Dormir por las noches con la luz encendida aumenta el riesgo de obesidad en las mujeres

La explicación a este fenómeno no está del todo clara, se cree que pueda estar vinculada a la alteración de los ciclos circadianos, es decir, nuestro organismo no sabe distinguir con claridad si estamos por el día o por la noche.

Una investigación publicada recientemente en JAMA Internal Medicine ha encontrado una conexión entre dormir en una habitación con una fuente de luz artificial encendida y la obesidad. 

El estudio ha analizado el sueño de casi 50.000 mujeres encontrando una conexión entre un mayor riesgo de aumento de peso y obesidad en los casos de mujeres que dormían con la luz o la televisión encendida. Esta relación no parece explicarse por la duración y calidad del sueño u otros factores influenciados por el sueño deficiente.

La mala calidad del sueño se ha asociado en diferentes estudios con la obesidad, pero hasta ahora se desconocía la asociación entre la exposición a la luz artificial mientras se duerme y la obesidad.

El estudio se realizó en un total de 43 722 mujeres residentes en los Estados Unidos con edades entre 35 a 74 años, sin antecedentes de cáncer o enfermedad cardiovascular, sin que trabajasen por la noche o que durmiesen por el día. Los datos fueron analizados desde el 1 de septiembre de 2017 hasta el 31 de diciembre de 2018.

Se analizó como dormían las mujeres participantes en el estudio, con luz artificial, con poca luz, sin luz, con la televisión encendida, con luz fuera del dormitorio…. etc.

El resultado del estudio estableció que las mujeres que suelen dormir con la luz encendida se asociaba con una mayor prevalencia de obesidad. La exposición a la luz artificial mientras dormía también se asoció con obesidad incidente.

Los resultados mostraron que el empleo de un pequeño testigo o luz de posición en el dormitorio no se traduce en un aumento de peso, pero cuando la luminosidad de luz artificial es más alta o se duerme con la televisión encendida, estas mujeres tenían un 17% más de posibilidades de engordar una media de 5 kg.

Además, las mujeres que dormían con la luz encendida experimentaron un aumento de la circunferencia de su cintura de entre un 41,6% y un 50,5%, en comparación con aquellas que dormían a oscuras.

Respecto al IMC, era mayor de 25, que ya se considera sobrepeso, en el 71% de las mujeres que mantenían una luz encendida para dormir.

Los resultados fueron respaldados por análisis multivariables adicionales que incluían mediadores potenciales, como la duración y calidad del sueño, la dieta y la actividad física.

Estos resultados sugieren que la exposición a la luz artificial mientras se duerme puede ser un factor de riesgo para el aumento de peso y el desarrollo de sobrepeso u obesidad.

Otros estudios realizados en el futuro podrán  ayudar a dilucidar esta asociación y aclarar si reducir la exposición a la luz mientras se duerme puede promover la prevención de la obesidad.

La explicación a este fenómeno no está del todo clara, se cree que pueda estar vinculada a la alteración de los ciclos circadianos, es decir, nuestro organismo no sabe distinguir con claridad si estamos por el día o por la noche. Se piensa que esta alteración afecta especialmente a la melatonina, que forma parte del sistema de señales que regulan el ciclo circadiano y de alguna manera estos trastornos se vinculen con el riesgo de la obesidad.