Tratamiento y pronóstico del agujero macular

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El tratamiento de elección del agujero macular es la vitrectomía microincisional, el único tratamiento eficaz para disminuir la tracción tangencial de la retina que produce el agujero. 

El eminente Oftalmólogo Americano J. Donald M. Gass describió su teoría sobre el agujero macular en 1988, desde entonces se ha confirmado todos los puntos que describió en su artículo y que fue el primero en describir esa fuerza tangencial que provocaba el agujero macular.

La tasa de agujeros maculares que se cierran sin tratamiento es muy baja y depende del grado de evolución del agujero macular, así es, en los estadios iniciales  se han descrito series en los que ha cerrado de forma espontánea el 15 % de los agujeros maculares en estadio I o II, por encima de estadio II la tasa de cierre espontáneo es de menos de  5 %, por lo que la actitud expectante no se contempla salvo en casos muy específicos.

La vitrectomía microincisional ha demostrado una tasa de éxito de hasta el 90% según las series publicadas en la literatura médica, consideramos éxito el cierre anatómico del agujero macular.

La recuperación visual tras el cierre completo anatómico depende de muchos factores, entre ellos el tamaño del agujero previo a la cirugía, el tiempo de evolución y el estado de la retina previa al agujero macular.

La vitrectomía suele ser un procedimiento ambulatorio, que se realiza con anestesia local y que precisa del uso de gas como tamponador dentro del ojo durante 1 – 5 semanas, en las que el paciente debe mantenerse en decúbito prono, es decir, con la cabeza mirando al suelo para que la fuerza que ejerce el gas dentro del ojo sea transmitida al agujero, empujándolo hacia la coroides y facilitando el cierre del agujero.

El paciente intervenido de agujero macular debe permanecer en reposo unas 3 semanas, en tratamiento médico unas 4 semanas mediante colirios y en tratamiento postural mientras el gas permanezca dentro del ojo.

En ocasiones es preciso repetir la intervención en casos en los que el agujero no cierra tras la primera cirugía, son minoría los casos en los que no se alcanza el cierre anatómico pero en ocasiones es preciso repetir a cirugía oftalmológica, incluso con técnicas como el flap invertido o el uso de factores de crecimiento para estimular el cierre del agujero macular.