La relación entre el uso de la mascarilla y el ojo seco

En estas últimas semanas, en la cuáles todos llevamos mascarillas para protegernos del coronavirus, nuestros Oftalmólogos han encontrado un notable empeoramiento de su clínica en pacientes que sufren ojo seco. Tras una sesión clínica, nuestro equipo de Oftalmólogos ha llegado a una conclusión, que aunque todavía no ha sido demostrada en ensayo clínico para darle […]

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En estas últimas semanas, en la cuáles todos llevamos mascarillas para protegernos del coronavirus, nuestros Oftalmólogos han encontrado un notable empeoramiento de su clínica en pacientes que sufren ojo seco.

Tras una sesión clínica, nuestro equipo de Oftalmólogos ha llegado a una conclusión, que aunque todavía no ha sido demostrada en ensayo clínico para darle un mayor nivel de evidencia científica, puede ser el inicio para poder demostrar este fenómeno en futuros estudios científicos Oftalmológicos.

El paciente con ojo seco, vive en un difícil equilibro de hidratación ocular, mediante su propia lágrima, colirios y  tratamientos médicos, en el otro lado los factores que favorecen la evaporación de la lágrima, la producción de lágrima por parte de la glándula lagrimal y otros factores de esta enfermedad tan compleja.

Nuestros Oftalmólogos creen, y así van a intentar demostrar, que el uso de la mascarilla cambia la dirección del aire que respiramos, produciendo un flujo discontinuo de aire caliente en que sale de la mascarilla en dirección directa al ojo, aumentando la evaporación de la película lagrimal y disminuyendo de una forma muy significativa el tiempo de ruptura lagrimal, empeorando de forma muy importante los síntomas y signos de ojo seco del paciente.

De este modo explicamos el aumento de paciente que acuden a nuestra clínica Oftalmológica con empeoramiento de síntomas de ojo seco. Por tanto animamos a todos los pacientes de ojo seco que utilicen mascarillas que intensifiquen su tratamiento y acudan al Oftalmólogo si notan empeoramiento de síntomas, tales como ardor, sensación de cuerpo extraño, ojo rojo, picor y sensación de ojo cansado o “cargado”.

El ojo seco es una de las enfermedades oftalmológicas más frecuentes en el mundo civilizado, se calcula que un 20% de la población lo sufre, tasa que sube al 75 % si los pacientes tienen más de 70 años. El ojo seco es una disfunción lagrimal que afecta a la calidad visual, produce molestias que pueden llegar a ser invalidantes y puede ocasionar lesiones oftalmológicas graves e irreversibles en sus formas más graves.

El ojo seco produce una sensación de disconfort visual, con sensación de cuerpo extraño, como si tuviéramos arenilla en el ojo, sensación de escozor, fotofobia, necesidad de permanecer con los ojos cerrados, pesadez ocular en incluso lagrimeo excesivo.