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Glándulas de Meibomio: qué son y cómo evitar su obstrucción
Si alguna vez has sentido los ojos secos, irritados o con esa molesta sensación de arenilla, es muy posible que tus glándulas de Meibomio estén intentando decirte algo. Aunque su nombre suene complicado, su función es esencial para mantener tus ojos cómodos y sanos en el día a día.
¿Qué son las glándulas de Meibomio?
Las glándulas de Meibomio son pequeñas glándulas sebáceas que se encuentran en los párpados, tanto superiores como inferiores. Su trabajo principal es producir una sustancia grasa (llamada meibum) que forma parte de la lágrima.
Esta capa lipídica cumple una función clave: evita que las lágrimas se evaporen demasiado rápido. Gracias a ellas, la superficie del ojo se mantiene hidratada, protegida y estable.
Cuando funcionan correctamente, ni siquiera notas que están ahí. Es cuando se obstruyen que puedes empezar sentir síntomas.
¿Qué pasa cuando se obstruyen las glándulas de Meibomio?
La obstrucción de estas glándulas es más común de lo que parece. Puede provocar:
- Sequedad ocular
- Sensación de ardor o picor
- Visión borrosa intermitente
- Inflamación en los párpados
- Aparición de orzuelos o chalaziones
En muchos casos, esta condición está relacionada con el síndrome de ojo seco evaporativo, una de las causas más frecuentes de molestias oculares hoy en día, especialmente con el uso intensivo de pantallas.
¿Por qué se bloquean las glándulas de Meibomio?
Las glándulas de Meibomio pueden obstruirse por diferentes razones:
- Exceso de secreciones espesas
- Mala higiene palpebral
- Uso prolongado de pantallas (parpadeamos menos)
- Edad
- Factores hormonales
- Uso de maquillaje mal retirado
La buena noticia es que, en muchos casos, se puede prevenir o mejorar con hábitos bastante sencillos.
Cómo evitar la obstrucción de las glándulas de Meibomio
Aquí van algunas recomendaciones prácticas que puedes incorporar fácilmente a tu rutina:
1. Aplica calor en los párpados
El calor ayuda a que la grasa dentro de las glándulas se vuelva más fluida y pueda salir correctamente. Puedes usar una compresa tibia durante unos 5-10 minutos al día.
2. Mantén una buena higiene de los párpados
Limpia suavemente los párpados, especialmente si usas maquillaje. Existen toallitas específicas o puedes usar productos suaves recomendados por especialistas.
3. Parpadea más
Aunque parezca un recomendación rara tiene su razón ya que, cuando usamos pantallas, tendemos a parpadear menos. Intenta hacer pausas conscientes y parpadear completamente para ayudar a distribuir la lágrima.
4. Reduce el uso excesivo de pantallas
Si trabajas frente a un ordenador, sigue la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mira algo a 20 a unos 6 metros durante 20 segundos.
5. Cuida tu alimentación
Una dieta rica en ácidos grasos omega-3 puede mejorar la calidad del meibum. Alimentos como el pescado azul, las nueces o las semillas pueden ser buenos aliados.
6. Evita frotarte los ojos
Aunque a veces apetezca, frotar los ojos puede empeorar la inflamación y afectar negativamente a estas glándulas.
Escucha a tus ojos
Muchas veces normalizamos las molestias oculares, pero no deberíamos. Los ojos secos o irritados no son algo que haya que aguantar sin más.
Cuidar de las glándulas de Meibomio es, en realidad, cuidar de tu bienestar visual diario. Con pequeños cambios en tu rutina, puedes evitar molestias y mejorar notablemente la salud de tus ojos.
¿Cuánto dura una operación de cataratas?
Una de las dudas más habituales cuando un paciente llega a consulta es cuánto dura una operación de cataratas. Es una pregunta muy normal, porque cuando te hablan de cirugía lo primero que piensas es en el tiempo, si será algo largo o si resultará incómodo, no obstante, la respuesta suele sorprender: es una intervención bastante rápida.
Tiempo aproximado de la cirugía
La cirugía de cataratas suele durar entre 10 y 20 minutos por ojo, aunque este tiempo puede variar ligeramente según el caso de cada paciente. Hay intervenciones muy ágiles y otras que requieren algo más de tiempo, pero en general es un procedimiento breve.
Es importante tener en cuenta que ese tiempo corresponde únicamente al momento de la operación en quirófano. Es decir, no incluye la preparación previa ni el tiempo de observación posterior.
¿Por qué estoy más tiempo en la clínica?
Aunque la intervención sea corta, el tiempo total en la clínica suele ser mayor. Esto pasa porque antes de entrar al quirófano hay una serie de pasos necesarios para que todo vaya bien.
Después de la operación, también es normal permanecer un rato en observación para comprobar que todo está correcto antes de irse a casa. Por eso, aunque la cirugía dure pocos minutos, la cita completa puede alargarse un poco más.
¿Es una operación dolorosa?
Esta es otra de las preguntas más frecuentes. En general, la cirugía de cataratas no suele ser dolorosa. Habitualmente se realiza con anestesia tópica (gotas), por lo que el ojo está anestesiado durante el procedimiento.
El paciente puede notar algo de presión o alguna molestia leve, pero no dolor como tal. Además, en muchos casos se administra medicación para ayudar a la persona a estar más relajada durante la intervención.
¿Hay que quedarse ingresado?
No, no hace falta ingreso. La operación de cataratas es una cirugía ambulatoria, lo que significa que el paciente vuelve a casa el mismo día.
Eso sí, es recomendable acudir acompañado, ya que después de la cirugía no se debe conducir y la visión puede estar algo borrosa durante las primeras horas.
¿Y la recuperación cuánto tarda?
Aunque la operación es rápida, la recuperación visual no siempre es inmediata al 100%. Muchas personas notan mejoría muy pronto, incluso en las primeras 24-48 horas, pero la recuperación completa puede tardar unos días o algunas semanas, dependiendo del ojo y de cada caso.
Lo más importante es seguir bien las indicaciones del oftalmólogo, usar las gotas pautadas y acudir a las revisiones.
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Ojos llorosos: causas, síntomas y posibles soluciones
Tener los ojos llorosos de forma frecuente puede resultar incómodo y molesto. Muchas personas lo relacionan únicamente con la tristeza o con haber estado expuestas al viento, pero la realidad es que existen distintos factores detrás de este síntoma. Cuando buscamos información sobre las causas de los ojos llorosos, es importante entender que el lagrimeo excesivo no siempre significa que el ojo esté “demasiado húmedo”. A veces sucede justo lo contrario: el ojo está irritado o seco y reacciona produciendo más lágrima.
El lagrimeo puede aparecer de manera puntual o mantenerse durante días o semanas. En algunos casos afecta a un solo ojo, y en otros a ambos. Saber identificar el origen ayuda a encontrar la mejor solución y a evitar que el problema se vuelva recurrente.
Principales causas de los ojos llorosos
Entre las más frecuentes dentro de las causas de los ojos llorosos encontramos las alergias. El polen, el polvo, los ácaros o el pelo de animales pueden provocar picor, enrojecimiento y un aumento notable del lagrimeo. En estas situaciones, también suele aparecer sensibilidad a la luz o sensación de escozor.
Otra causa habitual es la sequedad ocular. Aunque pueda parecer contradictorio, cuando el ojo está seco se irrita más fácilmente y responde produciendo lágrimas de forma refleja. Estas lágrimas, sin embargo, no siempre hidratan bien la superficie ocular, por lo que la molestia continúa.
También pueden influir factores ambientales como el viento, el humo, el aire acondicionado o pasar muchas horas frente a pantallas. Todo esto altera la estabilidad de la lágrima y favorece la irritación. Además, infecciones como la conjuntivitis, obstrucciones en el conducto lagrimal o incluso una pestaña mal colocada pueden estar detrás del problema.
Cuándo conviene prestar más atención
Aunque muchas veces el lagrimeo no reviste gravedad, hay señales que conviene no pasar por alto. Si además del lagrimeo notas dolor, secreción, visión borrosa, inflamación o enrojecimiento persistente, lo mejor es acudir a un profesional. Lo mismo ocurre si el síntoma aparece de forma continua y sin una causa clara.
Al hablar de ojos llorosos, también es importante recordar que no siempre es recomendable automedicarse. El uso de gotas sin un diagnóstico adecuado puede aliviar temporalmente, pero no solucionar el origen del problema.
Qué puedes hacer para aliviarlo
En casos leves, algunos hábitos pueden marcar la diferencia. Descansar la vista, parpadear con frecuencia cuando trabajas con pantallas y evitar ambientes muy secos ayuda bastante. También es recomendable no frotarse los ojos, ya que esto puede aumentar la irritación.
Si sospechas que el origen es una alergia, reducir la exposición al desencadenante puede mejorar mucho los síntomas. Y si el lagrimeo persiste, una revisión visual permitirá valorar qué está ocurriendo exactamente.
Escuchar a tus ojos es importante
En Visióon Oftalmólogos, te daremos un diagnóstico preciso y personalizado para encontrar el origen del problema y ofrecerte el tratamiento más adecuado
