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¿A qué edad tengo que llevar a mi hijo al oftalmólogo por primera vez?

Muchas disfunciones pueden pasar desapercibidas por los padres y por eso debemos realizar una primera revisión oftalmológica de nuestros hijos a partir de los 3 ó 4 años de edad para que el oftalmólogo evalúe la integridad y funcionalidad plena de la visión de nuestros hijos.

Cuando nacemos nuestro sistema visual aún no está desarrollado del todo. Necesita de unos años de maduración durante la infancia hasta alcanzar el pleno rendimiento.

Durante los primeros cinco a seis años de vida del niño su agudeza visual se va perfeccionando hasta alcanzar el 100% de la agudeza sobre los ochos años de edad.

Estos años de madurez visual son cruciales para el correcto desarrollo de la visión de nuestros hijos. Por eso los padres debemos extremar las precauciones y mantener un exhaustivo seguimiento sobre la vista de nuestros hijos para detectar cualquier posible anomalía.

La detección precoz de cualquier problema puede ser vital para tratarla lo antes posible y evitar posibles secuelas que puedan afectar a la visión del niño en su edad adulta.

La recomendación de la gran mayoría de oftalmólogos es realizar la primera revisión al niño a partir de los 3 a 4 años. Con esa edad los niños ya tienen la suficiente autonomía para colaborar con el oftalmólogo y estamos a tiempo de tratar muchos problemas oculares.

Si detecta cualquier alteración en la evolución normal de la visión de su hijo lo más recomendable es adelantar la revisión y acudir a un oftalmólogo lo antes posible.

Las etapas de la visión de nuestro hijo:
  • Al nacer, el bebé posee un sistema visual poco maduro. Pero eso no significa que la vista no empiece a funcionar desde el primer momento. Incluso dentro del útero materno es capaz de reaccionar ante una fuente de luz intensa si la aplicamos directamente en la barriga de la madre.
  • Durante los primeros 30 días el niño ya reacciona cerrando los ojos ante fuentes de luz y es capaz de detener la vista y seguir puntos luminosos que se encuentren a unos 20 centímetros de distancia.
  • Con tres meses el bebé ya es capaz de distinguir, diferenciar algunos colores y seguir con los ojos objetos en movimiento más lejanos. También es capaz de seguir sus manos y empieza a reconocer algunas caras.
  • Con cuatro meses el bebé es capaz de percibir relieves.
  • Con seis meses distingue perfectamente los colores, reconoce las caras de las personas cercanas, sus rasgos y es capaz de localizar, coger y presionar con sus manos objetos a su alcance. Con esta edad el niño ya mueve los ojos de forma perfectamente coordinada.
  • Con doce meses el bebé intenta descubrir el mundo de le rodea. Ya tiene desarrollada la coordinación entre ojos y manos por lo que podrá lanzar objetos. Y ya será consciente de su entorno gracias a su memoria visual y la discriminación visual e intentará la gran aventura de andar.

Debemos recordar que hasta los ocho o nueve años el niño no alcanzará la madurez visual plena. Pero no debemos esperar hasta que cumpla esta edad para acudir a su primera revisión.

En VISIÓON Oftalmólogos contamos con profesionales especializados en oftalmología infantil. No lo dudes y llama ya para pedir cita para tus hijos al 958 20 70 70. Te esperamos en nuestras clínicas de Granada y Jaén.

¿Es posible perder la vista por llevar una mala alimentación?

Hace unos meses conocimos el asombroso caso de un adolescente que había perdido la visión por una dieta de comida basura. ¿Esto es posible?

La realidad es que esto puede suceder, incluso en el mundo desarrollado en el que es muy fácil acceder a alimentos nutritivos y el enriquecimiento vitamínico de nuestros alimentos de uso cotidiano.

Pero puede ocurrir en pacientes que están desnutridos por factores como el alcoholismo crónico, son vegetarianos estrictos, se han sometido a una cirugía gastrointestinal o tienen un trastorno alimentario severo, como por ejemplo una anorexia nerviosa.

El joven que perdió la visión presentaba anemia macrocítica y bajo nivel de vitamina B 12 entre otras anomalías. Pese a esto, tenía un peso corporal normal y no había signos visibles de malnutrición. En el plazo de un año, sufrió pérdida de audición y problemas de visión.

Lamentablemente, el adolescente perdió la vista antes de que se revelara la verdadera causa de su problema, su alimentación estaba basada en patatas fritas, pan blanco y cerdo procesado. Los oftalmólogos que le revisaron posteriormente descubrieron que sufría deficiencia de B12, bajos niveles de vitamina D, cobre y selenio, altos niveles de zinc, reducción de la densidad ósea y una grave neuropatía óptica.

Una buena nutrición beneficia a todo el cuerpo, incluidos los ojos.

Nos debemos asegurar siempre de incluir estos cinco tipos de alimentos en la dieta para tener una visión saludable.

Verduras de hoja verde. La col rizada y las espinacas son ricas en luteína y zeaxantina. Otras verduras con cantidades significativas de luteína y zeaxantina incluyen la lechuga, las coles, el brócoli y los guisantes.

Cítricos. Las naranjas, las mandarinas, los pomelos y los limones tienen un alto contenido de vitamina C, un antioxidante fundamental para la salud de la vista.  Muchos otros alimentos con vitamina C son los melocotones, los pimientos rojos, los tomates y las fresas.

Las legumbres. Todos los tipos de legumbres contienen zinc, un oligoelemento esencial que se encuentra en alta concentración en los ojos.

Salmón. Las investigaciones demuestran que las dietas ricas en ácidos grasos omega-3 procedentes del pescado de agua fría pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades oculares más adelante. Entre estos pescados se encuentran el salmón, el atún o las sardinas.

Verduras y frutas. Las zanahorias son ricas en betacaroteno, un nutriente que ayuda a la visión nocturna, al igual que otras frutas y verduras como las batatas, los albaricoques y el melón.

Por otra parte, una mala alimentación generalmente también se asocia con un aumento de la obesidad. Existen numerosos estudios científicos que analizaban y demostraban la relación de la obesidad con numerosas enfermedades y problemas de salud. Algunos tan conocidos como las enfermedades coronarias, la diabetes tipo 2, la hipertensión, la artrosis, la dislipidemia, problemas respiratorios, etc.

Un estudio de la Universidad de St Andrews y el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido también ha resaltado el impacto negativo de la obesidad en la salud ocular.

Los datos de la investigación se han publicado recientemente en el Scottish Medical Journal y comprende los datos recogidos por los investigadores del departamento de oftalmología de NHS Fife, una de las 14 regiones en las que se divide el Servicio Escocés de Salud.

La elección de esta zona de Escocia responde a un motivo, es una de las regiones con mayores niveles de obesidad.

Para estudiar cómo afecta la obesidad a la pérdida de visión se recurrió al estudio de pacientes con hipertensión intracraneal idiopática. Una enfermedad que afecta especialmente a mujeres jóvenes con sobrepeso.

Todos los pacientes diagnosticados con hipertensión intracraneal idiopática tenían sobrepeso, con un IMC promedio de 36. El primer signo de problemas en la vista de las personas que sufren esta enfermedad es la pérdida de visión periférica. Posteriormente, la vista se vuelve borrosa, y la persona afectada puede incluso volverse ciega.

Cerca del 5% de los afectados pierde la vista parcialmente o por completo en uno o ambos ojos. Y los datos recogidos en el estudio de pacientes con obesidad indicaron que alrededor del 10 al 15% de los pacientes padecieron una discapacidad visual irreversible.

El tratamiento principal para esta enfermedad es recudir el sobrepeso y alcanzar un IMC normal. Sin embargo, existen pacientes que aún pueden desarrollar una pérdida de visión progresiva y permanente a pesar del tratamiento y la pérdida de peso.

Debemos recordar que el sedentarismo y una alimentación poco saludable están relacionadas con la obesidad que, a su vez, puede incidir directamente en problemas visuales de gravedad como la retinopatía diabética, una enfermedad producida por el daño de las células y los vasos sanguíneos de la retina.

Por eso, la importancia en las personas obesas de los controles oftalmológicos periódicos, con el fin de prevenir estas situaciones. E insistimos en la necesidad de plantearse una pérdida de peso por el bien de su visión.

¿Tienen los niños con Síndrome de Down mayor incidencia de problemas de visión?

El síndrome de Down es un trastorno genético causado por la presencia de una copia extra del cromosoma 21, o una parte del mismo, en vez de los dos habituales. Lo más característico son unos rasgos físicos peculiares y la presencia de un grado variable de discapacidad cognitiva.

Le debemos su nombre a John Langdon Down y sus investigaciones en el siglo XIX sobre estas alteraciones genéticas. Un trabajo que concluyó Jérôme Lejeune en el siglo XX al descubrir que el síndrome es una alteración de cromosoma 21.

Actualmente aún no conocemos las causas exactas de este exceso cromosómico, sólo que estadísticamente se relaciona más frecuentemente en mujeres gestantes con edades superiores a 35 años. La incidencia actual en Europa de nacimientos con síndrome de Down es de 11,2 por cada 10.000 alumbramientos.

Las personas con síndrome de Down tienen una probabilidad superior a la de la población general de padecer algunas enfermedades, generalmente problemas del corazón y del sistema digestivo o endocrino. Lo que es menos conocido es que en un gran porcentaje, las personas con síndrome de Down suelen presentar problemas visuales.

Hay fuentes que hablan de que un 80% de las personas con síndrome de Down tienen problemas de visión, aunque la cifra más aceptada es de entre un 60 a 70% de estas personas presentan durante su vida algún trastorno de la visión susceptible de tratamiento o intervención.

Lo que es incuestionable es que las personas con síndrome de Down presentan una mayor incidencia de alteraciones oftalmológicas y de la calidad de visión si lo comparamos con el resto de la población.

El culpable de esta elevada proporción es nuevamente, una consecuencia de la alteración cromosómica. Esta alteración genética provoca que el desarrollo del sistema visual y oculomutor sea diferente. Se ha demostrado que la trisomía 21 tiene efectos sobre el ojo en desarrollo que afectan al adecuado desarrollo de la visión.

El astigmatismo, las cataratas congénitas o la miopía son las enfermedades más frecuentes entre las personas con síndrome de Down aunque también se pueden dar problemas de estrabismo, ambliopía, queratocono o conjuntivitis entre otras afecciones menos frecuentes.

La salud visual de una persona con síndrome de Down es de suma importancia debido a la gran trascendencia que tiene para ellos la esfera visual en la fase de aprendizaje. Una visión con alguna alteración puede afectar directamente al entorno educacional ya que podría disminuir a su capacidad de aprendizaje y de comunicación.

La salud visual de las personas con síndrome de Down está muy vinculada con su calidad de vida e incluso con su integración. La mayor parte de las alteraciones visuales que normalmente padecen pueden ser tratadas si se detectan precozmente.

Los avances en oftalmología y el diagnóstico temprano nos permiten actualmente tratar la mayoría de los problemas oculares que puedan presentar a lo largo de su vida. Por eso la importancia de las revisiones oftalmológicas periódicas.

Los exámenes visuales optométricos y oftalmológicos a pacientes con síndrome de Down se deben realizar de forma periódica para comprobar la correcta salud visual. Estas revisiones nos permitirán corregir de manera temprana cualquier déficit a nivel ocular garantizando que cualquier persona con síndrome de Down presenta una salud visual óptima y con total garantías para que cualquier problema visual no interfiera en su integración social.

Una persona no puede directamente escoger sus circunstancias, pero si puede escoger sus pensamientos e indirectamente -y con seguridad- darle forma a sus circunstancias. (James Allen)

Si quiere profundizar más sobre el tema le dejamos esta Guía Oftalmológica del síndrome de Down elaborada por la Sociedad Española de Oftalmología.

¿Está asociada la lateralidad cruzada con el rendimiento académico y la inteligencia?

¿Qué es la lateralidad cruzada?

La lateralidad es la preferencia que muestran la mayoría de los seres humanos por un lado de su propio cuerpo. El ejemplo más popular es la preferencia por utilizar la mano derecha o ser diestro. La lateralidad homogénea se produce cuando mano, pie, ojo y oído ofrecen una dominancia en el mismo lado, ya sea en el lado diestro o en el zurdo. Pero cuando esto no ocurre, estamos ante la llamada lateralidad cruzada.

Se denomina lateralidad cruzada cuando existe una lateralidad distinta de la manual para pies, ojos u oídos, podríamos hablar de que la mano derecha es la dominante pero también es dominante el ojo izquierdo. Este tipo de lateralidad cruzada es el más habitual y se ha estudiado la relación de este problema con retrasos en el aprendizaje de la escritura o la lectura.

A lo largo del siglo pasado, diferentes estudios han sugerido que las personas con lateralidad cruzada corren el riesgo de tener dificultades académicas y se ha intentado corregirlo con la realización de ciertos ejercicios. Sin embargo, no hay pruebas evidentes de que esto sea así.

Hay controversia respecto a si la lateralidad cruzada es un factor de riesgo o no a la hora del rendimiento académico y su relación con la inteligencia. Desde 1960 muchos estudios han tratado de medir el impacto que la lateralidad cruzada tiene en el rendimiento académico, los resultados obtenidos son contradictorios.

De 10540 estudios publicados entre los años 1900 y 2015 pertenecientes a categorías de ciencias del comportamiento, neurociencia, psicología, psicología aplicada e investigación educativa, se seleccionaron 36 en primera fase y  8 en segunda, cumpliendo con los siguientes criterios de inclusión:

  • Usaban una o más tareas para al menos dos de las siguientes partes del cuerpo: mano, ojo, pie u oído.
  • Incluían una medida de lateralidad cruzada según las definiciones descritas.
  • Medían el impacto de la lateralidad cruzada en el rendimiento académico y la inteligencia.
  • Incluían participantes entre 3 y 17 años.

Distinguiendo entre lateralidad cruzada absoluta y lateralidad cruzada relativa. La primera se refiere al uso de los mismos lados opuestos cuando se realizan tareas diferentes combinando mano, ojo, pie y oído. La relativa se refiere a la preferencia marcada pero no exclusiva de usar los mismos lados opuestos del cuerpo al realizar distintas tareas.

La lateralidad cruzada absoluta y relativa difiere de la lateralidad mixta en que la última se refiere a una preferencia indistinta para usar cualquier lado del cuerpo al hacer diferentes tareas. En esta revisión sólo se trataron estudios de lateralidad cruzada no de lateralidad mixta.

Los estudios se agruparon según las características de los participantes, las medidas de lateralidad cruzada, el rendimiento académico y la inteligencia.

El número de participantes en cada estudio oscilaba entre 30 y 890, la edad entre 53 y 132 meses.

Lateralidad cruzada y destreza lectora

De los 23 estudios que medían lateralidad cruzada y destreza lectora sólo 4 de ellos detectaron una asociación positiva importante entre la lateralidad cruzada y la lectura (los niños con lateralidad cruzada mano-ojo tenían peor rendimiento). Sin embargo 2 estudios obtuvieron resultados totalmente opuestos, demostrando que los niños con lateralidad cruzada tenían muchos menos problemas de lectura que el resto.

Lateralidad cruzada y ortografía

Ningún estudio concluyó nada significativo.

Lateralidad cruzada y destrezas aritméticas

Cuatro estudios analizaron sus efectos y solo 1 apreció una contribución importante de la dominancia cruzada en el rendimiento aritmético. Los niños con preferencia derecha en mano y ojo consiguieron mejores resultados que los niños con preferencia de mano derecha y ojo izquierdo.

Lateralidad cruzada y lenguaje

Cuatro estudios midieron la asociación entre lateralidad cruzada y lenguaje en términos de vocabulario y articulación. Ninguno de ellos encontró una relación significativa entre ambos.

Lateralidad cruzada e inteligencia

Once estudios analizaron esta relación y sólo 1 de ellos encontró dicha relación en un pequeño subgrupo de niños clasificados como predominantemente no cruzados o predominantemente cruzados según referencia ocular.

Otros resultados

Uno de los estudios exploró la asociación entre la lateralidad cruzada y la atención visual y no encontró ninguna relación. Otro estudio exploró la relación entre la lateralidad cruzada y los problemas de aprendizaje y concluyó que la lateralidad cruzada prevalecía más en niños con problemas de aprendizaje que en los que no los tenían.

La mayoría de los estudios revisados no encuentran ninguna relación entre la preferencia de diferentes partes del cuerpo a la hora de realizar tareas en las que estén involucradas cualquier combinación de mano, ojo, pie u oído y  el rendimiento en lectura, ortografía, aritmética lenguaje y test de inteligencia. En general, la evidencia no concluye que haya una asociación fiable entre la lateralidad cruzada y el rendimiento en la lectura.

Esta revisión también sacaba a la luz la heterogeneidad que existe en los estudios de lateralidad cruzada: diferentes criterios, diferentes instrumentos de medida, las muestras de los participantes y los resultados medidos. Todo esto dificultaba cualquier progreso en este campo de investigación.

Actualmente no hay evidencia sólida que justifique la adopción de intervenciones dirigidas a tratar la lateralidad cruzada. Más información.

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