¿Por qué se te irritan los ojos en la piscina?

Un año más volvemos a las piscinas y a volvemos a sufrir de ojos irritados. Año tras años volvemos a echar la culpa a un defectuoso mantenimiento de la piscina y al exceso de cloro.

La orina y el sudor, culpables de los ojos rojos de piscina

Un año más llega el calor, el verano y volvemos a las piscinas y a sufrir de ojos irritados. Año tras años volvemos a echar la culpa a un defectuoso mantenimiento de la piscina y al exceso de cloro.

Lo cierto es que no siempre el culpable es el cloro. El culpable de la irritación o enrojecimiento de los ojos, son las cloraminas. Las cloraminas son los compuestos que se forman al reaccionar entre sí el cloro y determinadas sustancias que los bañistas portan al zambullirse en la piscina.

Hablamos de orina, sudor u otro tipo de fluidos y suciedad que sin querer, el bañista deja en la piscina y que interactúa con el cloro, provocando el enrojecimiento de los ojos. Por eso incluso en piscinas excesivamente cloradas pero con una correcta higiene de los nadadores no habría ningún motivo para sufrir picor en los ojos.

Una curiosidad: Las cloraminas también son las culpables del olor a cloro en las piscinas, especialmente en las cubiertas, al transferirse al ambiente en forma de gas.

Los efectos perjudiciales de las cloraminas para nuestros ojos son debidos a su efecto irritante y no deben preocuparnos salvo que tengamos algún problema oftalmológico previo. En piscinas cubiertas y durante la tarde hay una mayor concentración de cloraminas.

La solución a este problema es muy sencilla, unas elementales normas de higiene antes de acceder a la piscina. Como por ejemplo obligar a ducharse antes de entrar en la piscina o el uso del gorro de baño.

Gafas de natación

Y recuerda que unas útiles gafas de buceo te servirán para evitarte cualquier picor o irritación. El problema es que solemos comprar las gafas de buceo en supermercados o tiendas chinas y luego pasa lo que pasa, no ajustan bien, entra agua, no vemos bien… y las gafas terminan en el fondo de la bolsa.

Lo idóneo es comprar las gafas de buceo, tanto de los niños como adultos, en tiendas especializadas. Según el uso que necesitamos, piscina cubierta, descubierta, mar, natación… etc existe unas gafas que se ajustan mejor a nuestras necesidades.

El tamaño y la forma deben ser los óptimos, que encajen bien con una goma que sea fácilmente ajustable a nuestra cabeza.

Dependiendo de la cantidad de iluminación donde se van a usar las gafas, deberemos comprar unas gafas de natación cuya lente sea más clara o más oscura.

Y si las gafas son para usar en el mar o en piscina descubierta es necesario que tengan protección contra la radiación ultravioleta UV-A y AV-B solar y así evitar posibles lesiones oculares.

Incluso podemos adquirir unas gafas con polarización vertical para bloquear los reflejos del sol, procedentes, por ejemplo, del mar.

Y si fuera necesario, en algunas ópticas encontrarás gafas que vienen prefabricadas con la graduación ya montada o que permiten adaptar las lentes a tu graduación en casos de defectos refractivos.

Aunque la mejor opción para disfrutar de la natación con total libertad es la cirugía refractiva, para ver igual de bien en todas las situaciones.