Lagrimeo

¿Qué es Lagrimeo?

La epifora aparece cuando hay un incorrecto drenaje de la lágrima por el conducto lagrimal, de esta forma la lágrima supera el borde palpebral siguiendo su camino hacia la mejilla, apareciendo de esta forma el molesto lagrimeo. En nuestra región la obstrucción del conducto lagrimal se conoce como “rija”.

La epifora aparece cuando hay un incorrecto drenaje de la lágrima por el conducto lagrimal, de esta forma la lágrima supera el borde palpebral siguiendo su camino hacia la mejilla, apareciendo de esta forma el molesto lagrimeo. En nuestra región la obstrucción del conducto lagrimal se conoce como “rija”.

La obstrucción lagrimal puede ser congénita, en niños recién nacidos con lagrimeo constante e infecciones de repetición como conjuntivitis o dacriocistitis que precisan ser sondados para volver a conseguir un correcto drenaje de la lágrima por el conducto lagrimal. Este sondaje debe realizarse alrededor de los 10 meses de edad.

En pacientes adultos el conducto lagrimal se obstruye en ocasiones por el uso de medicamentos y colirios, por traumatismos o sin causa conocida. Estos pacientes presentarán lagrimeo constante, conjuntivitis y dacriocistitis de repetición y disminución de visión producida por el aumento del menisco lagrimal.

Lagrimeo
5 (100%) 5 votes

Tratamiento

El único tratamiento conocido para esta enfermedad ocular es quirúrgico, y ya sea mediante el uso de Láser lagrimal o mediante una dacriocistectomía externa intentar volver a conseguir un correcto drenaje lagrimal que evite el molesto lagrimeo.

En estos pacientes solemos dejar un tutor lagrimal unos meses para evitar que el conducto vuelva a cerrarse como ocurre en pacientes con alta capacidad de cicatrización.

El tratamiento del lagrimeo estará encaminado a solventar el factor causante.  En ocasiones, bastará con instaurar un tratamiento médico como anti-inflamatorios o lubrificantes de la superficie ocular. Por el contrario, cuando sea debido a alteraciones de la vía lagrimal será habitual el tener que recurrir a intervenciones quirúrgicas como la puntoplastia (aumento del calibre del punto lagrimal) o  la dacriocistorrinostomía (creación de una “nueva vía” que comunique las mucosas del saco lagrimal y la nariz), entre otras.

Síntomas del Lagrimeo

La lágrima tiene una elevada importancia en el adecuado funcionamiento y preservación del sistema visual. Entre sus funciones se encuentran el evitar infecciones gracias a los elementos bactericidas contenidos en la misma y el permitir una visión nítida, pues de su integridad depende el que la córnea, porción anterior del globo ocular, esté correctamente hidratada y nutrida.

En condiciones normales, existe un perfecto equilibrio entre la cantidad de lágrima producida a nivel de la glándula lagrimal y la que drena a través del sistema lagrimal.  Este último comienza en la parte interna de los párpados y los comunica con la nariz.

El lagrimeo (o epífora) es un síntoma muy frecuente entre los pacientes que acuden al oftalmólogo, llegando a ser en ocasiones un proceso molesto e invalidante, especialmente en actividades como la lectura o la conducción.

Su origen puede encontrarse en:

Aumento en la producción de lágrima: Asociado, en la mayoría de los casos, a un mecanismo reflejo como respuesta a alteraciones de la superficie ocular como el síndrome de ojo seco, inflamaciones corneales y/o conjuntivales (p.e: conjuntivitis o epiescleritis), etc.

Disminución del drenaje de la lágrima, que a su vez puede deberse a:

Malposiciones palpebrales como el ectropion (párpados “girados” hacia fuera).

Síndrome de hiperlaxitud palpebral, caracterizado por unos párpados excesivamente elásticos, con la consiguiente pérdida de eficacia en el “bombeo” de la lágrima que       tiene lugar con cada parpadeo.

Alteraciones de la vía lagrimal, en la mayoría de los casos por obstrucción de la misma, ya sea congénita (presente al nacimiento) o adquirida (aparece después).

Mecanismo mixto: por combinación de las causas anteriores.