Del reto visual al televisor de nuestra casa

12 DE abril, 2018

La imagen del vestido ha tenido tanta transcendencia que incluso un equipo de investigadores japoneses ha aplicado un nuevo algoritmo que explora las diferencias en la percepción del color utilizando como punto de partida la imagen del vestido a rayas.

Los retos de agudeza visual están de moda y llenan nuestras redes sociales, el juego de los líquidos, el gato camuflado o el objeto escondido son el último ejemplo.

Seguramente el precursor de todo ellos fuera el famoso vestido azul y negro que algunas personas veían blanco y dorado. Esta imagen se convirtió viral ya que resultaba sorprendente que un mismo vestido, a veces incluso en la misma pantalla, se viera de distintos colores. ¿Por qué ocurrió esto?

La explicación científica de este fenómeno requería explicar nuestra percepción subjetiva de los colores. Que veamos las cosas de un color u otro depende de nuestra retina y de nuestro cerebro.
Cada uno de nosotros tenemos tres tipos de fotorreceptores o células sensibles a la luz, que son capaces de captar los colores y que reciben el nombre de conos.

Los conos se encuentran en la retina y allí captan las imágenes que llegan a través del cristalino y la pupila. Pero la retina se puede ver influida por una gran variedad de alteraciones como la edad, genéticas, afecciones… etc. Que pueden llegar a cambiar la forma que tenemos de percibir las imágenes.

Otros especialistas indicaron que la clave está en que el sistema visual es capaz de distinguir más matices entre los tonos claros. Y debido a que la imagen del vestido está saturada de luz y cerca de un umbral, muchas personas llegaron a interpretar que el brillo de la tela azul era blanco.

La imagen del vestido ha tenido tanta transcendencia que incluso un equipo de investigadores japoneses ha aplicado un nuevo algoritmo que explora las diferencias en la percepción del color utilizando como punto de partida la imagen del vestido a rayas.

Los científicos de la Universidad de Tohoku han desarrollado un algoritmo que es capaz de cambiar la forma en que las personas perciben el color utilizando iluminantes cromáticos.

El color y la intensidad del iluminante se variaron sistemáticamente y simularon con éxito las diferencias en la forma en que las personas percibían el color del vestido.

La semejanza entre la simulación y los resultados subjetivos de percepción de los colores implica que la visión del color humano posiblemente procesa cambios en el color y la luminosidad de forma independiente en cada persona.

El nuevo algoritmo indica mejor las diferencias de color, particularmente a niveles de luminosidad más bajos, que los algoritmos tradicionales que simulan cambios en la apariencia del color.

¿Y para qué sirve un algoritmo así? Pues ya se está aplicando para mejorar la percepción que tenemos de los colores en las modernas pantallas OLED con un alto rango dinámico.

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