El Sueño (Pesadilla) de una noche de verano con gafas y lentillas

Cuando eres un usuario habitual de gafas o lentes contactos, el verano cuentan con un fastidio añadido.

Antes de darnos cuenta ya estaremos otro año más en verano. ¿Y qué te viene a la mente cuando piensas en el verano? ¿El olor a hierba recién cortada de la piscina, el sonido de las olas rompiendo, las tardes de excursión por el monte o las cenas con la pandilla?

Cuando eres un usuario habitual de gafas o lentes contactos, estas imágenes de verano cuentan con un fastidio añadido. Si te bañas son lentillas puedes sufrir una infección o algo más grave, sin lentillas no ves nada, si dejas las gafas en la toalla las puedes perder o romper…

El verano es una época de año poco amigable para los que llevan gafas o lentillas. Pero hoy en día, ya existen tratamientos rápidos e indoloros que pueden eliminar las gafas y las lentes de contactos de forma permanente. Olvidarte del engorro de las gafas y las lentillas es una opción para muchas personas. En tan solo cinco minutos, la cirugía ocular láser puede transformar tu verano para siempre.

El Sueño (Pesadilla) de una noche de verano.

Es un día típico de verano, un sábado de julio y te has levantado temprano para conducir con los amigos y pasarlo en la playa.

Sin embargo, ayer fue uno de los días más calurosos del verano y te tomaste unas cuentas cervezas para combatir el calor, pero por desgracia la cosa se alargó y te quedaste al llegar a casa dormido con las lestes de contacto puestas. Esta mañana tus ojos te están castigando, las lentillas se han convertido en un amasijo pegado al ojo que te cuesta retirar. Y no digamos la lentilla del ojo derecho, que ni encuentras perdida debajo del párpado.

No sería tan malo, pero esta es la tercera vez que te sucede este mes y has oído en alguna parte que es muy malo dormir con las lentillas puestas y que junto con una pobre higiene de las lentes de contacto, está demostrado que aumenta las posibilidades de contraer una infección ocular multiplicándolo por cuatro.

Después de cambiar de lentillas te aseguras de llevar unas gotas para los ojos enrojecidos, dos pares de gafas y un kit de viaje para lentes de contacto antes de salir a la carretera.

En el coche estás empezando a sentir los efectos del calor y enciendes el aire acondicionado y sopla aire fresco directamente a la cara. Te sientes aliviado, hasta que te das cuenta de que han quitado a tus enrojecidos ojos la poca humedad que les quedaba.

El clima de verano puede causar estragos en los ojos, especialmente porque es más probable que estés expuesto a condiciones extremas: el sol intenso, los vientos cálidos y el aire acondicionado seco del automóvil o la oficina.

Suma a esto al hecho de que generalmente también pasamos más tiempo en la calle durante los meses cálidos y tus ojos pueden volverse mucho más vulnerables a las infecciones.

Después de varios intentos fallidos y poco recomendables de ponerte las gotas para los ojos al volante y finalmente llegas a la costa.

Hace calor y decides bañarte, pero antes de llegar allí, de repente recuerdas que nadar con las lentes de contacto puestas aumenta dramáticamente el riesgo de infección.

Y se puede hasta perder la vista como resultado de una infección de córnea por lentes de contacto, algo que es mucho más común de lo que crees ya que afecta a alrededor de seis de cada 100.000 usuarios por año.

Decides pasar del agua y tumbarte al sol. Pero, justo cuando comenzabas a disfrutar y relajarte, una porción de crema se mete en un ojo y experimentas una sensación de escozor dolorosa que solo empeora cuando la frotas con los dedos sucios e introduces arena y sudor en la mezcla.

Desesperado te quitas las lentillas limpiando los dedos con agua de mar y te pones las gafas. Imposible aguantar un minuto en la playa con las gafas normales con el sol incidiendo en nuestra cara en todo momento.

Recurres a tus estupendas gafas de sol que normalmente llevas con lentillas pero sin lentillas no ves nada por tu miopía galopante. No puedes hacer nada, ya que sin lentillas ni gafas estas totalmente cegato. Ahora lamentas no tener unas gafas de sol graduadas pero recuerdas que los cristales eran carísimos y que solo se podían graduar algunas molduras, las rectas que no se llevan.

Desesperado te pones tus gafas normales y decides volverte a casa. Mañana será otro día.

Ahora imagínate el mismo día si tuviera una visión clara de manera natural, en la que solo necesites unas molonas gafas de sol. ¿No crees que es el momento de dejar de imaginar?

El Sueño (Pesadilla) de una noche de verano con gafas y lentillas
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