Los ▷ 10 lugares más habituales donde olvidarte las gafas de cerca

16 DE noviembre, 2017

☺☺ Pero hay miles de personas que ya leen esta lista con nostalgia pero sin echarlo nada de menos. Son las personas que se han decidido a vivir sin gafas

Es cierto que le hemos puesto un poco de humor, pero estamos seguro de que la mayoría de las personas que utilizan gafas de cerca habrán vivido una situación muy parecida.

Imagínate la situación, llegas al supermercado y coges de la estantería una curiosa botella de vino que nunca habías visto, es en ese momento, en el que vas a coger tus gafas para poder leer de qué denominación de origen es el vino, cuando te das cuenta de que no las encuentras.

Repasas mentalmente tus últimos pasos, te autocacheas, escudriñas por bolso, bolsas, bolsillos y no aparecen. Otra vez, el sentimiento de frustración y de ligero rencor hacia uno mismo. Otra vez la peregrinación hacia los últimos lugares en los que hemos estado o de vuelta a la óptica a encargar otras caras gafas de lectura.

Es en este momento en el que todos pensamos lo mismo, por qué no me olvido de gafas y sus incomodidades y me opero de una vez.

Os dejamos nuestra lista favorita de los 10 lugares más comunes donde perder las gafa de lectura.

1. La Piscina.

Sin lugar a dudas, al ir a la piscina nos quitamos las gafas para darnos un chapuzón. Y en invierno nos ponemos el bañador en los vestuarios y tendemos a dejar las gafas encima de las taquillas. Las gafas son siempre el último complemento que nos quitamos antes de lanzarnos a lo Jhonny Weissmüller.

Al salir del agua, estamos tan ocupados en tratar de salir dignamente mientras nos enrollamos con la toalla, en vestirnos y volver a casa, que el preocuparse por las gafas no está entre nuestras prioridades.

2. Bares y discotecas.

Lo que solo era una copita o nos pedimos tres cañitas y con la tapa ya cenamos, se convierte en volver a las tantas después de beberse hasta el agua de los floreros.

Y ya tenemos que dar gracias por encontrar la cerradura de la puerta que no para de moverse, como para preocuparse por unas gafas que teníamos al principio de la noche.

3. El Aeropuerto

Siempre apurando y con el estrés al que te someten las compañías low cost es normal perder las gafas de cerca. Nos las ponemos para ver los artículos de la tiendas Dutty free, nos las quitamos para ver los carteles de salidas de vuelos, nos las ponemos en la cafetería, nos las quitamos para ver los retrasos, nos las ponemos para ver a qué hora ponía el billete que salía el vuelo… Tanto estrés que lo raro es no perder la maleta.

4. Las Pistas de Esquí

Las cafeterías de las pistas de esquí son un gran imán para las gafas de lectura. Las necesitamos para poder leer el menú y especialmente, los precios. Pero luego nunca nos acordamos de ellas cuando volvemos a lanzarnos por la pista y con lo difícil que es coger un remonte en hora punta.

5. En Hoteles

Por más que miremos y miremos al abandonar la habitación es inevitable dejarnos las gafas olvidadas dentro de la mesita de noche, en la repisa de la ducha… en el lugar más insospechado hay estarán. Y solo nos daremos cuenta de que nos hemos olvidado las gafas cuando las echemos de menos cuando ya estemos llegando a nuestra ciudad. Interesante Ley de Murphy.

6. En Taxis

Los taxis son como un misterioso agujero negro. Nunca sabemos el motivo pero siempre se sale del taxi sin las gafas. Es conocida la historia del taxista que montó su propia óptica con la cantidad de gafas que encontraba en el asiento de atrás del taxista.
Y cómo para acordarse en qué taxi subimos si todos son del mismo color.

7. En tren, tranvía o metro.

Cualquier medio de transporte guiado por carriles que encontremos en nuestra querida ciudad tiene el oscuro poder de atraer nuestras gafas. En el corto trayecto que transcurre de parada a parada es lo más habitual el ponerse las gafas para leer un diario o mirar nuestro móvil. Un error que nos costará muy caro. Todos sabemos que saldremos disparados para no perder la parada y nuestras gafas que mecánicamente hemos dejado en el asiento de al lado se quedarán esperando un regreso que nuca llegará.

8. Biblioteca

Lo primero que hacemos al llegar a la biblioteca es ponernos las gafas de lectura y lo primero que hacemos al irnos es dejarnos las gafas enterradas entre las hojas de un periódico o libro. Es ley universal.

9. En restaurantes

Nuestras gafas de cerca son necesarias para que podamos ver el menú del día del restaurante y luego nos las quitamos para comer tranquilamente sin las molestes lentes. El problema es que nunca nos fijamos en el lugar donde las dejamos. No es la primera vez que la ración de paella lleva una sorpresa inesperada.

10. El gimnasio

Gafas y gimnasio plantean una disyuntiva interesante. No podemos usar las gafas sin que se ensucien o rompan, pero no podemos dejar de usarlas para ver el contador de calorías de la bicicleta estática. ¿Qué hacemos?
Lo habitual es un término medio, que inevitablemente nos lleva a dejarnos las gafas olvidadas en los lugares más inverosímiles o destrozadas bajo el peso de unas mancuernas asesinas.

Por suerte, la pérdida de las gafas solo supone la incomodidad de tener que ir a la óptica, el no poder ver de cerca durante unos días y el importante desembolso económico de tener que comprarse unas gafas nuevas, o varias, visto lo visto.

Pero hay miles de personas que ya leen esta lista con nostalgia pero sin echarlo nada de menos. Son las miles de personas que se han decidido a vivir sin gafas y ya no tienen miedo de perder las gafas puesto que ya no las necesitan. Ya solo tienen miedo a perder el móvil y para eso, de momento, no hay solución.

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Los ▷ 10 lugares más habituales donde olvidarte las gafas de cerca
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