Se dispara la miopía infantil a causa del confinamiento

Hace un tiempo que la OMS ya advirtió que la miopía es la otra gran pandemia del S.XXI, se espera que para el año 2050 más de la mitad de la población presente este defecto refractivo. Esto significa que, en en menos de 30 años, casi 5.000 millones de personas sufrirán deterioro de la visión […]

Hace un tiempo que la OMS ya advirtió que la miopía es la otra gran pandemia del S.XXI, se espera que para el año 2050 más de la mitad de la población presente este defecto refractivo. Esto significa que, en en menos de 30 años, casi 5.000 millones de personas sufrirán deterioro de la visión y, aproximadamente, 1.000 millones padecerán alta miopía, circunstancia que incrementa el riesgo de retinopatías y desprendimiento de retina.

En el post de hoy, extraído de este artículo de EL PAÍS, os desvelamos los resultados del estudio realizado por Carolina Picotti, médica, oftalmóloga infantil y autora de un estudio publicado recientemente en The Lancet.

El aumento de la miopía ha sido una de las enfermedades silenciosas del confinamiento. Y es que según el estudio realizado por la Dra. Picotti: «los rayos del sol liberan dopamina en la retina, una sustancia que evita que el globo ocular se haga más largo y ayuda a prevenir el aumento de la miopía.»

Con esa afirmación, se ha llegado a la conclusión, de que si los niños no salen al aire libre, a jugar, a pasear, a disfrutar de la calle, y no reciben luz del sol, su cuerpo no genera este neurotransmisor y la enfermedad se dispara. Además se ha comprobado que no hay luz artificial que reemplace a los rayos del sol en la generación de dopamina.

En circunstancias normales la evolución de la miopía en los niños es la contraria a la que se observó en el año del confinamiento: “A medida que pasa el tiempo y el niño crece, el porcentaje de progresión debe disminuir. En este caso sucedió lo opuesto: los niños crecieron y la enfermedad se disparó.

El porcentaje del aumento en la miopía no solo es muy alto, sino que confirma la hipótesis de que los factores ambientales y no solo los genéticos pueden incrementar o disminuir esta enfermedad.

¿Qué debemos hacer para frenar los efectos de la miopía en los niños?

Prevenirla. La prevención es un factor indispensable para minimizar los daños que pueda originar en la salud visual de los niños y niñas. Todos deberíamos de disfrutar del aire libre, pero los más pequeños más. Se ha visto que con dos horas al aire libre es suficiente para evitar la progresión de la miopía.

Lo que no se ha confirmado es que la luz de los dispositivos electrónicos aumente la miopía. Pero sí es cierto que pasar muchas horas delante de una pantalla se relaciona con  síntomas como sequedad ocular, fatiga o cansancio visual, visión borrosa temporal y dolor de cabeza.

Tanto los niños como los mayores, debemos disfrutar de los rayos del sol y del aire libre, ahora en verano no os olvidéis de la protección: tanto solar como ocular.

 

Artículo completo en EL PAÍS.