar la catarata. También es planificar la intervención teniendo en cuenta cómo utilizas tu visión en el trabajo, al conducir, durante tus actividades cotidianas y en tu tiempo libre.
Una conversación clara sobre tus expectativas resulta tan importante como las propias pruebas diagnósticas.
Conclusión
La visión borrosa persistente, el deslumbramiento, los halos, la pérdida de contraste y la dificultad para conducir o leer pueden indicar que una catarata está afectando a tu vida cotidiana.
No tienes que esperar a perder gran parte de la visión para consultar tus opciones. El momento adecuado para operarte depende del impacto funcional de los síntomas, del estado general del ojo y de tus necesidades personales.
La cirugía es el único tratamiento capaz de eliminar una catarata. Sin embargo, el resultado no depende solamente de retirar el cristalino opacificado. Un diagnóstico preoperatorio completo y una correcta elección de la lente intraocular son fundamentales.
Si estás notando cambios en tu visión, una revisión oftalmológica te permitirá conocer el origen de los síntomas y valorar de forma personalizada las distintas alternativas de tratamiento.
¿Tienes preguntas? Consulta nuestra página de operación de cataratas
¿Qué es la presbicia o también llamada vista cansada?
La presbicia (o vista cansada) es la pérdida gradual de la capacidad ocular para enfocar objetos cercanos. Se trata de un proceso natural y universal que aparece con la edad, haciendo necesaria al utilización de gafas para la realización de tareas cotidianas.
¿Qué es la cirugía de presbicia?
La cirugía de presbicia consiste en sustituir el cristalino natural del ojo por una lente intraocular, diseñada para corregir y obtener una buena visión en distancia cercana, intermedia y lejana. A diferencia del láser, la cirugía con lente intraocular permite corregir tanto la miopía o hipermetropía como la presbicia, reduciendo o eliminando así el uso de gafas.
¿En qué casos se recomienda la cirugía de presbicia?
Es esencial saber que cada paciente requiere de una valoración y un estudio oftalmológico completo, en el que el oftalmólogo especialista le recomendará la técnica más adecuada para su caso. No obstante, la cirugía de presbicia suele recomendarse en pacientes que:
– A partir de los 45 años
– Presentan hipermetropía y/o astigmatismo elevado asociada a la presbicia
– Buscan una solución definitiva para recuperar su calidad visual
Cabe destacar que no existe una lente única para todos los casos. La elección del tipo de lente (multifocal, trifocal o de rango extendido) dependerá de varios factores como la graduación, la edad, otros defectos refractivos, las características del ojo e incluso los hábitos o el estilo de vida del paciente.
¿Cómo es la cirugía de presbicia?
Antes de la intervención, en la valoración de cirugía completa el oftalmólogo examina y descarta la existencia de otra patología ocular. Asimismo, se realizará el cálculo de la potencia de la lente para ofrecer un resultado preciso para cada paciente. La cirugía de presbicia es una cirugía ambulatoria totalmente indolora, rápida y segura. La intervención se realiza con anestesia tópica (anestesia en gotas) y tiene una duración entre 10-15 minutos.
¿Cómo es la recuperación de la cirugía?
La recuperación de la cirugía de presbicia suele ser rápida. En la mayoría de los casos, pasadas
las 24 horas el paciente operado suele alcanzar una visión correcta permitiendo así una actividad normal por parte del mismo, siempre y cuando siga las indicaciones personalizadas del oftalmólogo.
¿Qué beneficios tiene la cirugía de presbicia?
La operación de vista cansada con lente intraocular, ofrece un elevado nivel de satisfacción con múltiples beneficios. Una vez operado, la refracción permanecerá estable a partir del momento de la intervención frenando así el aumento de la graduación. Además, evitará que se desarrolle en el paciente una catarata en el futuro gracias a la sustitución del cristalino.
¿Quieres saber si eres candidato para la cirugía de presbicia?
Es imprescindible que el paciente interesado acuda a su consulta prequirúrgica donde el oftalmólogo le realizará un estudio pormenorizado que permita valorar la salud ocular, el estilo de vida y las expectativas visuales. En nuestras clínicas de Granada y Jaén, disponemos de amplio equipo de profesionales basado en la experiencia clínica, la innovación e investigación.
Solicita tu valoración de cirugía personalizada aquí o llámanos al 958 20 70 70
La presbicia (o vista cansada) es la pérdida gradual de la capacidad ocular para enfocar objetos cercanos. Se trata de un proceso natural y universal que aparece con la edad, haciendo necesaria al utilización de gafas para la realización de tareas cotidianas.
¿Qué es la cirugía de presbicia?
La cirugía de presbicia consiste en sustituir el cristalino natural del ojo por una lente intraocular, diseñada para corregir y obtener una buena visión en distancia cercana, intermedia y lejana. A diferencia del láser, la cirugía con lente intraocular permite corregir tanto la miopía o hipermetropía como la presbicia, reduciendo o eliminando así el uso de gafas.
¿En qué casos se recomienda la cirugía de presbicia?
Es esencial saber que cada paciente requiere de una valoración y un estudio oftalmológico completo, en el que el oftalmólogo especialista le recomendará la técnica más adecuada para su caso. No obstante, la cirugía de presbicia suele recomendarse en pacientes que:
– A partir de los 45 años
– Presentan hipermetropía y/o astigmatismo elevado asociada a la presbicia
– Buscan una solución definitiva para recuperar su calidad visual
Cabe destacar que no existe una lente única para todos los casos. La elección del tipo de lente (multifocal, trifocal o de rango extendido) dependerá de varios factores como la graduación, la edad, otros defectos refractivos, las características del ojo e incluso los hábitos o el estilo de vida del paciente.
¿Cómo es la cirugía de presbicia?
Antes de la intervención, en la valoración de cirugía completa el oftalmólogo examina y descarta la existencia de otra patología ocular. Asimismo, se realizará el cálculo de la potencia de la lente para ofrecer un resultado preciso para cada paciente. La cirugía de presbicia es una cirugía ambulatoria totalmente indolora, rápida y segura. La intervención se realiza con anestesia tópica (anestesia en gotas) y tiene una duración entre 10-15 minutos.
¿Cómo es la recuperación de la cirugía?
La recuperación de la cirugía de presbicia suele ser rápida. En la mayoría de los casos, pasadas
las 24 horas el paciente operado suele alcanzar una visión correcta permitiendo así una actividad normal por parte del mismo, siempre y cuando siga las indicaciones personalizadas del oftalmólogo.
¿Qué beneficios tiene la cirugía de presbicia?
La operación de vista cansada con lente intraocular, ofrece un elevado nivel de satisfacción con múltiples beneficios. Una vez operado, la refracción permanecerá estable a partir del momento de la intervención frenando así el aumento de la graduación. Además, evitará que se desarrolle en el paciente una catarata en el futuro gracias a la sustitución del cristalino.
¿Quieres saber si eres candidato para la cirugía de presbicia?
Es imprescindible que el paciente interesado acuda a su consulta prequirúrgica donde el oftalmólogo le realizará un estudio pormenorizado que permita valorar la salud ocular, el estilo de vida y las expectativas visuales. En nuestras clínicas de Granada y Jaén, disponemos de amplio equipo de profesionales basado en la experiencia clínica, la innovación e investigación.
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Cómo cuidar la vista en verano: consejos para proteger tus ojos
El verano es sinónimo de vacaciones, playa, piscina y más tiempo al aire libre. Sin embargo, también es una época en la que nuestros ojos están expuestos a factores que pueden provocar irritación, sequedad o molestias. El sol, el cloro, la sal, la arena y el aire acondicionado forman parte de nuestro día a día durante estos meses, por lo que conviene adoptar algunos hábitos sencillos para cuidar la vista en verano.
No se trata de renunciar a los planes estivales, sino de disfrutarlos protegiendo también nuestra visión.
Elige unas gafas de sol adecuadas
Las gafas de sol no son únicamente un complemento estético. Su principal función debe ser proteger los ojos frente a la radiación ultravioleta. Por eso, es importante adquirirlas en establecimientos especializados y comprobar que cuentan con protección UV400 o que bloquean entre el 99 % y el 100 % de los rayos UVA y UVB.
El color oscuro de una lente no garantiza una mayor protección. De hecho, unas gafas muy oscuras sin un filtro adecuado pueden resultar perjudiciales, ya que la pupila se dilata y permite la entrada de más radiación.
Los modelos grandes o envolventes ofrecen una protección adicional al reducir la entrada de luz por los laterales. También puede ser útil acompañar las gafas con un sombrero o una gorra, especialmente durante las horas centrales del día.
Protege tus ojos en la piscina y en el mar
El cloro puede alterar temporalmente la película lagrimal y provocar escozor, sequedad o enrojecimiento. En el mar, la sal, la arena y otros pequeños residuos también pueden causar irritación.
Para evitar estas molestias, es aconsejable utilizar gafas de natación y no frotarse los ojos al salir del agua. Si entra arena o aparece irritación, podemos enjuagar los ojos con suero fisiológico o lágrimas artificiales, evitando hacerlo con las manos sucias.
Estas pequeñas precauciones son fundamentales para cuidar la salud ocular en verano, especialmente en niños y personas con ojos sensibles.
Evita bañarte con lentillas
Aunque pueda resultar cómodo, no es recomendable nadar ni ducharse llevando lentes de contacto. El agua puede contener microorganismos capaces de adherirse a las lentillas y aumentar el riesgo de infecciones oculares. Los CDC aconsejan retirarlas antes de nadar, ducharse o utilizar un jacuzzi.
Una alternativa puede ser utilizar gafas de natación graduadas. También conviene llevar siempre en el bolso unas gafas, líquido de mantenimiento y un estuche limpio, sobre todo durante los viajes.
Cuidado con el aire acondicionado
El aire acondicionado reduce la humedad ambiental y puede favorecer la sensación de ojo seco. Para disminuir las molestias, evita que el flujo de aire apunte directamente hacia el rostro, parpadea con frecuencia y realiza descansos si pasas muchas horas frente al ordenador o al teléfono.
Las lágrimas artificiales pueden aliviar temporalmente la sequedad, aunque lo más adecuado es consultar previamente con un profesional para elegir el producto que mejor se adapte a cada caso.
Escucha las señales de tus ojos
El enrojecimiento leve o una pequeña sensación de sequedad suelen mejorar al retirar el agente irritante y descansar la vista. Sin embargo, si aparece dolor intenso, sensibilidad excesiva a la luz, secreción, inflamación o pérdida de visión, es importante solicitar una valoración profesional.
En Visióon recomendamos prestar atención a estas señales y mantener las revisiones visuales también durante el verano. Con unas gafas de sol homologadas, una buena higiene y algunos cuidados cotidianos, es posible disfrutar de las vacaciones sin perder de vista lo más importante: la salud de tus ojos.
El verano es sinónimo de vacaciones, playa, piscina y más tiempo al aire libre. Sin embargo, también es una época en la que nuestros ojos están expuestos a factores que pueden provocar irritación, sequedad o molestias. El sol, el cloro, la sal, la arena y el aire acondicionado forman parte de nuestro día a día durante estos meses, por lo que conviene adoptar algunos hábitos sencillos para cuidar la salud ocular en verano.
No se trata de renunciar a los planes estivales, sino de disfrutarlos protegiendo también nuestra visión.
Elige unas gafas de sol adecuadas
Las gafas de sol no son únicamente un complemento estético. Su principal función debe ser proteger los ojos frente a la radiación ultravioleta. Por eso, es importante adquirirlas en establecimientos especializados y comprobar que cuentan con protección UV400 o que bloquean entre el 99 % y el 100 % de los rayos UVA y UVB.
El color oscuro de una lente no garantiza una mayor protección. De hecho, unas gafas muy oscuras sin un filtro adecuado pueden resultar perjudiciales, ya que la pupila se dilata y permite la entrada de más radiación.
Los modelos grandes o envolventes ofrecen una protección adicional al reducir la entrada de luz por los laterales. También puede ser útil acompañar las gafas con un sombrero o una gorra, especialmente durante las horas centrales del día.
Protege tus ojos en la piscina y en el mar
El cloro puede alterar temporalmente la película lagrimal y provocar escozor, sequedad o enrojecimiento. En el mar, la sal, la arena y otros pequeños residuos también pueden causar irritación.
Para evitar estas molestias, es aconsejable utilizar gafas de natación y no frotarse los ojos al salir del agua. Si entra arena o aparece irritación, podemos enjuagar los ojos con suero fisiológico o lágrimas artificiales, evitando hacerlo con las manos sucias.
Estas pequeñas precauciones son fundamentales para cuidar la salud ocular en verano, especialmente en niños y personas con ojos sensibles.
Evita bañarte con lentillas
Aunque pueda resultar cómodo, no es recomendable nadar ni ducharse llevando lentes de contacto. El agua puede contener microorganismos capaces de adherirse a las lentillas y aumentar el riesgo de infecciones oculares. Los CDC aconsejan retirarlas antes de nadar, ducharse o utilizar un jacuzzi.
Una alternativa puede ser utilizar gafas de natación graduadas. También conviene llevar siempre en el bolso unas gafas, líquido de mantenimiento y un estuche limpio, sobre todo durante los viajes.
Cuidado con el aire acondicionado
El aire acondicionado reduce la humedad ambiental y puede favorecer la sensación de ojo seco. Para disminuir las molestias, evita que el flujo de aire apunte directamente hacia el rostro, parpadea con frecuencia y realiza descansos si pasas muchas horas frente al ordenador o al teléfono.
Las lágrimas artificiales pueden aliviar temporalmente la sequedad, aunque lo más adecuado es consultar previamente con un profesional para elegir el producto que mejor se adapte a cada caso.
Escucha las señales de tus ojos
El enrojecimiento leve o una pequeña sensación de sequedad suelen mejorar al retirar el agente irritante y descansar la vista. Sin embargo, si aparece dolor intenso, sensibilidad excesiva a la luz, secreción, inflamación o pérdida de visión, es importante solicitar una valoración profesional.
En Visióon recomendamos prestar atención a estas señales y mantener las revisiones visuales también durante el verano. Con unas gafas de sol homologadas, una buena higiene y algunos cuidados cotidianos, es posible disfrutar de las vacaciones sin perder de vista lo más importante: la salud de tus ojos.
