Lagrimeo

Confía en VISIÓON para descubrir una nueva forma de ver las cosas. Los mejores oftalmólogos y la tecnología al servicio de tus ojos.

Las lágrimas son muy importantes en el  funcionamiento y preservación del sistema visual. Evitan infecciones gracias a sus elementos bactericidas y permiten una visión nítida, ya que de su integridad depende que la córnea esté correctamente hidratada y nutrida. En condiciones normales existe un equilibrio entre la cantidad de lágrima producida y el drenado del sistema lagrimal.

El lagrimeo es muy frecuente entre los pacientes que acuden al oftalmólogo, llegando a ser en ocasiones un proceso molesto y que puede imposibilitar actividades como la lectura o la conducción. 

¿Cuál es el origen del lagrimeo?

Aumento en la producción de lágrima

Asociado generalmente a un acto reflejo como respuesta a alteraciones de la superficie ocular como el síndrome de ojo seco, inflamaciones corneales y/o conjuntivales (por ejemplo: conjuntivitis o epiescleritis), etc.

Disminución del drenaje de la lágrima

Malposiciones palpebrales como el ectropion (párpados "girados" hacia fuera).
Síndrome de hiperlaxitud palpebral, caracterizado por unos párpados excesivamente elásticos, con la consiguiente pérdida de eficacia en el "bombeo" de la lágrima que tiene lugar con cada parpadeo.
Alteraciones de la vía lagrimal, en la mayoría de los casos por obstrucción de la misma, ya sea congénita (presente al nacimiento) o adquirida (aparece después).

Mecanismo mixto

Por combinación de las causas anteriores, donde el tratamiento se centrará en solucionar dichas causas. En ocasiones, bastará con un tratamiento médico como anti-inflamatorios o lubrificantes de la superficie ocular, o por el contrario, cuando sea debido a alteraciones de la vía lagrimal se recurrirá a intervenciones quirúrgicas como la puntoplastia (aumento del calibre del punto lagrimal) o la dacriocistorrinostomía (creación de una "nueva vía" que comunique las mucosas del saco lagrimal y la nariz).

Tratamiento del lagrimeo

El único tratamiento conocido para esta enfermedad ocular es quirúrgico, ya sea mediante el uso de Láser lagrimal o mediante una dacriocistectomía externa, para intentar volver a conseguir un correcto drenaje lagrimal que evite el molesto lagrimeo.

En estos pacientes solemos dejar un tutor lagrimal unos meses para evitar que el conducto vuelva a cerrarse como ocurre en pacientes con alta capacidad de cicatrización.

El tratamiento del lagrimeo estará encaminado a solventar el factor causante.  En ocasiones, bastará con instaurar un tratamiento médico como anti-inflamatorios o lubrificantes de la superficie ocular. Por el contrario, cuando sea debido a alteraciones de la vía lagrimal será habitual el tener que recurrir a intervenciones quirúrgicas como la puntoplastia (aumento del calibre del punto lagrimal) o  la dacriocistorrinostomía (creación de una «nueva vía» que comunique las mucosas del saco lagrimal y la nariz), entre otras.

Síntomas del Lagrimeo

La lágrima tiene una elevada importancia en el adecuado funcionamiento y preservación del sistema visual. Entre sus funciones se encuentran el evitar infecciones gracias a los elementos bactericidas contenidos en la misma y el permitir una visión nítida, pues de su integridad depende el que la córnea, porción anterior del globo ocular, esté correctamente hidratada y nutrida.

En condiciones normales, existe un perfecto equilibrio entre la cantidad de lágrima producida a nivel de la glándula lagrimal y la que drena a través del sistema lagrimal.  Este último comienza en la parte interna de los párpados y los comunica con la nariz.

El lagrimeo (o epífora) es un síntoma muy frecuente entre los pacientes que acuden al oftalmólogo, llegando a ser en ocasiones un proceso molesto e invalidante, especialmente en actividades como la lectura o la conducción.

Lo último en lagrimeo