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¿Cuánto dura una operación de cataratas?
Una de las dudas más habituales cuando un paciente llega a consulta es cuánto dura una operación de cataratas. Es una pregunta muy normal, porque cuando te hablan de cirugía lo primero que piensas es en el tiempo, si será algo largo o si resultará incómodo, no obstante, la respuesta suele sorprender: es una intervención bastante rápida.
Tiempo aproximado de la cirugía
La cirugía de cataratas suele durar entre 10 y 20 minutos por ojo, aunque este tiempo puede variar ligeramente según el caso de cada paciente. Hay intervenciones muy ágiles y otras que requieren algo más de tiempo, pero en general es un procedimiento breve.
Es importante tener en cuenta que ese tiempo corresponde únicamente al momento de la operación en quirófano. Es decir, no incluye la preparación previa ni el tiempo de observación posterior.
¿Por qué estoy más tiempo en la clínica?
Aunque la intervención sea corta, el tiempo total en la clínica suele ser mayor. Esto pasa porque antes de entrar al quirófano hay una serie de pasos necesarios para que todo vaya bien.
Después de la operación, también es normal permanecer un rato en observación para comprobar que todo está correcto antes de irse a casa. Por eso, aunque la cirugía dure pocos minutos, la cita completa puede alargarse un poco más.
¿Es una operación dolorosa?
Esta es otra de las preguntas más frecuentes. En general, la cirugía de cataratas no suele ser dolorosa. Habitualmente se realiza con anestesia tópica (gotas), por lo que el ojo está anestesiado durante el procedimiento.
El paciente puede notar algo de presión o alguna molestia leve, pero no dolor como tal. Además, en muchos casos se administra medicación para ayudar a la persona a estar más relajada durante la intervención.
¿Hay que quedarse ingresado?
No, no hace falta ingreso. La operación de cataratas es una cirugía ambulatoria, lo que significa que el paciente vuelve a casa el mismo día.
Eso sí, es recomendable acudir acompañado, ya que después de la cirugía no se debe conducir y la visión puede estar algo borrosa durante las primeras horas.
¿Y la recuperación cuánto tarda?
Aunque la operación es rápida, la recuperación visual no siempre es inmediata al 100%. Muchas personas notan mejoría muy pronto, incluso en las primeras 24-48 horas, pero la recuperación completa puede tardar unos días o algunas semanas, dependiendo del ojo y de cada caso.
Lo más importante es seguir bien las indicaciones del oftalmólogo, usar las gotas pautadas y acudir a las revisiones.
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Ojos llorosos: causas, síntomas y posibles soluciones
Tener los ojos llorosos de forma frecuente puede resultar incómodo y molesto. Muchas personas lo relacionan únicamente con la tristeza o con haber estado expuestas al viento, pero la realidad es que existen distintos factores detrás de este síntoma. Cuando buscamos información sobre las causas de los ojos llorosos, es importante entender que el lagrimeo excesivo no siempre significa que el ojo esté “demasiado húmedo”. A veces sucede justo lo contrario: el ojo está irritado o seco y reacciona produciendo más lágrima.
El lagrimeo puede aparecer de manera puntual o mantenerse durante días o semanas. En algunos casos afecta a un solo ojo, y en otros a ambos. Saber identificar el origen ayuda a encontrar la mejor solución y a evitar que el problema se vuelva recurrente.
Principales causas de los ojos llorosos
Entre las más frecuentes dentro de las causas de los ojos llorosos encontramos las alergias. El polen, el polvo, los ácaros o el pelo de animales pueden provocar picor, enrojecimiento y un aumento notable del lagrimeo. En estas situaciones, también suele aparecer sensibilidad a la luz o sensación de escozor.
Otra causa habitual es la sequedad ocular. Aunque pueda parecer contradictorio, cuando el ojo está seco se irrita más fácilmente y responde produciendo lágrimas de forma refleja. Estas lágrimas, sin embargo, no siempre hidratan bien la superficie ocular, por lo que la molestia continúa.
También pueden influir factores ambientales como el viento, el humo, el aire acondicionado o pasar muchas horas frente a pantallas. Todo esto altera la estabilidad de la lágrima y favorece la irritación. Además, infecciones como la conjuntivitis, obstrucciones en el conducto lagrimal o incluso una pestaña mal colocada pueden estar detrás del problema.
Cuándo conviene prestar más atención
Aunque muchas veces el lagrimeo no reviste gravedad, hay señales que conviene no pasar por alto. Si además del lagrimeo notas dolor, secreción, visión borrosa, inflamación o enrojecimiento persistente, lo mejor es acudir a un profesional. Lo mismo ocurre si el síntoma aparece de forma continua y sin una causa clara.
Al hablar de ojos llorosos, también es importante recordar que no siempre es recomendable automedicarse. El uso de gotas sin un diagnóstico adecuado puede aliviar temporalmente, pero no solucionar el origen del problema.
Qué puedes hacer para aliviarlo
En casos leves, algunos hábitos pueden marcar la diferencia. Descansar la vista, parpadear con frecuencia cuando trabajas con pantallas y evitar ambientes muy secos ayuda bastante. También es recomendable no frotarse los ojos, ya que esto puede aumentar la irritación.
Si sospechas que el origen es una alergia, reducir la exposición al desencadenante puede mejorar mucho los síntomas. Y si el lagrimeo persiste, una revisión visual permitirá valorar qué está ocurriendo exactamente.
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En Visióon Oftalmólogos, te daremos un diagnóstico preciso y personalizado para encontrar el origen del problema y ofrecerte el tratamiento más adecuado
Blefaritis: qué es, causas y tratamiento
La blefaritis es una de las afecciones oculares más comunes, aunque muchas personas no saben exactamente qué es hasta que empiezan a notar molestias en los ojos. Picor, enrojecimiento en los párpados o sensación de arenilla son algunos de los síntomas que suelen acompañarla.
Aunque no suele ser una enfermedad grave, puede resultar muy molesta si no se trata adecuadamente. En este artículo, te explicamos de forma clara qué es la blefaritis, cuáles son sus causas más habituales y qué tratamientos existen para aliviarla y prevenirla.
¿Qué es la blefaritis?
La blefaritis es una inflamación del borde de los párpados, la zona donde nacen las pestañas. Esta inflamación puede afectar a uno o ambos ojos y, en muchos casos, tiende a volverse crónica, es decir, puede aparecer de forma recurrente.
Suele producirse cuando las glándulas sebáceas del párpado (glándulas de Meibomio) no funcionan correctamente. Estas glándulas producen una sustancia grasa que forma parte de la lágrima y ayuda a evitar que se evapore demasiado rápido. Cuando se obstruyen o se alteran, pueden provocar irritación, sequedad y acumulación de secreciones en el borde del párpado.
Aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en adultos y en personas con piel grasa o con problemas dermatológicos como la dermatitis seborreica.
Síntomas más comunes de la blefaritis
Los síntomas de la blefaritis pueden variar de una persona a otra, pero los más frecuentes incluyen:
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Enrojecimiento e inflamación en el borde de los párpados
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Picor o escozor en los ojos
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Sensación de arenilla o cuerpo extraño
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Ojos secos o llorosos
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Costras o secreciones en la base de las pestañas, especialmente al despertar
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Sensibilidad a la luz
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Pestañas pegadas al levantarse
En algunos casos, la blefaritis también puede provocar caída de pestañas, irritación ocular persistente o infecciones repetidas, como los conocidos orzuelos.
Causas de la blefaritis
La blefaritis no tiene una única causa. De hecho, suele estar relacionada con varios factores que favorecen la inflamación del párpado.
Entre las causas más frecuentes se encuentran:
Alteración de las glándulas de Meibomio
Es una de las causas más comunes. Cuando estas glándulas se obstruyen o producen una secreción anormal, se altera la calidad de la lágrima y aparece irritación ocular.
Bacterias en el borde del párpado
Las bacterias que viven de forma natural en la piel pueden multiplicarse en el borde de los párpados y provocar inflamación o infecciones leves.
Problemas dermatológicos
Algunas enfermedades de la piel pueden favorecer la aparición de blefaritis, como:
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Dermatitis seborreica
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Rosácea
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Caspa en el cuero cabelludo o cejas
Uso prolongado de pantallas y sequedad ocular
Aunque no es una causa directa, el uso intensivo de pantallas puede empeorar los síntomas, ya que reduce el parpadeo y favorece la sequedad ocular.
Tratamiento de la blefaritis
El tratamiento de la blefaritis suele centrarse en controlar los síntomas y mantener una buena higiene palpebral, ya que en muchos casos se trata de una afección crónica que puede reaparecer.
Las principales medidas incluyen:
Higiene de los párpados
Es la base del tratamiento. Consiste en limpiar el borde de los párpados diariamente para eliminar secreciones y bacterias. Normalmente se recomienda:
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Aplicar compresas tibias durante unos minutos
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Realizar un masaje suave en los párpados
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Limpiar el borde palpebral con toallitas específicas o soluciones recomendadas por el especialista
Lágrimas artificiales
Las lágrimas artificiales ayudan a aliviar la sequedad y la irritación ocular, mejorando el confort visual.
Tratamiento médico
En algunos casos, el oftalmólogo puede recomendar:
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Antibióticos tópicos en forma de pomada o colirio
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Antiinflamatorios para reducir la inflamación
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Tratamientos específicos si existe rosácea u otra afección asociada
¿Se puede prevenir la blefaritis?
Aunque no siempre se puede evitar, sí es posible reducir el riesgo de brotes siguiendo algunas recomendaciones:
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Mantener una buena higiene de los párpados
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Desmaquillar correctamente los ojos
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Evitar frotarse los ojos con frecuencia
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Controlar problemas de piel como la caspa o la rosácea
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Realizar revisiones oftalmológicas periódicas
Cuándo acudir al oftalmólogo
Si notas molestias persistentes en los ojos, enrojecimiento en los párpados o secreciones frecuentes, es recomendable acudir a un especialista.
En Visióon, nuestro equipo de oftalmólogos puede evaluar tu caso, identificar la causa de la blefaritis y recomendar el tratamiento más adecuado para aliviar los síntomas y mejorar la salud de tus ojos.
Cuidar la salud ocular no solo mejora tu comodidad diaria, también ayuda a prevenir problemas mayores en el futuro. Si tienes dudas o síntomas, una revisión a tiempo puede marcar la diferencia.
