Oftalmología y jóvenes deportistas

La práctica deportiva está cada vez más extendida entre la población joven. El riesgo de sufrir lesiones oculares existe y más allá de su incidencia, lo realmente importante es su nivel de gravedad. La seguridad ocular en la práctica deportiva es un concepto clave que deben tener en cuenta tanto los padres como los propios […]

La práctica deportiva está cada vez más extendida entre la población joven. El riesgo de sufrir lesiones oculares existe y más allá de su incidencia, lo realmente importante es su nivel de gravedad. La seguridad ocular en la práctica deportiva es un concepto clave que deben tener en cuenta tanto los padres como los propios entrenadores.

Los problemas visuales afectan a 1 de cada 4 niños en edad escolar. Debido a que estos problemas pueden empezar desde una edad temprana, es importante que reciban un control y un tratamiento adecuados. De no ser así pueden llevar a una pérdida permanente de la visión o a un retraso de desarrollo.

Ya empezando por los recién nacidos, deben realizarse chequeos periódicos durante las visitas pediátricas. Siempre que no hayamos observado ningún signo o síntoma que nos haga sospechar algún problema visual, alrededor de los tres años es una edad adecuada para realizar una visita al especialista en oftalmología. A partir de aquel momento se recomienda una visita anual de control.

La historia familiar de problemas visuales debe ser tenida en cuenta. Hay numerosos factores que pueden incrementar el riesgo de que un niño padezca trastornos visuales, por ejemplo: retraso de desarrollo, nacimiento prematuro, historia personal o familiar de enfermedades oculares, lesión severa previa en los ojos, uso de ciertos medicamentos, enfermedades sistémicas.

Los defectos refractivos no deben ser un impedimento a día de hoy para realizar cualquier tipo de deporte. Lo importante es dejar que un oftalmólogo nos aconseje si es mejor usar gafas deportivas graduadas o lentes de contacto, dependiendo de la actividad.

DEFECTOS REFRACTIVOS Y DEPORTE: MIOPÍA, HIPERMETROPÍA Y ASTIGMATISMO

Hasta no hace mucho tiempo, los niños con defectos refractivos más o menos importantes que se han visto obligados a llevar gafas, tenían problemas relacionales con sus compañeros, especialmente a la hora de considerarlos aptos para la práctica deportiva.

El propio desconocimiento por parte de tutores o entrenadores ha propiciado que muchos niños decidieran abandonar o no iniciar la práctica de su deporte favorito. Esto es tan cierto hasta el punto que hoy en día, incluso deportistas de élite siguen escondiendo su defecto visual por temor a tener problemas en su equipo.

Afortunadamente, esta tendencia va cambiando, pero todavía hoy es poco frecuente ver un joven practicando deporte con gafas graduadas adaptadas. Muchos de ellos juegan sin gafas y compensan como pueden su déficit visual y otros han optado por el uso de las lentes de contacto.

En la actualidad las gafas para practicar deporte tienen todas las características adecuadas para ser usadas sin ningún tipo de limitación ni molestia para el deportista, y son útiles para compensar el defecto de refracción en aquellos casos en que las lentes de contacto pueden ser incómodas o no estén indicadas.

No debemos menospreciar el riesgo que supone la práctica deportiva en edad infantil para nuestros ojos. El oftalmólogo es el profesional adecuado al cual acudir en busca de consejo, pues solo él es conocedor de la historia médica del paciente, y es la persona adecuada para aportar la mejor solución en cada caso. Banalizar este hecho supone poner en riesgo la salud ocular del practicante.

AMBLIOPÍA Y DEPORTE

La ambliopía u “ojo vago” se produce generalmente por dos causas; la presencia de estrabismo y la anisometropía (diferencia de graduación entre ambas ojos superior a 4 dioptrías).

La ambliopía puede ser absoluta, cuando la visión se limita a ver “bultos” o, relativa, en la cual puede haber una agudeza visual de alrededor de 0,4-0,5. Si no se diagnostica y corrige en edad temprana puede dar lugar a la denominada visión monocular, es decir la fijación de las imágenes a través de un solo ojo.

La consecuencia directa es la pérdida de visión en relieve, que incapacitará o dificultará en el niño la práctica de algunos deportes.

DISCROMATOPSIAS Y DEPORTE

Es la alteración de la visión de los colores. Para determinar con exactitud el tipo de alteración se utiliza el test de Ishiara. Se trata de una alteración congénita, que sufren habitualmente los hombres y que es transmitida por las mujeres, que apenas la padecen.
Pueden ser de eje rojo-verde o azul-amarillo, incluso en casos excepcionales pueden llegar a ver el mundo en blanco y negro. No existe tratamiento.

RADIACIONES ULTRAVIOLETA Y DEPORTE EN NIÑOS

Cada vez está más generalizada en nuestro país la práctica de deportes de invierno y de verano al aire libre por parte de los escolares. Por esta razón, es muy importante una adecuada protección ocular frente a los efectos potencialmente nocivos del sol y de la nieve.

La exposición al sol sin protección ocular puede producir importantes lesiones en la córnea, retina y cristalino. Y aunque algunas de ellas aparecen de inmediato, otras lo hacen al cabo del tiempo, pasando en una primera fase desapercibidas, para, en el momento de ser diagnosticadas tener difícil solución, o incluso ser irreversibles. Todo esto hace recomendable el uso de una protección adecuada para la práctica de estos deportes.

La gafa debe cubrir de frente y lateralmente los rayos nocivos, tener un grado de protección total contra los rayos ultravioleta, ausencia de rugosidades y bordes vivos y nunca deben ser de “bazar”. Deben ser de cristal u orgánicas. Pueden ser neutras (cuando no hay ningún defecto refractivo) o bien graduadas en aquellos deportistas que en su vida habitual se ven obligados a llevar lentes correctoras.

SEGURIDAD DEL OJO EN LA PRÁCTICA DEPORTIVA

Los beneficios a largo plazo de la práctica de deporte son ampliamente conocidos, pero cada año alrededor de 40.000 personas sufren algún accidente ocular derivado de la práctica deportiva. El 72 % se producen en jóvenes con edad inferior a los 25 años, el 43 % en menores de 15. Esto es más importante en aquellos que en un ojo tienen una agudeza visual inferior al 0,4 % por el riesgo que supondría la pérdida de visión en el ojo funcionalmente bueno.

Son múltiples las prácticas deportivas que pueden afectar a los ojos, no sólo las que nosotros podemos percibir como de alto riesgo. Afortunadamente, el uso de gafas específicas puede protegernos de estos accidentes. A la hora de elegir la gafa más adecuada debemos seguir los siguientes criterios:

  • Que sea apropiada para ese deporte en particular.
  • Que tenga la lente de policarbonato.
  • Que haya sido recomendada por un profesional de la oftalmología.

Es importante ser consciente de que independientemente de la edad, del nivel de destreza y del tipo de deporte que se practica el riesgo existe, y debemos tener una actitud responsable con respecto al mismo.

La Academia Americana de Pediatría y la Academia Americana de Oftalmología recomiendan de forma encarecida el uso de gafas protectoras para todos los participantes en disciplinas deportivas en las que hay riesgo de lesión ocular. La recomendación pasa a ser de uso obligatorio en aquellos jóvenes que han sufrido una cirugía del ojo o un traumatismo.

Desde VISIÓON Oftalmólogos, os recomendamos una visita anual a partir de los 3 años para detectar cualquier tipo de patología a tiempo. ¡Os esperamos en Granada! 958 20 70 70