¿Te has levantado alguna vez y has visto una mancha roja en el ojo? Es posible que no duela ni pique, pero ahí está.

Hoy en VISIÓON te contamos si realmente puede aparecer un derrame ocular por estrés, cuándo preocuparse y qué hacer si te ocurre.

¿Pero… qué es?

Un derrame ocular (o hemorragia subconjuntival) es una mancha roja intensa que aparece en la parte blanca del ojo (la esclerótica). Se produce cuando se rompe uno de los pequeños vasos sanguíneos de la conjuntiva y la sangre queda atrapada entre esta y la superficie del ojo.

Aunque su aspecto pueda impresionar, en la mayoría de los casos es completamente inofensivo y se reabsorbe solo en unos días.

¿El estrés puede provocarlo?

La respuesta corta es: sí, de forma indirecta.

El estrés por sí solo no causa un derrame ocular, pero sí puede favorecer situaciones que lo desencadenen:

  • Aumenta la tensión arterial, lo que puede romper con más facilidad vasos pequeños.
  • Puede provocar episodios de tos, vómitos o incluso esfuerzo físico, que a su vez aumentan la presión venosa.
  • Con el estrés también somos más propensos a frotarnos los ojos, lo que puede generar pequeñas lesiones.
  • En algunos casos, el estrés puede afectar a la calidad del sueño, la alimentación o el sistema inmunológico, debilitando los vasos sanguíneos.

Por tanto, aunque el estrés no sea la causa directa, sí puede ser un factor que contribuya a que aparezca un derrame ocular.

¿Duele? ¿Afecta a la visión?

No. Uno de los signos más claros de que se trata de una hemorragia subconjuntival y no de algo más grave es que no duele, no afecta a la visión ni genera secreciones.

Es como un pequeño moratón en la superficie del ojo: solo cambia su color, y con el paso de los días va tornándose amarillo hasta desaparecer por completo. Suele tardar entre una y dos semanas en reabsorberse del todo.

¿Cuándo debería preocuparme?

Aunque en la mayoría de los casos no es grave, hay situaciones en las que sí conviene hacer una revisión:

  • Si los derrames aparecen con frecuencia sin motivo claro.
  • Si estás tomando anticoagulantes o tienes problemas de coagulación.
  • Si notas otros síntomas como dolor, visión borrosa, inflamación o secreción.
  • Si tienes antecedentes de hipertensión o diabetes y no estás bien controlado.

También es recomendable consultar si se trata de un niño pequeño o si el derrame se ha producido tras un golpe.

¿Tiene tratamiento?

En realidad, no se necesita ningún tratamiento específico. El ojo irá reabsorbiendo la sangre poco a poco. Se puede recomendar:

  • Aplicar lágrimas artificiales si hay sensación de sequedad o molestia.
  • Evitar frotarse el ojo.
  • Controlar la tensión arterial si se sospecha que ha sido la causa.

Y, por supuesto, intentar reducir el nivel de estrés, ya que este puede afectar a muchos aspectos de nuestra salud, incluida la salud ocular.

En resumen: no es grave, pero escúchate

Ver una mancha roja en el ojo puede impresionar, pero si no va acompañada de otros síntomas, probablemente no sea nada grave. Eso sí, si se repite con frecuencia o si te genera preocupación, lo mejor es hacer una revisión oftalmológica.

En VISIÓON, en nuestras clínicas en Granada y Jaén, te ofrecemos un diagnóstico rápido y cercano, para que puedas quedarte tranquilo y saber si realmente hay algo más detrás.

Cuidar tu visión también es cuidar tu bienestar

El estrés no solo se nota en la cabeza o en el pecho. A veces se manifiesta también en los ojos. Escuchar a tu cuerpo y darle atención cuando algo cambia es la mejor forma de prevenir y cuidar tu salud visual.

Y si necesitas una revisión, ya sabes dónde estamos: VISIÓON, tu clínica oftalmológica en Granada.