¿Afecta el cambio de hora a nuestra vista?

Cambiar los relojes dos veces al año tiene como objetivo ahorrar energía, pero existe un consenso cada vez mayor, de que este cambio pasa factura a nuestra salud. También los ojos sufren como consecuencia de las alteraciones en el horario.

Llega el horario de invierno y anochece antes, por lo que necesitamos utilizar con más frecuencia la luz artificial y esto puede incentivar la fatiga visual y sequedad ocular.

Cambiar los relojes dos veces al año tiene como objetivo ahorrar energía, pero existe un consenso cada vez mayor, de que este cambio pasa factura a nuestra salud. También los ojos sufren como consecuencia de las alteraciones en el horario.

Los cambios interrumpen nuestros horarios normales de sueño y afectan a nuestra salud. Según el Dr. Kannan Ramar, especialista en medicina del sueño en la clínica Mayo de los EUA, estos cambios pueden suponer un riesgo para la salud cardiovascular, errores en la toma de la medicación, afectar a la salud mental o incentivar la fatiga visual y sequedad ocular.

Desde una perspectiva médica, biológicamente no tiene ningún sentido, nuestros cuerpos tardan unos días en adaptarse a un horario alterado.

Las alteraciones en el sueño, según el doctor Ramar, se han relacionado con la diabetes tipo II, una mayor predisposición al ataque cardíaco, sufrir asma o la depresión. 

Dado lo importante que es dormir bien, hay muchas cosas que puede hacer para promover un buen descanso por nuestra cuenta. Cuando se acerca el cambio, es útil cambiar lentamente de horario al nuevo marco de tiempo.

La transición es una buena oportunidad para controlar nuestra rutina general de sueño, lo que incluye evitar los dispositivos digitales por la noche y limitar el consumo de cafeína por la tarde.

Existe un amplio consenso entre los médicos de que cambiar los relojes dos veces al año es una mala idea. Si dormir es tan importante, ¿cómo terminamos con este horario variable? El daño de cambiar los relojes supera los beneficios del ahorro de energía.

Es mejor despertar el cerebro con una dosis de luz solar matutina y luego relajarse en las últimas horas. El desajuste contribuye a la desalineación circadiana.

Si tiendes a dormir hasta tarde, te perderás la luz del sol de la mañana que ofrece el nuevo horario. Eso significa que los noctámbulos podrían tener una menor exposición general a la luz natural.

Por la tarde seguimos trabajando, estudiando o realizando tareas que requieran una especial atención y necesitaremos recurrir a la luz artificila, es importante asegurarnos de que la iluminación sea la correcta y de mantener los ojos hidratados, así como realizar descansos periódicos.