¿Está asociada la lateralidad cruzada con el rendimiento académico y la inteligencia?

Durante el siglo pasado, la investigación esporádica ha sugerido que las personas cuyos dominios de manos, ojos, pies u oídos no son consistentemente del lado derecho o izquierdo tienen un riesgo especial de sufrir dificultades académicas. Este fenómeno se conoce como lateralidad cruzada.

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¿Qué es la lateralidad cruzada?

La lateralidad es la preferencia que muestran la mayoría de los seres humanos por un lado de su propio cuerpo. El ejemplo más popular es la preferencia por utilizar la mano derecha o ser diestro. La lateralidad homogénea se produce cuando mano, pie, ojo y oído ofrecen una dominancia en el mismo lado, ya sea en el lado diestro o en el zurdo. Pero cuando esto no ocurre, estamos ante la llamada lateralidad cruzada.

Se denomina lateralidad cruzada cuando existe una lateralidad distinta de la manual para pies, ojos u oídos, podríamos hablar de que la mano derecha es la dominante pero también es dominante el ojo izquierdo. Este tipo de lateralidad cruzada es el más habitual y se ha estudiado la relación de este problema con retrasos en el aprendizaje de la escritura o la lectura.

A lo largo del siglo pasado, diferentes estudios han sugerido que las personas con lateralidad cruzada corren el riesgo de tener dificultades académicas y se ha intentado corregirlo con la realización de ciertos ejercicios. Sin embargo, no hay pruebas evidentes de que esto sea así.

Hay controversia respecto a si la lateralidad cruzada es un factor de riesgo o no a la hora del rendimiento académico y su relación con la inteligencia. Desde 1960 muchos estudios han tratado de medir el impacto que la lateralidad cruzada tiene en el rendimiento académico, los resultados obtenidos son contradictorios.

De 10540 estudios publicados entre los años 1900 y 2015 pertenecientes a categorías de ciencias del comportamiento, neurociencia, psicología, psicología aplicada e investigación educativa, se seleccionaron 36 en primera fase y  8 en segunda, cumpliendo con los siguientes criterios de inclusión:

  • Usaban una o más tareas para al menos dos de las siguientes partes del cuerpo: mano, ojo, pie u oído.
  • Incluían una medida de lateralidad cruzada según las definiciones descritas.
  • Medían el impacto de la lateralidad cruzada en el rendimiento académico y la inteligencia.
  • Incluían participantes entre 3 y 17 años.

Distinguiendo entre lateralidad cruzada absoluta y lateralidad cruzada relativa. La primera se refiere al uso de los mismos lados opuestos cuando se realizan tareas diferentes combinando mano, ojo, pie y oído. La relativa se refiere a la preferencia marcada pero no exclusiva de usar los mismos lados opuestos del cuerpo al realizar distintas tareas.

La lateralidad cruzada absoluta y relativa difiere de la lateralidad mixta en que la última se refiere a una preferencia indistinta para usar cualquier lado del cuerpo al hacer diferentes tareas. En esta revisión sólo se trataron estudios de lateralidad cruzada no de lateralidad mixta.

Los estudios se agruparon según las características de los participantes, las medidas de lateralidad cruzada, el rendimiento académico y la inteligencia.

El número de participantes en cada estudio oscilaba entre 30 y 890, la edad entre 53 y 132 meses.

Lateralidad cruzada y destreza lectora:

De los 23 estudios que medían lateralidad cruzada y destreza lectora sólo 4 de ellos detectaron  una asociación positiva importante entre la lateralidad cruzada y la lectura (los niños con lateralidad cruzada mano-ojo tenían peor rendimiento). Sin embargo 2 estudios obtuvieron resultados totalmente opuestos, demostrando que los niños con lateralidad cruzada tenían muchos menos problemas de lectura que el resto.

Lateralidad cruzada y ortografía:

Ningún estudio concluyó nada significativo.

Lateralidad cruzada y destrezas aritméticas:

Cuatro estudios analizaron sus efectos y solo 1 apreció una contribución importante de la dominancia cruzada en el rendimiento aritmético. Los niños con preferencia derecha en mano y ojo consiguieron mejores resultados que los niños con preferencia de mano derecha y ojo izquierdo.

Lateralidad cruzada y lenguaje:

Cuatro estudios midieron la asociación entre lateralidad cruzada y lenguaje en términos de vocabulario y articulación. Ninguno de ellos encontró una relación significativa entre ambos.

Lateralidad cruzada e inteligencia:

Once estudios analizaron esta relación y sólo 1 de ellos encontró dicha relación en un pequeño subgrupo de niños clasificados como predominantemente no cruzados o predominantemente cruzados según referencia ocular.

Otros resultados:

Uno de los estudios exploró la asociación entre la lateralidad cruzada y la atención visual y no encontró ninguna relación. Otro estudio exploró la relación entre la lateralidad cruzada y los problemas de aprendizaje y concluyó que la lateralidad cruzada prevalecía más en niños con problemas de aprendizaje que en los que no los tenían.

La mayoría de los estudios revisados no encuentran ninguna relación entre la preferencia de diferentes partes del cuerpo a la hora de realizar tareas en las que estén involucradas cualquier combinación de mano, ojo, pie u oído y  el rendimiento en lectura, ortografía, aritmética lenguaje y test de inteligencia. En general, la evidencia no concluye que haya una asociación fiable entre la lateralidad cruzada y el rendimiento en la lectura.

Esta revisión también sacaba a la luz la heterogeneidad que existe en los estudios de lateralidad cruzada: diferentes criterios, diferentes instrumentos de medida, las muestras de los participantes y los resultados medidos. Todo esto dificultaba cualquier progreso en este campo de investigación.

Actualmente no hay evidencia sólida que justifique la adopción de intervenciones dirigidas a tratar la lateralidad cruzada. Más información