Al principio tenía un poco de miedo pero a la vez ganas de poder quitarme las gafas.
No se siente nada durante la operación sólo se ven muchas luces, el médico y enfermeros muy simpáticos y súper atentos. La recuperación en casa fue bien, al principio mucha sensibilidad a las luces pero poco a poco esa sensibilidad ha ido disminuyendo. Aún siento sensibilidad a la luz cuando voy por la calle y hay sol pero me pongo gafas de sol y problema solucionado.
En julio hago un año sin gafas. Estoy muy contenta con la operación y la clínica, la recomiendo.